Video/ Corrillos revela los negocios por debajo de la mesa de Rodolfo Hernández

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El pasado sábado 10 de noviembre, por ATN Televisión, Corrillos presentó un análisis detallado de cómo se confeccionó el escándalo más grande de los últimos 20 años en Bucaramanga en materia de corrupción, el de las nuevas tecnologías.

En el programa, se presentaron los aspectos que han girado en torno al botadero El Carrasco, la intención del alcalde de Bucaramanga de entregarle el manejo de las basuras a la cuestionada empresa Vitalogic, los tentáculos de la familia de Rodolfo Hernández en ese negocio multimillonario y la tomadera de pelo en la que han tenido a los habitantes de El Porvenir, afectados por el no cierre de ese sitio de disposición.

Ese análisis de la línea de tiempo, la orden judicial de cierre del botadero, lo turbios movimientos del hijo del alcalde con unos privados para cobrar coimas alrededor del contrato, la aparición de nuevos audios que involucra a más personas  -y hunde aún más a Rodolfo Hernández- y el desacierto de la administración de construir el Parque Contemplativo encima del Carrasco; Juvenal Bolívar entrevistó al diputado Édgar Suárez Gutiérrez.

Cabe recordar que el 26 de agosto de 2016 se suscribió el denominado acuerdo de corretaje, un documento formalizado en notaría donde Luis Carlos Hernández Oliveros y Socorro Oliveros, hijo y esposa del alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández Suárez, participaban en su nombre en un negocio por debajo de la mesa para favorecerse ellos y unos privados del negocio de las nuevas tecnologías en El Carrasco.

El ‘escándalo del Corretaje’, revelado en exclusiva el 15 de diciembre de 2017 por el portal corrillos.com.co, puso en evidencia posibles manejos turbios que estaban dirigidos a entregarle un cuantioso contrato a la cuestionada firma Vitalogic RSU, previo pago de unas coimas millonarias.

En el famoso contrato actuaron Carlos Adolfo Gutiérrez Pinto (el corredor) y Luis Carlos Hernández Oliveros, Luis Andelfo Trujillo Rodríguez y Jorge Hernán Alarcón Ayala (los gestores), quienes pactaron repartirse una jugosa comisión que debían cancelar las empresas JC de Colombia EU y Servicios Convergentes de Colombia SAS (Sercon), siempre y cuando el alcalde Hernández le entregara el manejo de las basuras a Vitalogic.

Las reglas del juego eran claras: El objeto era repartir entre el corredor y los gestores de forma equitativa y concertada la comisión pactada entre el corredor y las empresas JC de Colombia, una distribuidora de plantas para el tratamiento de basuras con tecnología Wastaway y la sociedad Sercon SAS, para la operación y procesamiento de las basuras.

La tarea de los gestores era la de hacer el acercamiento de estas empresas con el gobierno de Bucaramanga, lo cual no era difícil, toda vez, Luis Carlos Hernández era el encargado de convencer a su padre; lo que a la postre se dio. Rodolfo Hernández, contra viento y marea anunció que ese contrato iba porque iba, pese a las advertencias que le hiciera la propia Procuraduría sobre la inconveniencia del mismo.

JC de Colombia pactó una jugosa comisión por la venta de plantas procesadoras de residuos sólidos urbanos y por cuya intermediación el hijo del alcalde y sus socios recibirían 666.000 dólares. Por su parte Sercon SAS estipuló con el corredor una comisión para lograr la celebración del contrato por término de 30 años para la operación y procesamiento de las basuras.

Aunque el contrato de corretaje, que puso en entredicho la transparencia del gobierno de Rodolfo Hernández, se suscribió hace dos años, solo hasta que Corrillos hizo la revelación sobre su existencia las autoridades abrieron las investigaciones respectivas.

Uno de los intervinientes en el documento es Luis Andelfo Trujillo, un comerciante bumangués que reside en Cúcuta, quien se constituyó en el testigo clave de este proceso. El propio Trujillo reveló a Corrillos que además del negocio de las basuras, con Rodolfo Hernández y su familia se venían trabajando otros seis negocios, de los cuales tiene evidencia de las conversaciones que tuvo con el hijo del mandatario bumangués.

Trujillo decidió echar de cabeza a sus antiguos socios –según el- porque el alcalde y su hijo le incumplieron y le deben plata de esos negocios y que pese a que les solicitó la devolución de su inversión, ellos se hicieron los de la vista gorda.