La verdadera lucha contra la corrupción

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Por: Argemiro Castro Granados/ La corrupción ha sido considerada en los últimos años como uno de los principales males que aquejan al país, hoy no se habla de otra cosa que no sea de corrupción, el 61% de los colombianos indicaron la corrupción como el mayor mal de Colombia según la encuesta Gallup de marzo de 2018, según transparencia internacional la corrupción en Colombia se incrementó desde el 2013 al 2017, pasamos de ocupar el puesto 70 al 96 entre 180 economías del mundo (orden ascendente – 1 menos corrupto), del 10 lugar en corrupción en América Latina a ocupar el cuarto lugar muy cerca de países como Venezuela o Haití.

Si bien es cierto que corrupción ha existido desde los inicios de nuestra vida republicana y se mantuvo como un problema a superar, no se llegó a sentir como el gran problema del país, tanto así que el Presidente Turbay acuñó aquella frase: “La corrupción hay que llevarla a sus justas proporciones”; pero es que en los últimos años se ha convertido en una serpiente de mil cabezas que amenaza con devorar nuestra vida institucional y democrática; nos escandalizan y retumban día a día caos como Odebrecht, Reficar, Caprecom, Saludcoop, el cartel de la contratación de los Moreno, capturas de Alcaldes y Gobernadores en ejercicio, Cartel de la Hemofilia, cartel de las pensiones, cartel de la toga, etc., etc.

La corrupción en Colombia desvía más de 40 billones de pesos anuales lo que representa más del presupuesto de infraestructura del país, o del presupuesto de educación, más que el presupuesto del ICBF, más que el presupuesto de cultura, más que el presupuesto de ciencia y tecnología; con un panorama así es muy difícil lograr un desarrollo económico y sobretodo bajar los niveles de pobreza y desigualdad en la distribución de la riqueza.

Pero que la salvación o el remedio contra la corrupción este en la consulta popular programada para el 26 de agosto, donde se tienen que votar de manera separa siete preguntas y que una vez si son aprobadas se conviertan en el antídoto contra la corrupción, eso sí es soñar con utopías.

Nada le puede aportar a la lucha contra la corrupción al menos cinco de estas preguntas que ya están en nuestras normas, en los estatutos anticorrupción, en los códigos penales y que desafortunadamente poco se aplican, como aquella de no beneficios para delitos contra el erario público, pero que vemos a los jueces conceder detenciones domiciliarias a diario.

En la primera pregunta, si bien es cierto que es oprobioso ver el sueldo de los congresistas frente al salario mínimo, o el del médico o el del policía; que le puede aportar a esta lucha una reducción del salario de los congresistas y altos dignatarios del Estado, primero porque sumado todo el dinero ahorrado no representa el 0,0001% de los dineros apropiados por la corrupción y segundo porque está en contravía de propuestas recientes como colocarle sueldo a los Concejales o a los ediles, para que no tengan que robar, o subirle el salario a los policías para que no tengan que por necesidad ser corruptos, o financiar el valor total de las campañas políticas para que los congresistas no lleguen a robar.

A la segunda, no existen acaso normas en el Código Penal que incrementaron las penas para los delitos contra la administración pública, precisamente para que no se lograra la excarcelación o la detención domiciliaria y aun así vemos todos días que los jueces conceden dichos beneficios. Existen claras normas en el estatuto de contratación que ordena la terminación de un contrato adquirido de manera ilegal y la sanción del contratista para no volver a contratar con el Estado, pero lo vemos en las preguntas de la consulta.

En la 3- los “pliegos tipo” están en las últimas reformas al estatuto de contratación  Ley 18829 y los “presupuestos participativos” igualmente en el estatuto presupuestal y aún así la corrupción sigue viva, será que si lo dice una consulta esta se acaba?. 4- La rendición de cuentas de todos los funcionarios públicos del nivel directivo está consagrado en la norma (ley 489 y 1712). 5- La obligación de los funcionarios públicos de publicar sus declaraciones de bienes, ingresos e incompatibilidades, está consagrado en el estatuto anticorrupción. 6- Las normas de expropiación de los dineros obtenidos ilícitamente están consagrado en la ley de extinción del dominio (1708/14), se necesita recalcarlo en una consulta para que se cumpla?

7- Reducir la posibilidad de aspirar a ejercer como congresista requiere de una reforma constitucional y no de una consulta popular.

Así las cosas, se van a malgastar 300 mil millones de pesos para un maquillaje de la supuesta lucha anticorrupción cuando de antemano se sabe con certeza que esta no sirve para acabar o al menos “reducir a sus justas proporciones” este mal de la corrupción.

Pero en cambio sí se prestara este nueva ida a las urnas como una oportunidad para aumentar la polarización del país y el odio que destruye amistades y genera problemas familiares; porque dirán como ya lo están diciendo que los que no van a votar la consulta “contra la corrupción” serán los corruptos, los paracos, los enemigos de la paz y cualquier otra clase de epítetos ofensivos.

No queremos reconocer que el cáncer de la corrupción está en nuestras venas; es la falta de valores, de ética y de moral, el origen y la raíz de todo este problema. Es nuestra mala formación y la deficiente educación que hemos recibido la que nos ha fallado. Como queremos tener políticos honestos si desde el seno del hogar se le vende la idea al niño que no se puede ser bobo, que se debe avivar y entonces se le felicita cuando el muchachito se coge a escondidas la chocolatina en el supermercado, cuando se le obliga al niño a decir que el papa no está, cuando ve que los adultos mienten para todo, cuando ve a los padres o mayores hacer trampa en el juego más inofensivo, cuando le pedimos ayuda para colarse en la fila, cuando observa como darle la mordida al agente de tránsito y más y más actos de deslealtad y falta de valores que el niño va guardando para copiar en su vida adulta.

Como queremos que un político sea honesto cuando en la escuela aprende el muchachito a copiar, a sacar la trampa en los exámenes; cuando el mismo maestro celebra porque el niño fue “muy recursivo” cuando conquisto los amiguitos con el paquete de dulces comprados por sus padres para obtener la votación que lo llevó a ser el personerito del colegio, que niño tan vivo dicen con orgullo del futuro congresista que igualmente comprara los votos para ser elegido.

Los congresistas son personas como nosotros, fueron formados a nuestro lado con todas esas malformaciones en el hogar y en la escuela, colegio y universidad, no esperemos que se comporten como ángeles cuando los demás compañeros de antaño son hoy los empresarios, los comerciantes, los profesionales independientes, que igualmente practican a diario actos de corrupción, son los que ofrecen la coima para ganar el contrato, son los que evaden los impuestos, son los que ofrecen coimas al jefe de comparas para que los acepten como proveedores, son los que ofrecen la coima al alférez para violar la norma de transito sin recibir una sanción.

La corrupción no solo se da en los senadores, presidente, gobernadores, alcaldes o jueces, se da igualmente y en gran medida en el sector privado, en la empresa, la fábrica, el supermercado, en nuestra casa, todos llevamos el chip del “no ser el más bobo”, en “no dar papaya pero aprovechar el papayaso”, que “el vivo vive del bobo”, el “llegar por el camino más corto”, en “aprovechar el cuarto de hora”, el “burlar la seguridad rusa” y muchas otras actitudes nuestras que representan faltas de ética, de valores y de moral, sin adentrarnos en el nefasto ideario del “dinero fácil” que nos hereda día a día el narcotráfico, porque ese sí que genera una cultura grande de corrupción.

Entonces amigos, la solución no está en hacer insulsas consultas anticorrupción, sino en generar valores en nuestros hijos, valores para que  al llegar a adultos rechacen cualquier “atajo”, “papayaso”, “viveza” o “cuarto de hora” y sean entonces ciudadanos honestos y así no tengamos que estar haciendo normas anticorrupción. Necesitamos es “hacer ciudadanos honestos”. “Educad al niño y no tendréis que castigar al adulto”.

Correo: argemirocastro@hotmail.com – Facebook: Argemiro Castro Granados