Las jugadas infructuosas para hacerle el quite a la suspensión del gerente de la EMAB

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Corrillos-Jose-Manuel-Barrera

Tal como sucedió hace dos años con la entonces gerente de Metrolínea, Ángela María Farah Otero; esta semana la Contraloría de Bucaramanga, solicitó a Rodolfo Hernández Suárez, presidente de la Junta Directiva de la Empresa Municipal de Aseo de Bucaramanga (EMAB), retirar temporalmente del cargo de gerente a de esa entidad, José Manuel Barrera Arias.

La medida del ente de control se basa en la “aplicación del principio verdad sabida buena fe guardada”, palabras más, palabras menos, Barrera deberá aislarse de su oficina mientras culminan los procesos fiscales y sancionatorios que cursan en ese organismo de control.

Pese a que la medida de la Contraloría debe cumplirse, el gobierno de Bucaramanga ha venido dándole largas a la decisión de separar al gerente de su cargo. El alcalde sabe que hacer a un lado a Barrera, es el principio de su fin en la EMAB; tal como sucedió con Farah.

La primera reacción del ‘Gobierno de los Ciudadanos’ sobre la medida se conoció horas después que el ente de control emitiera la orden de suspensión: “El Gobierno municipal, en cualquier caso, rechaza de manera enfática la decisión del órgano de control, pues esta afecta la gestión administrativa de la empresa y atropella el debido proceso y el derecho a la defensa del señor Gerente”, dijo en un comunicado.

El alcalde Hernández calificó la decisión como una “medida arbitraria de la Contraloría Municipal, que ya había sido utilizada de manera errática contra la antigua Gerente de Metrolínea Ángela Farah, no implica per se responsabilidades administrativas o fiscales para el señor Gerente de la EMAB, quien se ha mostrado siempre dispuesto a responder y atender las inquietudes y solicitudes de las diversas instituciones del Estado que controlan su gestión”.

Las relaciones entre el ente de control y el mandatario local tocaron fondo. La orden de suspensión provisional en contra de José Manuel Barrera es un duro golpe contra la Administración. Cabe recordar que es a través de la EMAB por donde Rodolfo Hernández ha hecho y deshecho en materia de irregularidades.

Entre estos escándalos que han dejado mal parada a la ciudad a nivel nacional, tiene que ver con el ‘negocio del corretaje’ para favorecer a Vitalogic RSU del jugoso contrato de las nuevas tecnologías –y que gracias a las revelaciones de Corrillos se echó para atrás- pero que a la postre se les convirtió en un bumerang, ya que la cuestionada empresa ahora pide una indemnización por más de $579 mil millones.

Una empresa en vía de extinción

El alcalde de Bucaramanga Rodolfo Hernández intenta por todo tipo de medios –incluso ilegales- sostener a Barrera Arias en la gerencia de la EMAB. Sabe que es el único funcionario que le firma todo sin pedir explicaciones, aunque eso genere el hundimiento de una de las empresas insignes de Bucaramanga.

Ese especial interés del burgomaestre de mantenerlo a toda costa en el cargo obedece a que ningún otro profesional, que se respete y se considere una persona con valores éticos y morales, podría tomaría decisiones que vayan en menoscabo de la entidad que dirige.

José Manuel Barrera se convirtió en el verdugo de la EMAB. Las últimas determinaciones han llevado a que la empresa de aseo esté a punto de la desaparición. La supermillonaria demanda de Vitalogic es tan solo la punta del iceberg del debacle del ente descentralizado, detrás están el desacertado Parque Contemplativo que se quiere construir en El Carrasco; el millonario arriendo mensual que ahora debe pagar por su sede física, la contratación de personal no requerido y el aumento injustificado de los salarios de altos funcionarios; llevan a pensar que las autoridades deben actuar con prontitud para evitar una catástrofe.

Las gambetas de Hernández

Una de las razones expuestas a la Contraloría por el alcalde Rodolfo Hernández para no cumplir con la orden de suspender a José Manuel Barrera Arias, tiene que ver con el hecho que –según el Mandatario- la Junta Directiva de la EMAB debe estudiar la solicitud y tomar decisiones.

Sin embargo el Contralor de Bucaramanga, Jorge Gómez Villamizar, no le ‘comió’ cuento al burgomaestre y mediante un oficio del pasado 3 de agosto, lo conminó a suspender inmediatamente al funcionario.

“Haciendo un estudio integral de las funciones de la Junta Directiva (de la EMAB) pero además haciendo un estudio integral con dicho órgano se tiene que dentro de los numerales que desarrollan el artículo cincuenta y cinco de los Estatutos (Sociales de la empresa) no se encuentra dentro de las mismas el Separar del cargo al gerente”, advierte en su misiva la Contraloría.

La mentira del alcalde quedó evidenciada. Además, porque –según el ente de control- en las anteriores ocasiones, Rodolfo Hernández ni ningún otro alcalde que le antecedió, ha necesitado reunirse con la Junta Directiva para retirar del cargo a algún funcionario de esa entidad.

Esas gambetas administrativas no le han funcionado al mandatario local. El propio contralor Gómez Villamizar puso en evidencia que para el viernes 3 de agosto estaba programada una reunión de la Junta Directiva de la EMAB, “pero de manera extraña y sorpresiva fue suspendida y/o cancelada” a última hora, con cuya decisión se quiere evitar lo inevitable: Suspender a Barreras del cargo de gerente.

Sin Junta directiva o con ella, el Ingeniero Rodolfo Hernández deberá cumplir con la directriz emitida por el ente de control, al menos así se lo recalcó la Contraloría, la cual espera que se le dé cumplimiento a la misma en cuestiones de horas.

Junta habría suspendido al funcionario

El diputado Édgar Suárez Gutiérrez, aseguró en su cuenta de Twitter, que anoche, a última hora, la Junta Directiva de la EMAB habría decidido cumplir con la orden de la Contraloría de suspender a Barrera, al tiempo que hizo duras críticas a la gestión del funcionario. Además advierte que esta decisión del ente de control fue tardía.

Dijo que producto de las decisiones de Barrera frente a la EMAB se han generado graves irregularidades contractuales, las últimas, “el nombramiento de más de 20 jefes y reducen operarios de barrido y recolección, pero esto no es politiquería; la base de trabajadores operativos es la que sostiene la EMAB, ¿será que quieren acabar la empresa?”

La caída del gerente de la EMAB es un duro golpe al alcalde de Bucaramanga, ya que es a través de esta empresa donde los negocios participares de Rodolfo Hernández y su familia se han mezclado con su programa de gobierno. De hecho la EMAB, según los expertos en derecho disciplinario y administrativo, sería la perdición del burgomaestre.