El Carrasco, una deuda ambiental

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Por: Paola Guarín/ Como si se tratara de una metáfora y con altas probabilidades de no concluir con un final feliz, por más de treinta años de existencia, el relleno sanitario El Carrasco parece no darse por vencido. Su clausura cada vez se prolonga más, a pesar de los incansables intentos de cesarlo, por medio de las diferentes órdenes judiciales y administrativas.

De acuerdo a la orden emitida por el Juez 15 Administrativo de Bucaramanga impartida mediante sentencia judicial debidamente ejecutoriada en el año 2011, aparentemente el 31 de enero de 2019 vencía el plazo para que los alcaldes del área metropolitana y las autoridades ambientales den una la solución contundente para la disposición de residuos sólidos en un sitio diferente al relleno sanitario El Carrasco, el cual debe contar con todos los lineamientos técnicos y permisos ambientales.

Según el principio de planeación pública es un claro ejemplo del “deber ser” versus “la deuda ambiental” que día a día se incrementa, pues la existencia de residuos parecer no minimizarse causada por malas prácticas de reutilización y la ausencia de un centro de tratamiento y disposición final de residuos, detonando una bomba de tiempo, pues debe evitarse hechos como los ocurridos el pasado 3 de octubre de 2018 donde se registró un derrumbe de miles de toneladas de basuras en una celda, situación que desató una emergencia sanitaria por movimientos en masa y los malos olores que invadieron varios sectores del Área Metropolitana de Bucaramanga.

Hechos como los del “Carrasco” y los registrados en Hidroituango -proyecto hidroeléctrico ubicado sobre el río Cauca donde se ha desatado una controversia por las afectaciones ambientales ocasionadas en los últimos días- es una clara realidad de la improvisación y ausencia tecnologías verdes que optimicen, los recursos naturales y los pasivos ambientales más amigables con “la pacha mama”.

Es urgente, desde la academia, el sector público y privado, aunar esfuerzos e impulsar iniciativas concretas en aras de resolver eficazmente el tratamiento de los residuos a corto , mediano y largo plazo, pues es gravísimo que parte del problema de El Carrasco es la voluntad política y la ineficacia de soluciones sostenibles.

Si bien la necesidad de trasladar el relleno sanitario del área metropolitana, no es una decisión sencilla de tomar, el problema de las basuras no da espera. Es tiempo dejar de dilatar esta embarazosa problemática, pues según la experiencia que se percibe en otras partes del país, cuando el sistema de basuras se desploma, se pone en riesgo la integridad física del colectivo ciudadano y los demás recurso naturales, especialmente los no renovables como lo son las fuente hídricas.

Es oportuno y necesario, escribir una historia diferente respecto al rumbo de la disposición final de residuos, donde se cumpla con las necesidades que emergen con el pasar del tiempo y el crecimiento volátil de residuos en los municipios que integran el área metropolitana de Bucaramanga y por otra parte, llamar la atención a los grandes productores de residuos y consumidores implementar medidas de reutilización y separación en la fuente cuya coherencia va de la mano con la tecnología idónea para la disposición final de nuestra basura.

Correo: paolaguarin1985@gmail.com

Twitter: @Bupagu