La hora cero de El Carrasco

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Por: Édgar A. Henao/ El 31 de enero de 2019 es el último plazo que tiene el  Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) para garantizar el cierre  definitivo de dicho relleno sanitario. La decisión fue  adoptada después de  un prolongado proceso judicial en el que se determinó la responsabilidad de los municipios involucrados y el tipo de medidas  que deben adelantar en aras de garantizar los derechos colectivos a la salubridad y al  medio ambiente sano.

El problema se veía venir. El proceso se inició en el año 2002, y desde entonces, al menos en los estrados judiciales, se advertía la importancia de encontrar sitios para la disposición final de residuos sólidos que redujeran la contaminación, la propagación de olores ofensivos y lixiviados y, en general, los problemas asociados a rellenos sanitarios  sin el cumplimiento de los requisitos legales. Como era de esperarse, no pasó nada.

El Municipio de Bucaramanga declaró en varias ocasiones el estado de emergencia sanitaria y ambiental. De ellos, el Decreto 153 de 2017 ordenó a la Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB S.A. E.S.P.) adelantar las gestiones necesarias para continuar con el cierre y/o clausura de las áreas intervenidas en El Carrasco; entidad que, evidentemente, también está  llamada a responder por el cumplimiento de las órdenes dispuestas por la autoridad judicial en materia de actualización del Plan de Manejo Ambiental. Falta ver qué propuestas tiene para garantizar dichos mandatos.

Mientras tanto, en el segundo semestre del año pasado se presentó un fenómeno de remoción de masas en la celda dos de El Carrasco, que dio como resultado, según informe de la CDMB, el colapso de los sistemas de control de lixiviados y gases, y la liberación de ácido sulfhídrico, amoniaco y gas metano, percibido por los habitantes del área metropolitana de Bucaramanga. Fue una situación generalizada a la que, lamentablemente, ya estamos acostumbrados: La propagación de olores ofensivos por las que en muchísimas ocasiones se han solicitado medidas contundentes.

Y es que el cierre del relleno sanitario no da espera. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), que ha hecho acompañamiento en el proceso de cierre del mismo, ha sido enfática en mostrar una alternativa diferente a la de ampliar los plazos de funcionamiento de El Carrasco.

Hasta ahora se han barajado tres propuestas provenientes de la EMAB, a saber, hacer la disposición en los rellenos sanitarios de Cúcuta y Medellín; alternativa que generaría un incremento considerable en los costos del servicio público de aseo. Adecuación y utilización de la actual zona destinada para la construcción del parque contemplativo, que tiene como fin convertirse en un pulmón ecológico para la ciudad (área de parques, ciclorutas, canchas, etc).

La tercera propuesta es la de seguir utilizando la zona de la  celda 4  de El Carrasco; sin embargo, hay que tener en cuenta que la autoridad judicial que lleva el proceso dispuso una fecha  de clausura del El Carrasco,  que dependiendo de lo que suceda en la audiencia de verificación programada para inicios de febrero de este año, puede ser definitiva o, eventualmente, ampliada.

Lo que sí es cierto es que no es fácil ni puede improvisarse un lugar para la disposición  final  de las basuras que hoy recibe El Carrasco. Bucaramanga, Floridablanca, Girón, Piedecuesta, Lebrija, Rionegro, Playón, Charta, Suratá, Betulia, Santa Bárbara, California, Matanza, Tona, Zapatoca y La Mesa de Los Santos se verían afectados.

Ojalá la solución atienda las preocupaciones de todos.

Correo: henaot@gmail.com 

Twitter: @henaot1