Coronel Valdemar Franklin, el héroe que Bucaramanga olvidó

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Por: Luis Carlos Bautista Durán/ El coronel Valdemar Franklin Quintero fue uno de los pocos colombianos que tuvo el valor de decir que  “no” al jefe del Cartel de Medellín “Pablo Escobar”, un oficial de la policía incorruptible, que al no ponerle precio a su conciencia pagó con su vida.

Cuando se conmemoran 30 años de su muerte es justo hacerle un homenaje, ya que su natal Bucaramanga nunca se lo realizó.

Valdemar Franklin Quintero nacido el 26 de enero de 1941 en la ciudad de Bucaramanga, hijo de una familia humilde y trabajadora, realizó sus estudios de bachillerato en el Colegio Salesiano, su amor por servir lo llevó hacer parte de la gloriosa Policía Nacional de Colombia en enero de 1960 y tres años después obtiene el grado de subteniente.

En su carrera profesional ocupó distintas posiciones al interior de la Policía Nacional de Colombia, tales como: Comandante del departamento de Policía Caldas (1983-1984), comandante del departamento de Policía Boyacá (1985-1987) y comandante del departamento de Policía Antioquia (1989). Asimismo, se desempeñó como decano de estudios de la Escuela de Cadetes Francisco de Paula Santander (1981-1983) y subdirector de la Escuela de Suboficiales Gonzalo Jiménez de Quesada (1978-1980), entre otros cargos.

En muchas de mis entrevistas con Jhon Jairo Velásquez Vásquez alias “Popeye”, sicario y mano derecha del capo de las drogas Pablo Emilio Escobar Gaviria, me relató de la gran preocupación que se tenía en esa época por la llegada a Medellín del Coronel Valdemar Franklin Quintero como comandante de la Policía de Antioquia. Debido a esto se intentó cancelar el traslado y que fuera reubicado en otro departamento pero no se obtuvo éxito alguno, ya la orden estaba dada.

Comentaba alias “Popeye”, que el Coronel llegó pisando duro a Antioquia, pues “realizó traslados de muchos policías que trabajaban para nosotros los del Cartel de Medellín y los pocos que estaban en la ciudad empezaron a dejar de apoyar al capo, pero no solo fue el traslado de policías lo que ponía a Pablo Escobar a pensar cómo llegarle al Coronel ya que en solo tres meses los golpes que realizó la policía bajo el mando de Quintero fueron tan duros que las finanzas y los negocios del cartel estaban en de caída”.

Todos estos operativos realizados por la Policía Nacional de Antioquia fueron los que sentenciaron la vida del Coronel Valdemar Franklin Quintero, pero la gota que rebosó la copa fue la supuesta orden de detener a la esposa del capo de Medellín algo que marcó la historia de la Policía en Antioquia, fue como el título de la novela del novel de literatura Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”, la guerra entre la mafia hacia la policía fue brutal, 547 policías asesinados dejó esta triste historia.

Pero lo más triste es como fue fusilado el Coronel quien recibe 175 tiros de fusil, el 18 de agosto la policía perdió un héroe; la mafia ganó, pero lo más triste es que treinta años después el señor Coronel Valdemar Franklin Quintero fue totalmente olvidado, nunca en su natal Bucaramanga se le realizó un reconocimiento por ser un ejemplo para la institución que representó y más para Colombia.

Hoy me pregunto, ¿es justo hacer reconocimientos a políticos que tienen investigaciones por sus relaciones con paramilitares, procesos como el 8.000, falsos positivos que cada día desconciertan más por la forma como se archivan estas investigaciones y sin olvidar los que desangran a mi querida Bucaramanga?

Me gustaría dejar una pregunta ¿Cuándo la ciudad le dará un reconocimiento a la familia del coronel Valdemar Franklin Quintero y cuándo los verdaderos héroes de mi ciudad serán reconocidos como tal?

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