Agendas en contravía

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Por: Doris Elisa Gordillo/ Lo que nos faltaba, que la agenda de la realidad nacional sea diferente a la agenda del gobierno del presidente Duque, por un lado sus prioridades  son el desarrollo de la economía naranja, la defensa del fracking, la explotación de los recursos naturales sin límite, salvar a Hidroituango, colocarnos innecesariamente en el epicentro de una confrontación mundial a partir del caso Venezuela, destrozar los acuerdos de paz, desmontar los  subsidios de  servicios públicos a los estratos más vulnerables y a la clase media, desconocer los derechos de los pensionados, centralizar el país recortando los presupuestos a las regiones y departamentos; entre muchas otras.

Por otro lado nuestra realidad social y política nos muestra una agenda totalmente diferente, nacida de los problemas estructurales y que se exteriorizan en las diferentes manifestaciones de protesta y a las que asistimos a diario como sociedad: La defensa de los páramos verbigracia  el páramo de San turban, la Minga Indígena del Cauca en defensa de sus tierras, la defensa de la educación pública y la libertad de cátedra que hace la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), la defensa de los transportadores, donde el gremio de camioneros ya  anuncia sus descontentos y necesidades, sin contar con la problemática de nuestros campesinos de Boyacá, las grandes inconformidades de los servicios de salud, el padecimiento de nuestros compatriotas de la costa atlántica con el mal servicio de energía eléctrica, el asesinato sistemático de líderes sociales, las expresiones de las nuevas economías informales, por no nombrar más.

De seguir por este camino, desconociendo la situación real, nos gastaremos los 4 años de este gobierno en una completa  y continúa confrontación, donde los protagonistas serán el Esmad y la muerte de los líderes sociales que participan en la exigencia de los derechos vulnerados y no el verdadero desarrollo del país.

Es entendible que el gobierno tenga su propia visión del país, su  ruta para hacerla alcanzable  y sus propios intereses, al fin y al cabo debe responder a sus electores; pero de la misma manera debe entender que él no puede gobernar solo para ellos, que él es el presidente de todos los colombianos  y por lo tanto  está obligado a incluir en su agenda la realidad  nacional, por una ecuación muy sencilla, si estos problemas no están en el orden del día del gobierno nunca serán debatidos, analizados y resueltos.

Como cualquier ciudadana de a pie y desde la región, siento  la obligación patriótica de invitar al Doctor Duque a 2 cosas muy sencillas: Primero, a deponer los egos y las soberbias; por ejemplo sustraerse al dialogo directo con los indígenas es una mala señal que obstaculiza el avance en la búsqueda de soluciones; segundo, cambiar la estrategia de señalamiento  y deslegitimación de los actores sociales que promueven las justa reclamaciones; reclamar y movilizarse no puede ser para el gobierno un sinónimo de subversión, de esta manera se contribuiría grandemente a su idea de “Construyendo País”.

Finalmente, hago un llamado a la sociedad para que no caigamos en la crítica sin argumentos, en la  estigmatización a nuestros compatriotas, que obligados por las circunstancias asumen la tarea titánica de evidenciar y defender el derecho a una salud con calidad, a un trabajo digno, a una  educación pública, al respeto a la  vida, al cuidado y protección del agua como elemento de vida.

Twitter: @GordilloElisa