Un filósofo en el Congreso

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Por: Carlos Monroy/ Aurelijus Rutenis Antanas Mockus Sivickas, nació en la capital en 1952, es hijo del ingeniero Alfonsas Mockus y la escultora y ceramista Nijole Sivickas, inmigrantes originarios de Lituania. Graduado del Liceo Francés de Bogotá en 1969, estudió Filosofía y matemáticas en la ciudad francesa de Dijon en 1972, vinculado a la Universidad Nacional de Colombia como instructor asistente adscrito al Departamento de Matemáticas en la Facultad de Ciencias en 1975, Universidad donde se dedicó a la docencia y la investigación siendo designado en 1991 como Rector de esa la mejor Universidad del País, tras haber sido Vicerrector Académico de la misma y haber cursado su maestría en Filosofía escribiendo una tesis sobre “la noción de representación en la comprensión previa del ser como disponibilidad”. Siendo en ese mismo año uno de los Miembros Fundadores de la Sociedad Colombiana de Epistemología.

Durante su Rectoría en la Universidad Nacional el profesor Mockus se hace notorio por diversas excentricidades y acciones polémicas como ir a su despacho en bicicleta, el incidente donde se le acusó de tomarse de los genitales frente a una multitud, o el 28 de octubre de 1993 el recordado episodio de bajarse los pantalones en el Auditorio León de Greiff para enseñar su trasero frente a un grupo de más de 1000 estudiantes manifestantes que le impedían hacer una intervención, acto que lo llevó a renunciar a la Rectoría y tras un intento fallido por reelegirse, y aconsejado por el Senador Gustavo Petro, decide incursionar en la política lanzándose a la Alcaldía de Bogotá, ganándole al hoy Alcalde Enrique Peñalosa en 1995 tras una campaña atípica y sin publicidad basada en la doctrina de la cultura ciudadana, de 8 meses y ocho millones de pesos con sede en el apartamento de su mamá y principal consejera.

La Filosofía Política de Platón se concentra en “La República”, el más extenso de sus diálogos, en su opinión el poder debería estar en manos de los sabios, los filósofos, su ideal: convertir la política en la más noble de las prácticas, aquella que se rige por la razón y hace posible la armonía social. Antanas Mockus, un filósofo de profesión y ejercicio, llegó al segundo cargo más importante del país convirtiendo a Bogotá en un tubo de ensayo de la filosofía política platónica.

Recibió a una ciudad que por décadas había sido tan violenta y corrupta, que era el único lugar en América latina vedado a los turistas por recomendación de las empresas gringas de recomendaciones para viajeros. Como Alcalde Mockus tomó muchas medidas impopulares como privatizar la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), aumentar la tasa a la gasolina y prohibir el uso de pólvora por particulares. Igualmente Mockus, como alcalde, logró cambios en la cultura Bogotana que se reflejaron en indicadores concretos como el de seguridad, más ingresos para la ciudad y un tráfico soportable. Estos cambios a la cultura Bogotana los realizó a través de actos simbólicos, por ejemplo, para enfrentarse a la epidemia de la violencia promovió una campaña de “vacunación”, cerca de 45.000 personas participaron en la iniciativa, en la que desahogaban las rabias reprimidas contra un globo al que le pintaban la cara de la persona que más los había herido.

Los ciudadanos comenzaron a entender que Mockus no era un político normal, no saludaba a todo el mundo, no se acuerda de nombres, sus discursos no seducían multitudes y piensa mucho antes de hablar, y en la mayoría de veces sus ideas son tan profundas que no las entiende cualquiera y sorprende al conocerlo en persona, su timidez. Nada que ver con la clase política tradicional.

De esta manera este filósofo y matemático hace tránsito de la academia a la política lanzándose posteriormente a la Presidencia de la República con un importante respaldo popular con ejercicios electorales lleno de actividades atípicas y simbólicas orientados al respeto por la vida, la no violencia  y el manejo transparente de los recursos públicos, logrando convertirse en un símbolo de la decencia en el ejercicio político colombiano.

Hoy Antanas Mockus es Senador de la República y el viernes pasado en la instalación del nuevo Congreso, un Congreso con el 72% de imagen desfavorable y con un electorado cada vez más cansado de la política tradicional, decidió inaugurar su labor legislativa con un acto simbólico similar al realizado hace cerca de 25 años en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia, pidiendo respeto, pidiendo silencio, pidiendo oír al otro como clave para un diálogo productivo que inicie las discusiones más importantes donde se definen los destinos de la nación. Esperemos que Antanas Mockus, pese a no hacer parte de las mayorías en el parlamento, contribuya a convertir la política en la más noble de las prácticas, aquella que se rige por la razón y hace posible la armonía social, muy al estilo de la filosofía platónica.

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