Políticamente Correcto/ Yo no soy feminista (ni machista, ni fascista, ni nada que termine en ista)

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Por: Adriana María Barba/ Mi nono, José Romero Corzo, santandereanísimo aunque en mi familia se debate si es nacido en Cabrera o en Guane o en Barichara (yo dejo que cada uno me cuente su versión, al final cómo decía Gabo la vida es cómo uno la recuerda) y cómo todos los abuelos, muy sabio, siempre decía: “No hay extremo bueno” y es una frase que mi mami siempre repite cuando lo recuerda.

Imagino, que después de sobrevivir la época de la violencia (tristemente en Colombia hay que especificar cuál, entonces aclaro que me refiero al periodo en que se dio el enfrentamiento entre el Partido Liberal y Partido Conservador que resultó en el acuerdo conocido como Frente Nacional) y ver cómo la afiliación a una ideología política resultaba en asesinatos, agresiones, persecuciones, destrucción de la propiedad privada y terrorismo, acciones que mucha gente creían más que justificadas, llegó a la conclusión que fanatizarse de cualquier ideología resulta en ápices que no son sanos.  No era difícil llegar a esa conclusión al ver matar violentamente a los hijos menores del vecino por llevar la línea del peinado en el lado derecho o el izquierdo.

La historia familiar de evitar el extremismo y otros motivos, cómo la lógica de la argumentación que siempre predominó en casa y en la cuál como abogada estoy formalmente entrenada, siempre me ha llevado a estar muy atenta a no idealizar ninguna filosofía, manera de pensar o actuar ni a las personas que las predican.  Es el mismo análisis que he aplicado a mal llamado feminismo que muchas personas, sobre todo las celebridades por motivos seguramente nada más que afiliados a su popularidad – aclaro que no los juzgo, el ser reconocidos es su negocio -, pregonan y dicen defender.

Empecemos por establecer las reglas del juego, no es válido usar una palabra y darle un significado diferente al que ya tiene definido.  Si cada uno le da un significado diferente a cada palabra dentro de una argumentación, la conversación será tan productiva como la de dos loros en un palo de mango. Lo aclaro porque cuando he intentado exponer esta idea ante públicos, por ejemplo, cuando daba una presentación en un ciclo de conferencias organizadas por la Asociación de las Naciones Unidad de España acerca de Eleonor Roosevelt como pionera en el mundo de los derechos humanos, los participantes decían cosas como: “el feminismo entendido como x, y, z” y no, lo siento mucho pero feminismo ya es una palabra con definición y una raíz etimológica a través de la evolución histórica del idioma, así que empecemos por ahí.

Feminismo

La palabra etimológicamente viene del latín fémina que se refiere a hembra, tanto en los seres humanos cómo en el resto de los seres vivos y la terminación ismo en este caso, es decir al ser un sufismo formativo de sustantivo, denota la tendencia, teoría o sistema relacionada al sustantivo.   Es decir, en su definición más purista la palabra feminismo es la convicción que el género masculino es inferior al género femenino y su lógico antónimo es el machismo.

Entonces no, ni machista, ni feminista, ni nada que termine en –ista primero porque no soy un producto comercial – cómo si lo es la imagen de una celebridad y por lo cual necesita etiquetas – que se define estáticamente, soy un ser humano en desarrollo y las cosas que en algún momento me definen cambian según evoluciono y segundo porque me he dedicado gracias a la educación que recibí en mis años formativos y de la que he hecho mi vocación y formación profesional cómo abogada de derechos humanos el defender la igualdad de derechos y oportunidades para todos los seres humanos y eso quiere decir independientemente de su género, de los cuales hay 18 reconocidos ¿En dónde quedan todas las personas que no se identifican ni cómo hombre ni cómo mujer si te defines con una palabra que indica que ser mujer te hace superior? Te lo digo yo, por debajo de las que se definen cómo mujeres y aun así: ¿Dices que luchas por la igualdad?

Igualdad

Entonces, que quede claro, igualdad de condiciones: ¡Sí!  Ya es más que justo que las tengamos todos; orgullosa de ser mujer: ¡pero claro! Y eso se lo debo sobre todo a mi maravilloso padre, padrino, hermanos y primos con los que crecí, el estar entre tanto hombre me dejó claro lo valioso que es mujer; promulgadora de los grandes avances que maravillosas mujeres antes que nosotras han alcanzado para que nos inspiren hasta que logremos igualdad: ¡obviamente! Y consciente del poder de la sororidad y comprometida a ayudar a mujeres y niñas en situación de riesgo y a enaltecer el trabajo de otras mujeres: que lo demuestren los hechos.

Pero feminista, no y definitivamente no y mucho menos cuando es excusa para cometer asaltos a la autoridad, destruir la propiedad pública, graffitiar las calles de la ciudad en la que vivo, obstaculizar la ciudad para dificultar la movilidad de las mujeres trabajadoras (me tardé 1:30 horas y tuve que pagar taxi para parte del trayecto cuando generalmente me toma 20 minutos en una línea de transporte público el mismo recorrido por la guachafita esa que tenían montada el 8 de Marzo y la mujer empresaria que me amablemente me esperaba, terminó su día y cerro su negocio con el correspondiente retraso), empujar y denigrar a otras mujeres (YouTube vale más que mil palabras), en otras palabras no me adhiero a nada que se convierta fácilmente en excusa para cometer “justificadamente” actos de violencia hacia otros por la errónea creencia que hay algunos seres humanos superiores.

Ninguna filosofía buena lleva a los extremos ni valida la violencia, mi nono me lo enseñó.

Twitter: @AdrianaMaBarba

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