Podemos lograrlo Floridablanca: ¿Quiénes son?

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Por: Débora Melissa Escudero Sepúlveda/ En cabeza de Juan Carlos Ayala, exconcejal del municipio de Floridablanca, nace una nueva fuerza alternativa que pone en jaque a la clase política tradicional de éste municipio.

De cara a las elecciones 2019 y como continuidad a los procesos alternativos promovidos por el impulso de la Coalición Colombia, se unen fuerzas en torno a una candidatura.

‘Podemos lograrlo Floridablanca’ se inscribió como movimiento significativo de ciudadanos y a partir de la próxima semana inicia el proceso de recolección de firmas para inscribir la candidatura de Juan Carlos Ayala a la alcaldía de Floridablanca.

El movimiento social nace en la comuna 4, de la Junta de Acción Comunal del Barrio Oasis. Se organizaron y tomaron la decisión de participar en política aspirando a un Concejo municipal, llegaron a la credencial sin mentiras, sin engaños, sin pagar líderes, sin pagar votos, acudiendo al voluntariado de la gente.

A través de un liderazgo comunitario y una concepción diferente de la participación ciudadana, se fueron sumando juntas cercanas, por medio del trabajo humanitario, fortaleciendo el tejido social, la niñez, la juventud y todo el tema del empoderamiento comunal con cientos de actividades.

El movimiento es iniciado en los sectores populares de Floridablanca, con el tiempo se fue ampliando hacia otros sectores de clase media, quienes empezaron a participar de los eventos, a donar su tiempo, a apoyar diferentes causas.

‘Juanca’ –como lo llaman sus cercanos- nacido y criado en Floridablanca es el líder del movimiento significativo de ciudadanos ‘Podemos lograrlo Floridablanca’ “creemos que el arte, la cultura, la recreación y el deporte, son y van a ser en el caso nuestro, piezas fundamentales para el desarrollo de una política pública que nos permita concebir una nueva generación de ciudadanos y ciudadanas comprometidos con su región, con nuestro departamento, y por su puesto hacemos parte de esa gran transformación que queremos para Colombia, con un país verdaderamente justo y equitativo con todos y todas los ciudadanos”.

Las administraciones de los últimos 15 años en Floridablanca han demostrado ser las estrellas de la corrupción, sumando ocho Alcaldías (ver) algunos mandatarios como Ulloa condenado por celebración indebida de contratos, peculado por apropiación a favor de terceros y falsedad en documento privado, se mantuvo prófugo de la justicia por aproximadamente 7 años.

Luego Eulises Balcázar, destituido e inhabilitado por irregularidades en la celebración de contrato con Acuasan, al parecer falsificó títulos universitarios para subirse el sueldo –en complicidad con los concejales- y además también la Fiscalía lo acusó por acceso carnal violento a una joven de 23 años habitante del barrio Zapamanga.

Néstor Díaz, se montó como alcalde estando inhabilitado para ese cargo, porque cuando fue diputado, su papá era el Director Nacional de la DIAN. Dejó acéfala la alcaldía, durante tres meses, dos alcaldes encargados estuvieron preparando las elecciones atípicas de Floridablanca el 24 de noviembre de 2013.

Para terminar los dos años restantes de Diez, llegó Carlos Roberto Ávila a quién el Concejo de Estado le decretó la pérdida de investidura porque durante el periodo de Balcázar, cuando era concejal, aprobó junto con los demás concejales la prima técnica al alcalde, al personero y al contralor, basados en documentos falsos.

El actual alcalde, ahijado de la Vicepresidenta, hace parte de la política tradicional y ha sido cuestionado por el supuesto volteo de tierras en Ruitoque Alto, en donde se favorecen directamente a algunos de sus amigos.

Todos los anteriores, de familias políticas que se atornillaron en Floridablanca y que hoy la dejan con el elefante blanco en la entrada cómo si fuera el monumento a la corrupción.

Es nuestra decisión elegir a los mismos que siempre han estado, que solo se preocupan por sus amigos y de engordar sus fincas, o de unirnos entorno a nuestros intereses, los de vivir dignamente, que nuestros recursos e impuestos se vean reflejados en el bienestar de la comunidad y no de unos pocos.