Veinte años… de miseria

0
Corrillos-Yo-Opino-Carlos-Alfaro

Por: Carlos Alfaro Fonseca/ Esta tragedia para el pueblo venezolano comenzó desde las protestas del Caracazo en 1989, el primer intento de golpe de estado de 1992 y sus dos años en prisión, la creación de su movimiento Quinta República y cuando ganó las primeras elecciones presidenciales. Después de 20 años de que el coronel Hugo Chávez irrumpiera en la escena política venezolana con su proyecto del socialismo del siglo XXI, el hermano país se consume en una crisis, sin precedentes, a nivel político, económico y social, que lo está llevando a un punto de no retorno y La Habana se convirtió en un centro de entrenamiento venezolano.

Lo que acá tenemos es una revolución militar, social, narco-delincuencial y civil anclada al poder. Lo podemos ver ahora con los repartos que se están haciendo con el oro en el sur del país. Ya no es un país autónomo, ya depende de la ayuda de países como China, Rusia, Irán o Turquía. Y como hecho anecdótico, 1998 fue el último año en tuvo el mayor producto interno bruto per cápita de américa latina.

Hoy está en el octavo lugar en esa medición y casi a la par de algunas naciones centroamericanas que luchan por salir de la miseria. Pero eso es apenas el comienzo de la destorcida que ha estado viviendo Venezuela. Pero quizá lo más grave que le haya sucedido a ese país en 20 años de revolución del siglo XXI es algo que ha estado taladrando el estilo de vida que solían llevar los venezolanos y se traduce en una involución en aspectos como la pobreza, que casi se multiplicó por cinco y hoy muestra una alarmante cifra que se aproxima al 90 por ciento de la población.

La crisis obligó a unos 2,3 millones de venezolanos a emigrar desde 2015, lo que según la ONU constituye el movimiento de población más masivo de la historia reciente de América latina.

Los mismos que ayudaron a construir ese estado fallido son los mismos que estamos recibiendo en Colombia con los brazos abiertos y les estamos entregando el país y en cada esquina robando y mendigando. No esperen que el dictador y sus secuaces vaya a renunciar; están metiendo en sus cuentas a diario millones de dólares de los ingresos de PDVESA y del narcotráfico y le toca al pueblo venezolano organizarse como sea y acabar con esos corruptos criminales de la dictadura. Y hoy en día es un estado fallido.

El problema con estos líderes es que acaban  con todos los recursos en los primeros años, tratando de cumplir promesas absurdas, acaban con el sector productivo y acostumbran a la gente a vivir de subsidios en lugar de trabajar, para volverlos totalmente dependientes de un estado quebrado. Lo cual explica muy bien que los modelos asistencialistas son insostenibles.

La solución es la presión de la sociedad civil organizada y los movimientos sociales no pensar que un demagogo inepto desarrollara el país. La pobreza del 87 por ciento no tiene justificación para un país con semejantes reservas de petróleo. Ni la hiperinflación, el desabastecimiento o las familias que buscan comida en las basuras. Es la miseria generalizada, excepto para los dirigentes que son los dueños absolutos de todo, hasta de su mente.

El socialismo es la opresión y la perdida de la libertad. El comunismo es lo peor que le puede pasar a un pueblo; si no miremos lo que sucede en Cuba, donde nunca se ha visto tanta pobreza acumulada y tanta opresión por parte de un régimen; eso de que salud educación y todo gratis es mentiras.

Recuerdo cuando Chávez se montó al poder y cuando gritaba: exprópiense lo apoyaba el 85% de la población, no sabían lo que les venía encima y ojala no seamos territorio para experimentos, ya sabemos en que terminan o lo que es peor nunca terminan, porque los militares con sus armas y su poder político no se dejan mover el butaco, así el pueblo se muera. Aunque sigue siendo exponencial, con una inflación diaria de 3% que equivale al índice anual de Colombia; subió 144,2% en noviembre pasado, con lo cual el índice anualizado se situó en 1.299.724%. Es un estadio narco-minero, delincuencial, ciertos criminales disfrazados de militares que amedrantan a los ciudadanos.

Y para completar este domingo que pasó en las elecciones para autoridades municipales, según el Consejo Nacional Electoral se presentó una abstención del más de setenta por ciento.

La democracia es el mejor camino, aunque sea menos fácil; pero es lo que puede mantener la prosperidad por largo plazo.

Correo: carlosalfaroabg@hotmail.com