La caída del Presidente Duque en 100 días

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Por: Yamil Cure Ruiz/ Desde Alfonso López Michellsen, cuando se empezaron a medir la popularidad de los presidentes, hasta hoy, nunca había habido una caída tan estrepitosa en los primeros 100 días de mandato. El seguimiento que hace la firma Invamer Gallup para la Noticias Caracol TV, reveló en su ciclo bimestral que el presidente Iván Duque, cayó en su aprobación en 26 puntos; pues en septiembre cuando se midió sus primeros 30 días en el poder alcanzó 53.3% de aprobación de su gestión y ahora en noviembre, cuando se cumplen los 100 días de mandato, solo llegó en mismo ítem el 27.2%. A la pregunta: ¿Aprueba o desaprueba la forma como Iván Duque se está desempeñando como Presidente de Colombia? Lo resultados fueron: Aprueba 27.2% y desaprueba 72.8%.

Para entender el fenómeno desde lo técnico, no desde lo obvio de una opinión subjetiva no numérica, debemos primero comprender que la popularidad de un mandatario la componen cuatro elementos: La Imagen, la aprobación de la gestión, el clima de optimismo y la calificación del Likert del gobierno. Cada vector se mide con una frecuencia de dos meses durante los cuatro años del mandatario por diferentes firmas, ya sea alcalde, gobernador o presidente.

El vector no debe tomarse de manera absoluta si no que se debe promediar de manera ponderada para sacar su relatividad y ver cómo está realmente el Presidente Duque en este caso. Van dos bimestres (el momento 0 septiembre y el momento 1 noviembre), por tanto el promedio de aprobación de la gestión es aritmético, sumar y dividir en dos (ya a partir del otro bimestre si será ponderado no aritmético),  o sea que la aprobación del Presidente actual es del 40% {(53+27)/2}.

Ese es el indicador real de Duque, que multiplicando cada uno de los cuatro indicadores o vectores ya mencionados, por el porcentaje de representatividad de la muestra de cada encuesta para luego sumarlos, se obtiene la popularidad del actual gobernante que es del 41%. La popularidad de un mandatario debe ser medida por la suma integral de su aprobación de la gestión, su imagen favorable, el clima de optimismo o pesimismo del momento de la medición y la calificación de 1 a 5 del gobierno del mandatario en cuestión. Luego la popularidad de Iván Duque a hoy es del 41%.

Conclusiones: Primero. Es la caída más estrepitosa de la historia de un presidente en 100 días de mandato (26 puntos básicos o 23 puntos promedio en su aprobación), desde que se hacen mediciones estructuradas por las firmas encuestadoras debidamente acreditadas ante los instituciones debidamente constituidas ante las autoridades.

Si terminara hoy su presidencia Iván Duque, sería el cuarto peor presidente de la Historia de Colombia desde que se hacen estas mediciones en popularidad. Juan Manuel Santos el peor de la historia pues terminó con la popularidad 22%, Julio César Turbay que terminó con el 28%,  Andrés Pastrana con el 37% al final de su periodo y Duque que su popularidad va en 41% y con tendencia a seguir descendiendo.

Es hora entonces de verificar las consecuencias de esta caída del Presidente Duque en las encuestas en las elecciones regionales de 2019.

La favorabilidad e imagen pública recae sobre las personas, pero la aprobación de la gestión recae sobre el gobierno o colectivo que lo representa, es decir, que lo que está pasando con la popularidad del presidente afecta más al Centro Democrático que al mismo Iván Duque y Álvaro Uribe. En resumidas cuentas, el aval del Centro Democrático para aspirar a alcaldías (poblaciones de más de 300 mil habitantes) y gobernaciones, se está derritiendo como la mantequilla en la flama. Lo que implica que los candidatos a estos cargos asuman posturas independientes en movimientos cívicos (dos avales y una denominación al público que nada tiene que ver con los partidos que avalan), o un movimiento representativo de ciudadanos por firmas.

El aval directo de una colectividad es hoy como una “lápida” electoral para cualquier candidato, para la inscripción de su aspiración. Inclusive los partidos de izquierda les mitiga este flagelo electoral. Mientras Uribe y otros políticos de manera individual conservan su trasferencia.

Las encuestas solo interesan en estos momentos al 10% de la población votante, llegará a un 40% en el mes electoral y eso todo, tampoco es una catástrofe, pero mientras tanto el público seguirá pensando y diciendo, que los resultados que se emiten por parte de las mediciones de las firmas encuestadoras publicadas en los medios tienen algún interés ya sea con los mismos medios o con los políticos y con los grupos económicos. Pero la realidad esta sentenciada, Duque podría llegar a ser el peor Presidente de la historia quitándole ese “privilegio” a su predecesor.

Por esto los estrategas del presidente, tienen que pensar que hacer para detener la caída o ser aún más audaces y subir su popularidad. Para ello debe pasar algo parecido a la Operación “Jaque” que trepó a Uribe en su momento del 45% al 82% de popularidad o manejar la estrategia para la conservación de las cifras.

Esto implica sostener al Fiscal General en su cargo, ya que esto es percibido por la masa crítica como fortaleza, desbaratar cualquier intento de mayorías en el Congreso y antes por el contrario, demostrar que no hay mermelada ni parcelas para nadie. Esto generaría en la opinión pública de “a pie” algo así como el precio a pagar por las reformas impulsadas, pues desde mi trinchera veo que la estrategia de la Casa de Nariño es obtener las mayorías con el ejecutivo regional de las poblaciones con alto PIB incluido Bogotá que con los Padres de Patria.

Otra estrategia es desmantelar la pauta y el patrocinio a los medios de comunicación, es más pelear con ellos, esto a Donald Trump en USA le generado grandes dividendos electorales pues el free press de las malas noticias en su contra genera que la crítica se vuelva oposición y la falta de credibilidad en coherencia en la masa crítica; como consecuencia su popularidad sube gradualmente y electoralmente dio un “golpe en la mesa” el 2 de noviembre pasado.

Recordemos, sólo el 10% de la población votante o mundo político, al que pertenecen los lectores de esta publicación podrían creer por su percepción que todo esto es erróneo y antes al contrario; pero lo que es concebido como terquedad o tozudez por quienes están pendientes o se lucran de la política, es percibido como coherencia por la masa crítica que es la que vota y se fragmenta o se polariza a favor o en contra en una elección. Por ello, si el  Presidente convierte la protesta en revuelta; y la crítica en oposición dejará de caer en las encuestas en su popularidad.

Ahora, esto es fácil de escribir en el papel, pero difícil de ejecutar, pues al público hay que segmentarlo en rangos etarios, en regiones geográficas y perfiles ocupacionales para hacer comunicación estratégica. Esta ‘retequecontra’ comprobado que la gente cuando emite un juicio no es porque le dicen lo que quiere escuchar o quiere que pase, sino porque le digan lo que tiene que escuchar y pasa lo que le previeron que pasaría. Y esta es la distancia entre la Comunicación Social o Periodismo y el Marketing Político o estrategia de gobernabilidad.

Desde mis trincheras, el único que parece que ha entendido esto es Gustavo Petro, que genera conexión con la gente, para bajar la popularidad de Duque. Y lo hace bien desde las acciones del aire (Internet) y de la tierra (protesta), como en lo electoral salida de los NN. Muy temprano, si Gustavo Petro piensa en la presidencia, pero justo a tiempo si piensa en las regionales del 2019.

Hoy en esta columna he encontrado otra diferencia sustancial entre sondeo y encuestas con el perdón de esta publicación que  promueve los sondeos por redes sociales. Pues en los sondeos si usted pregunta si se debe ir el Fiscal, si Duque es un presidente de bolsillo de Uribe, o si la situación del país ha empeorado, o si está en contra del IVA a la canasta familiar, es obvio que por “goleada” la respuesta seria “Si” en Twitter. Pero en la encuesta estructurada por segmentos de población, se encuentra que ese “Si” tiene justificación desde los que se prevé que pasaría en el montaje de X o Y escenario y cómo montarlo y ejecutar la acción en una masa crítica.

Entonces, sondeos mueven y miden la opinión como un rating y es publicitario. La encuesta mide escenarios y evolución de una línea de tiempo con prospectiva y proyectiva y es mercadotecnia. La primera (sondeo), es un momento de un grupo indeterminado llamado masa. El segundo (encuesta), es un pronóstico de un grupo determinado llamado masa crítica.

La prensa y los opinadores, mientras tomen las encuestas como un argumento para presentar la forma de su punto de vista como la “foto de hoy” que es publicitaria juegan a parcializar a la masa con su idea particular. Pero estratega los tendrá ganados o neutralizados cuando las utilice para llegar al fondo del “cómo” hacer para revertir o acentuar el fenómeno, en eso andan en la Casa de Nariño y en las bodegas de trolles de Petro e izquierda…

¿Quién ganará? Lo veremos en los próximos bimestres, nosotros seguiremos midiendo.