Una bacteria que salvará el ambiente

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Por: Carmen Elisa Balaguera Reyes/ Volver a nuestras raíces es la nueva forma de vida, nuestros abuelos y padres hacían su mercado y empacaban lo comprado en productos hechos de la naturaleza, canastos de fibras vegetales de juncos, de hojas de plátano, cáñamo, coco…; pero con el devenir del tiempo fueron cambiando los usos llegaron los supermercados con la venta de productos embotellados primero en envases de cristal y luego en tetra brik o frascos de plástico.

El mundo de la innovación cambiaba la posibilidad de tener mejor calidad de vida, la inmediatez. Los nuevos usos con nuevos materiales y formas nos hicieron llenar los basureros y los mares de una gran contaminación. A los océanos llegan por desidia en la recogida y el reciclaje millones de botellas plásticas que ahogan su vida útil.

En zonas profundas y superficiales se pueden hallar botellas, bolsas de plástico, redes de pesca y todo tipo de basuras de origen humano. Naciones Unidas alerta de este preocupante problema, que afecta a mares y océanos de todo el mundo.

Los plásticos son confundidos como alimento por pájaros, peces, tortugas o mamíferos marinos (ballenas o delfines). Los seres vivos afectados mueren ahogados por los microplásticos o por desnutrición, debido a la obstrucción de sus estómagos. Las consecuencias para la salud de los seres humanos podrían ser muy graves: la contaminación sería cada vez mayor en los alimentos procedentes del mar.

“En 1950, con una población de 2.500 millones de habitantes, el mundo produjo 1,5 millones de toneladas de plástico; el pasado año, con una población de más de 7 mil millones, se  produjeron 300 millones de toneladas,  con graves consecuencias para las plantas y los animales marinos.

«Según algunas estimaciones, el 99% de todas las aves marinas habrán ingerido algún tipo de plástico a mediados del siglo», dijo Petter Malvik, Oficial de Comunicaciones del PNUMA.

A principios de este año, la ONU declaró la guerra contra el plástico oceánico, lanzando la campaña #Mareslimpios, durante  la Cumbre Mundial del Océano organizada en Bali por The Economist. (Ver más)

Desde el año anterior en redes sociales estamos conociendo diversos retos que se están convirtiendo en virales personas que solas o acompañados  llenan las playas y los sitios donde existe acumulación de basuras a este reto se le está denominando #BasuraChallengue  que consiste en recoger residuos como plásticos, cartón, papel, botellas, maderas entre otros con el propósito de limpiar y crear entornos más amigables con el ambiente. (Ver más)

Aunque los esfuerzos son valiosos no alcanzan las manos para recoger toda la basura que por tantos años se le ha proporcionado a la naturaleza, pero existe un estudio de científicos que permite conocer una excelente noticia, surgió una bacteria escondida entre las botellas de plástico. “La Universidad de Kyoto ha encontrado una bacteria capaz de alimentarse de este material. Y por primera vez se ha conseguido cultivar, estudiar y medir la capacidad de estos organismos. Con estas bacterias que comen plástico se abre una puerta increíble a un futuro donde este material podría ser tratado fácilmente y ya no supondría el problema medioambiental que es ahora mismo. Y, aunque este descubrimiento es nuevo, lo cierto es que ya hace tiempo que conocíamos la existencia de ciertos seres capaces de biodegradar el plástico. Pero nunca con tanta eficacia. Y nunca habíamos conseguido «trabajar» con ellos. Ahora, todo eso, ha cambiado.

Ideonella sakaiensis, así se llama esta bacteria capaz de alimentarse de PET, o tereftalato de polietileno, uno de los plásticos más utilizados en todo el mundo. Prácticamente todas las botellas y envases de plástico de uso común utilizan este compuesto, debido a sus propiedades. Las mismas propiedades que le confieren su inusual resistencia, pues el PET no es biodegradable. Al menos hasta la fecha. El único proceso actual para deshacernos del PET es llevarlo a una planta de procesado, clasificarlo y reciclarlo para hacer nuevos envases. No obstante, los desperdicios de PET permanecen en la naturaleza virtualmente para siempre. Eso supone problemas medioambientales graves.

Aunque la bacteria degrada muy lentamente el PET, lo cierto es que crece rápidamente y en casi todo tipo de medio. De hecho, la bacteria fue encontrada en una planta de reciclaje de PET (qué mejor sitio para ella, ¿no?) Esto supone una ventaja. Con la ingeniería genética adecuada podríamos desarrollar un organismo capaz de deshacerse de todos esos residuos que están suponiendo un problema actualmente. Sin duda, se abren nuevas puertas a la descontaminación plástica. Aunque todavía tardaremos un tiempo en ver los resultados” (Ver más).

Naciones Unidas nos hace el llamado de que los desafíos ambientales son para todos los seres humanos que habitamos este planeta y hoy sabemos que aunque existe en Colombia la ley 1819 de 2016 reglamentada por el decreto 2198, son muchas las acciones que podemos lograr si nos proponemos dejarles a nuestra descendencia un mundo donde poder vivir sin productos que generen tanta contaminación ambiental.

Una muestra se está virilizando en como lo hacían nuestros antepasados los atados del mercado vengan nuevamente en las hojas de bijao, envueltos en hojas de mazorca como lo están ya haciendo en mercados de Tailandia. (Ver más)

Correo: celisabreyes2008@hotmail.com

Twitter: @celisabalaguera