La puntada final

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Por: Veedor 12/ Hace un año estalló en Bucaramanga el llamado escándalo Vitalogic, llamado así en honor a la empresa que pretendía quedarse con el negocio de la transformación de los residuos sólidos de la ciudad. El periodismo independiente encarnado en ‘Corrillos’ ha sido determinante para que este entuerto criminal sea conocido por el colectivo ciudadano. En su última columna, Juvenal Bolívar, director de la ‘Corrillos’, revela los pormenores de este negociado, la cual pueden leer aquí.

A pesar de la gravedad de los hechos y de las pruebas que permiten inferir razonablemente la posible participación del alcalde municipal en conductas de carácter ilícitas, la Fiscalía General de la Nación se ha tomado un año, hasta ahora, en la etapa de Indagación. Quienes conocen de administración pública saben que es imposible que el hijo de un alcalde logre tal grado de concertación con altos funcionarios y contratistas a espaldas del burgomaestre.

Run runes de pasillo dan cuenta que el expediente está listo para llamar a imputación de cargos a los involucrados en este escándalo y solicitar las correspondientes medidas de aseguramiento ante Juez de Garantías. El solo hecho que a uno de los testigos le hayan ofrecido ingresar al Programa de Protección de Testigos, con traslado a otra ciudad, indica que el organismo investigador se toma muy en serio esta investigación.

Hasta ahora el alcalde Hernández había demostrado que estaba sincronizado con la opinión pública que celebraba sus desafueros verbales y su muy publicitada lucha contra la corrupción, que paradójicamente sería contra su propia administración ya que lleva tres años administrando la ciudad.

Cuando la ciudadanía se resignaba a creer que definitivamente el alcalde estaba blindado en los organismos de control e iba a terminar tranquilamente su periodo constitucional, se presenta el incidente que protagonizó en su despacho oficial contra un concejal de la ciudad al cual agredió físicamente, quedando tal evidencia grabada en vídeo, causando estupor, sorpresa y rechazo general en todos los estamentos y obligando a la Procuraduría General de la Nación a intervenir de manera inmediata al emitir medida cautelar de suspensión provisional del cargo, mientras adelanta la correspondiente investigación disciplinaria.

La puntada final es aquella con la cual el sastre termina de confeccionar la prenda y le imprime su sello personal. Con el puño que el suspendido alcalde le propinó al Concejal le dio la puntada final a su mandato con el sello que le ha impreso a su administración: Agresivo, ordinario, sectario y vulgar.

La Ley 734 de 2002, contentiva del Código Disciplinario Único, regula la suspensión provisional y la establece en el artículo 157 como medida cautelar en la investigación disciplinaria de faltas calificadas de gravísimas o graves con el fin de evitar la posible obstrucción a la investigación o la reiteración de la falta. En el caso del alcalde de Bucaramanga la Procuraduría General de la Nación sustentó la necesidad de la suspensión provisional en el hecho que las agresiones verbales que estaba investigando sucedidas en el mes anterior donde trató de lava culos y lava perros a un veedor ciudadano habían escalado a la agresión física y en esta ocasión contra un Concejal de la ciudad en ejercicio de sus funciones. La falta es evidente y su consecuencia es la destitución del cargo.

La alcaldía ha desplegado una intensa campaña publicitaria tratando de justificar el comportamiento agresor del alcalde y hasta esgrimen como fuero la alta popularidad del mandatario. Entendió muy tarde el suspendido alcalde Hernández que “Dura lex, sed lex”, y que ni siquiera él con su multimillonaria riqueza está por encima de la Ley.

Muy pronto lo veremos ante los jueces de la República, con fingida humildad,  rindiendo cuentas de todos sus desafueros y para los cuales la edad no será ninguna justificación.

Twitter: @veedor12