Nuestro alcalde Vs. Mockus

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Por: Luz Elena Mojica Gamboa/ Haciendo remembranza del Gobierno del Dr. Mockus cuando fue por primera vez alcalde de Bogotá (1995-1998); encontré que su estilo de administrar el poder fue muy similar al del Ing. Rodolfo Hernández, actual alcalde de Bucaramanga.

Los dos ganaron las elecciones con una campaña atípica, sin derroche de publicidad y en contra de las maquinarias políticas, ambos representaban la figura del alcalde cívico, sin hipotecas con los grandes caciques electorales de su región; llegaron sin tener mayorías en los concejos, sus propuestas se basaron más en la emotividad del elector, conformaron su gobierno nombrando académicos no políticos, en los cargos más relevantes de la administración; de igual manera los rasgos de su carácter son contradictorios, por un lado percibimos gobernantes inteligentes, sin duda alguna, exitosos en el ámbito privado, pero irreverentes, indecisos y muy complejos a la hora de tomar decisiones trascendentales para la ciudad.

Gabriel Hernández, hermano del alcalde de Bucaramanga, ideólogo de la campaña, sobre el triunfo de su hermano, afirmó: “Él, al principio, no estaba convencido. Estaba totalmente orientado a recibir el apoyo de los barones politiqueros que hay aquí en la región, pero yo empecé a cultivarlo, a hablarle del imperativo categórico que es la herramienta necesaria para derrotar la politiquería. Ya lo habíamos visto con Mockus, así Mockus nunca la hubiera nombrado así”.

Los dos alcaldes al inicio de su mandato dieron señales de aciertos, utilizando métodos diferentes a la política tradicional, demostraron que querían erradicar las viejas prácticas clientelistas, con ello ganaron la simpatía general de sus conciudadanos. Determinaron  pautas severas para el manejo de las relaciones con el concejo, a fin de apartarlas del clientelismo y propiciar el ejercicio independiente de los poderes ejecutivo y legislativo.

Titulares en los medios de comunicación así lo informaron: El periodista Francisco Miranda Hamburger, afirmó en aquella época: “Las relaciones entre Antanas Mockus y el Concejo de Bogotá podrán empeorar en los siguientes meses. En reciente entrevista, el Alcalde fue enfático: Mirar cómo reducir las relaciones con el Cabildo a lo mínimo necesario; no es la mejor opción, pero es lo que pasa cuando esta no es cooperativa”. Así mismo El Tiempo denominó las “pésimas relaciones entre un sector del Concejo de Bogotá y la alcaldía Mockus”.

Lo vivido por Mockus hace 21 años (porque renunció un año antes de terminar su primer  mandato) coincide con el último round sostenido entre el Ing. Rodolfo Hernández, alcalde de Bucaramanga y la concejala Nancy Lora, presidenta del cabildo; quien en la instalación del último periodo ordinario de sesiones de la vigencia 2018, actuando de una forma grotesca, le negó la palabra al burgomaestre, los titulares de prensa  lo registraron de la siguiente manera: “Alcaldía vs Concejo: ‘pelea política que le hace daño a Bucaramanga’; “Le niegan la palabra al alcalde de Bucaramanga en el concejo”.

«Conmigo se equivocaron. A mí no me eligieron ellos sino 80 mil bumangueses. Vine a ratificar por tercera vez la solicitud para conseguir el crédito de los $50 mil millones para la malla vial, pero ellos se resisten. Esto es antidemocrático», anotó el alcalde.

Dígase lo que se diga, del uno o del otro, actúen a favor o en contra, los concejos municipales, ambos gobernantes, coincidieron en que la bandera de su administración es el manejo de los recursos de la ciudad con honestidad, con pulcritud y eso al ciudadano del común le gusta.

Todo esto era positivo, empero los residentes de la capital al terminar el Gobierno de Mockus, se decepcionaron; porque no vieron  la construcción de las obras que con urgencia pedían los habitantes; la inseguridad, el desorden en el tránsito, la falta de pavimentación de calles, la ineficiencia de los servicios públicos; estuvieron en el orden del día.

El periodista Gustavo Páez Escobar, analizando la gestión del Gobierno Mockusniano afirmó: “Mockus, maestro de la cultura ciudadana, resultó un mal gerente de la ciudad. Los dineros recaudados, en lugar de invertirse en infraestructura y servicio social, se atesoraban en los bancos mientras las necesidades apremiaban. Y la gente protestaba. ¿Dónde está el alcalde, que no se ve?, era el clamor general. No era suficiente que el tesoro público se manejara en una urna de cristal. Había que fomentar el desarrollo urbano, y esto no se hizo”.

Encuentro varias coincidencias entre el estilo de gobierno de nuestro alcalde Vs. Mockus, ya conocemos el final de la administración del segundo; por lo tanto, estando a 14 meses y 19 días de terminar el Gobierno de la lógica, ética y estética, me pregunto, ¿cuál será el final?

Nuestro alcalde, a raíz del enfrentamiento con el concejo, ante la opinión pública quedó como víctima; es innegable que aún goza de popularidad y este desafortunado hecho para los concejales -en mi opinión- creo que lo fortalecerá; los ciudadanos del común, los que no están ni de un bando ni del otro; sino a favor de la ciudad, reconocen que el Ing. Hernández ha hecho importantes esfuerzos para lograr el saneamiento fiscal, implementado austeridad en el gasto y logrando transparencia en la contratación.

El PAE es un ejemplo a nivel nacional y recientemente ganó un premio en la Bienal de Arquitectura que se realizó en Cartagena con el proyecto “El espacio público, la piel de la democracia”; lo cual me lleva a pensar que en este tiempo que falta tomará un nuevo aire, renovará energía, se reinventará y asumirá un mayor esfuerzo para sacar a Bucaramanga del cuello de botella en el que se encuentra.

Yo lo haría, muy a pesar de tener un concejo paquidérmico, insensato e irresponsable con la ciudad, porque con el apoyo popular no se juega, una ciudad como Bucaramanga  necesita concejales comprometidos con sus electores en el control político de la alcaldía, en especial, en una coyuntura como la que está viviendo la capital santandereana en estos tiempos.

No sé cuál sea el próximo encuentro bizantino entre el alcalde y el concejo; pero cualquiera que sea, debe dejarse de lado, debe primar el interés colectivo y no el particular; los habitantes aún están esperando respuestas. Busque señor alcalde la herramienta jurídica viable que le permita sacar ese empréstito para la malla vial y deje que la cuenta de cobro se la pasen los electores a los concejales. Para las verdades, el tiempo.

El ejercicio político en Bucaramanga es más que la lógica bivalente, entre un concejo clientelista y la alcaldía de opinión; lo cual lleva a juicios peligrosos, que desgastan el control político de los concejales, cerrando los espacios de respeto, concertación  y diálogo con el alcalde; la comunidad en general tiende a culpar al concejo con la hipótesis de que detrás de esta férrea oposición se esconde un interés politiquero de cara a las elecciones del próximo año sea cual sea la razón, considero que el modelo actual aleja a los ciudadanos del ejercicio de lo público y disuelve las responsabilidades entre nuestro alcalde y el concejo.

Mockus pidió perdón, fue reelegido como alcalde (2001-2003) y logró concluir lo que había empezado. Estoy convencida que nuestro alcalde, aún puede apelar a la sensatez, a la humildad, al dialogo, a la estrategia e inyectarle nuevas energías a las inversiones estancadas y así cumplir con las metas de su Plan de Desarrollo.

¡Ánimo y adelante!

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