La nueva ideología liberal

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Por: Bayron Flórez Portilla/ ¿Qué es lo que refleja el comportamiento de los actuales dirigentes del Partido Liberal? ¿Cuáles fueron los intereses de nuestros líderes liberales en las pasadas elecciones parlamentarias y presidenciales?

Son interrogantes que nos invitan a reflexionar sobre las bases del partido, sobre los fundamentos sobre los cuales nace y se funda ¿Cuál es el espíritu que motiva a participar activamente en política a nuestros líderes y dirigentes? ¿Será acaso un espíritu camaleónico que cambia y cambia de parecer según lo que ofrezca el mejor postor?

¿A qué jugamos? ¿Es imprescindible quedar bien con el nuevo gobierno o es más coherente ser respetuoso con nuestros electores? Es meritorio defender las causas que nos unen pero tampoco se trata de tener una actitud de sometimiento con aquellas que no estamos de acuerdo y que no representan los ideales liberales. Pareciera que realmente el liberalismo en Santander se ha  convertido en una fuerza donde sobrevive el que mayor caudal electoral tenga sin realmente ser liberal, pero no el que defienda las banderas liberales.

¿Y qué son las banderas liberales? deberían ser los ideales sociales de bienestar para la gente según las ideas de Luis Carlos Galán, las cuales -por lo visto- solo se quedaron en la historia y en un discurso de cada cuatro años, pero que otras fuerzas nacientes las están aplicando y con muy buenos resultados.

Atendiendo a la realidad podemos darnos cuenta que el liberalismo ya no representa esas ideas. Hay que ser realistas, esta colectividad se encuentra en su punto más crítico, al punto que para ser candidato no se necesita sino pertenecer a una familia de poder sin importar de donde venga, cuál es su pasado y mucho menos cuál es su ideología respecto del bien común y del bien particular  donde lo único que se escucha es qué tanto caudal electoral pudiese llegar a obtener pero sin atender a lo más importante que es como lo van a lograr.

Al ser evidente que hoy se perdió la disciplina por el partido y la labor social que son los pilares fundamentales del partido, deberían seguir el ejemplo de algunos líderes como lo es el senador Luis Fernando Velasco que tiene claro que el buen liberal es el que está de lado del pueblo y ser la voz de quien no la tiene, como la ley del vigilante que -a propósito- hace unos días fue aprobada y que no fue una promesa de campaña sino que fue persistente.

Pero algunas iniciativas no se consolidaron en el anterior periodo, no por él, sino por la falta de disciplina y solidaridad entre su mismo partido como es la lucha por los altos precios de los combustibles, lo cual como pueblo y bases liberales deberían acompañar en tal objetivo.

Es bueno también precisar que algunos dirigentes como la hoy recién posesionada concejala Yolanda Blanco, quién tiene retos muy grandes como recuperar la credibilidad y respeto por esos antiguos liderazgos sanos de la cual ella se abanderaba y que sabía representar, ojalá en el papel como concejala logre rescatar con su labor como cabildante un poco la credibilidad y el decoro de su partido y no terminen repartiendo avales a estructuras que representan otros objetivos pero lejos de representar los propios del partido, lo que lo sumió en la crisis de momento y que surgieran nuevos movimientos como el del actual alcalde de Bucaramanga, precisamente en protesta al partido.

Esta nueva contienda no es la excepción porque ya suenan nuevos liderazgos como el de Cecilio Vera, quien representaría una visión empresarial y de emprendimiento de la mano con la cultura y el deporte; así mismo el del candidato Jhan Carlos Alvernia quien dedicó estos cuatro años a nuevos estudios y a ampliar su experiencia para llegar a una contienda electoral con mayor preparación.

¿Qué influencia tuvo el liberalismo en la elección del nuevo gobierno? ¿El liberalismo contribuyó en algo para elegir al nuevo presidente? Frente a los resultados electorales podemos ver que la gran mayoría de electores liberales y sobre todo de los electores liberales santandereanos ni siquiera demostró apoyo para su propio candidato, que a propósito, lo dejaron solo por estar de amores o temores con el Dr. Germán Vargas Lleras, uno de los mayores “osos” políticos. Sería ilusorio pensar que el liberalismo contribuyó en algo en la elección de Iván Duque.

Es evidente que ya no existe identidad ni sentido de pertenencia al partido entre la población liberal, la ideología del “todo se vale”, la de “el fin justifica los medios” porque lo que importa no es como se llegue, sino llegar al poder, para lo cual se  echa mano de la foto de apoyo al candidato de turno.

Ojala los anteriores ‘santistas’ hoy ya ‘uribistas’ asuman nuevos retos y no se quede en el pasado, ojalá no sean tan incoherentes y terminen hundiendo algo que ellos mismo ayudaron a construir, ojalá se unan con el fin de edificar y tomen una posición social usando los términos del señor presidente electo, quien prometió que va a construir y no a dividir.

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