Lo que mal comienza, mal termina

0
Corrillos-Yo-Opino-Veedor-12

Por: Veedor 12/ El pasado 25 de octubre de 2015 la ciudad se estremeció con el inesperado triunfo de Rodolfo Hernández como alcalde de Bucaramanga. Enarbolando las banderas de la ética, lógica y estética, bordadas filosóficamente por su hermano Gabriel, ingeniero civil de profesión y filósofo por vocación, logró en las urnas por escasos 4.470 votos por encima de su inmediato rival Carlos Ibáñez, Partido Liberal, al obtener 77.238 votos contra 72.768 votos del segundo, que fuera elegido alcalde municipal, triunfo que, por lo inesperado, lo cogió por fuera del país. (Ver resultados).

La sorpresa dio paso a la incredulidad. El alcalde electo inundó los medios con su discurso triunfalista resaltando la precariedad económica de su campaña, señalando a todos sus contendores, así como a la administración cuyo periodo agonizaba, y que había ayudado a elegir, de corruptos.

Pasada la euforia de las elecciones, la realidad se encargó de develar el misterio de tan inesperado triunfo. El entonces candidato Rodolfo Hernández, en una elaborada estratagema posiblemente diseñada por publicistas argentinos, distribuyó en el norte de Bucaramanga, en la última semana antes de elecciones, 40 mil cartas seriadas, con su foto, sello y firma, en la cual se comprometía en beneficiar al portador con una solución de las 20 mil viviendas de su programa Hogares Felices o un trabajo de medio tiempo y para lo cual pedía que guardaran el bono en lugar seguro para ser ‘redimido’ en el periodo 2016-2019, una vez resultara electo como alcalde municipal.

Redimir significa que se hace efectivo y es esta característica la que convierte este bono en una promesa remuneratoria a su portador que se hará efectiva con el triunfo del candidato emisor. Todavía los ciudadanos del norte de la ciudad guardan celosamente este documento al que le dan valor de escritura pública de su soñado inmueble. (Ver documento).

El artículo 390 del Código Penal establece que incurre en corrupción al sufragante: «El que prometa, pague o entregue dinero o dádiva a un ciudadano o a un extranjero habilitado por la ley para que consigne su voto en favor de determinado candidato, partido o corriente política, vote en blanco, o se abstenga de hacerlo» y el artículo 388 ibídem, estipula que comete fraude al sufragante  » El que mediante maniobra engañosa, obtenga que un ciudadano o a un extranjero habilitado por la ley, vote por determinado candidato, partido o corriente política, o lo haga en blanco». La Fiscalía General ha sido muy lenta en investigar estos deplorables hechos; por fortuna la Procuraduría General hizo visita a este expediente y con fecha 5 de abril de 2018 informa que se encuentran en ejecución dos órdenes de policía judicial encaminadas a obtener pruebas de los hechos denunciados. (Ver oficio).

Las pruebas existen; hay 40 mil de ellas en manos humildes, engañadas, burladas. Ya el alcalde se excusó diciendo que no se imaginó que fuera tan difícil gestionar el terreno y la construcción de las 20.000 viviendas ofrecidas a pesar de su experiencia como uno de los mayores constructores de Bucaramanga.

Eso termina mal.

Twitter: @veedor12