Sobre liderazgos, farándula y xenofobia (pura y dura)

Por: Diego Ruiz Thorrens/ Una vez más confirmo que somos (así, en plural) una ciudad terriblemente xenofóbica. Y que el problema con nuestra Xenofobia, sus raíces, se dan por factores tan inverosímiles como ofensivos incluso para nuestra propia inteligencia.

¿Cómo detectar ésta xenofobia? Podríamos hacer un simple ejercicio: naveguemos juntos en las redes sociales y leamos cada post, cada comentario que esté enfocado al tema de la inmigración de población venezolana en Bucaramanga. En el anonimato algunos llegan a desearles la muerte a todos aquellos que ahora encuentran como sus enemigos por ser extranjeros. Eso, es doloroso.

Aclaro: No todos somos así. Sí, existen muchos, muchísimos Santandereanos de bien que deciden transformar y ayudar con todo el corazón a la población venezolana más necesitada sin esperar nada a cambio y lejos, lejos de las estúpidas “selfies” y los halagos de Facebook. Pero no todos son así. Al parecer existe un pequeño sector que lograron aprovechar y sacar rédito a ese odio, especialmente cuando de por medio existen medios de comunicación que ayudan a potenciar la xenofobia.

Aquí un ejemplo de farándula y xenofobia de la más pura y dura:

El día 28 de mayo, el Canal TRO publicó una nota audiovisual sobre mujeres trabajadoras sexuales provenientes del vecino país de Venezuela que venían “cargadas de enfermedades”, ya que esas mujeres lo ‘daban’ y lo ‘hacían’ sin condón”. La denuncia fue realizada por una llamada líder de las trabajadoras sexuales.

Ésta líder aconsejaba enfáticamente ante cámaras a todos los hombres “a que no fueran cochinos” y no se “comieran esas mujeres llenas de enfermedades que lo daban por unos pesos”. Dichas declaraciones lograron más de 500 rechazos y cientos “no me gustan” en la página de Facebook del Canal TRO. A su vez, generaron todo tipo de comentarios en contra de todas las mujeres provenientes de Venezuela, fuesen o no fuesen trabajadoras sexuales.

El Personero de Bucaramanga, señor Omar Ochoa, manifestó en dicha nota periodística, (quizá) presionado por las “contundentes” denuncias, que gracias su gestión se materializaría una actividad de Prevención en ITS, Salud Sexual y realización de pruebas para VIH gratis dirigidas a todas mujeres trabajadoras sexuales provenientes del vecino país. Esto, como una “medida” para que las mujeres dejaran de propagar “enfermedades” (¿hasta cuándo seguiremos hablando de “enfermedad” cuando hablamos de “infecciones”?), actividad que sería llevada a cabo en el Centro Cultural del Oriente de la ciudad de Bucaramanga.

Si usted fue uno de esos televidentes que vio la nota y pensó “gracias que tenemos a alguien que se preocupa por la salud de los bumangueses”; o que encuentra en las declaraciones de la llamada “líder” social alguien que se preocupa por sus pares, les diré que usted se podrá llevar una desilusión.

Vamos por partes. Hablemos de Xenofobia. ¿Qué es aquello que molesta de la “denuncia” realizada por la líder social? Primero, que seguimos viendo el fenómeno de la migración de miles de personas provenientes de Venezuela como algo peor a una “invasión”. ¿Qué haría usted si estuviese viviendo la misma catastrófica situación que viven millones de hermanos y hermanas venezolanos?

Recordemos que miles de Mujeres provenientes de Venezuela, son profesionales, tenían carreras estables y hogares por mantener, pero han visto truncados sus sueños de iniciar de cero por no poseer visa o pasaporte de residencia perteneciente a los países dónde se encuentran. Sin posibilidades de empleo, muchas ven una sola solución: el puteo, el trabajo sexual.

Segundo, que, si a las palabras “trabajo sexual” sumamos otras como “sexo sin protección o enfermedad”, el resultado se vuelve explosivo. La líder habla de “enfermedades”, en plural, sin especificar ninguna. Ella sabe que jugar con el miedo a todo aquello que no se comprende o que no queremos mirar de frente como es el sexo y la sexualidad dan frutos. Negativos, pero frutos, al fin y al cabo.

Tercero, ¿sabían ustedes que no todas las trabajadoras sexuales tienen sexo con sus clientes y que muchas nunca llegan a tenerlo? Algunas se vuelven algo parecido a ‘damas de compañía’: entre cerveza y cerveza acompañan a hombres que buscan, muchas veces, compañía o alguien que los escuchen.

Cuarto, sí, es cierto, algunas mujeres que se han visto forzadas a realizar el trabajo sexual cobran menos que aquellas Mujeres de nuestra región. Eso tiene múltiples explicaciones, entre ellos la devaluación del Bolívar. Sin embargo, afirmar que por cobrar menos propagan “enfermedades”, no solo es irresponsable sino criminal. Literalmente, es poner en riesgo la vida e integridad de todas, todas las trabajadoras sexuales.

Quinto, presuntos líderes sociales y funcionarios públicos sacan pecho por sus “acciones humanitarias” dirigidas a Mujeres Trabajadoras Sexuales provenientes del vecino país. Esto para nada representa o significa algún tipo de apoyo. Este acto se llama “responsabilidad social”, tristemente, con algo de asistencialismo. El problema es que esto no transforma ni cambia nada de fondo. Es cómo poner un pañito de agua fría buscando desaparecer una fiebre social que supera ya los 42 grados centígrados.

Sexto, las campañas de prevención en ITS y VIH se vienen haciendo periódicamente, pero desafortunadamente con algunas Mujeres. Detrás de éstas campañas existimos (así, en plural) diversas organizaciones que trabajamos en ello, anónimamente (bueno, ya no tan anónimo). Menciono “con algunas” porque muchas y muchos de nosotros no contamos con apoyos del Estado, sólo con las donaciones en condones y pruebas para VIH que ponemos a disposición de pocas Mujeres, incluyendo población venezolana (hace algunas semanas LigaSida realizó 75 pruebas a éstas mujeres. Ninguna salió positiva al Virus del VIH). La empresa privada brilla por su ausencia. Sin recursos es imposible trabajar, y mucho menos abarcar a más población.

Y, por último, quizá el aspecto que más grave me parece, es que algunas/os líderes siguen jugando con la vida de las mujeres que están en claro contexto de vulnerabilidad. Aquí la premisa de “al caído, caerle” no sólo es mezquina. ¡Es peligrosa!

Quiero finalizar diciendo que si tan preocupados estamos (así, en plural) por el tema de las infecciones (no enfermedades) y por la salud pública de nuestra ciudad, debemos hacer algo por cambiar la situación. Primero, debemos dejar tanta morronguería frente al sexo, y apoyar a quienes trabajan por las poblaciones vulnerables (ejemplo la corporación Conpázes).

Y segundo, recordemos que las mujeres venezolanas están triplemente o más expuestas a todo tipo de violencia. A ello, recordemos que vivimos en un sistema social y en salud fraccionado, que día a día hace más y más imposible el acceso a la salud, y que es despiadado cuando quien solicita el servicio es extranjero y que a muchos de ellos les han negado el servicio, así la ley diga lo contrario, llevando a muchas de ellas, de ellos, a la muerte.

Twitter: @Diego10T

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