Los gobernantes que necesitan nuestro país

Por: Ismael Ibáñez/ En un periodo electoral muchas personas ponen sus nombres a disposición del pueblo para que mediante el ejercicio los votantes los elijan como sus gobernantes, entonces, es ahí donde inicia todas las estrategias de las campañas para querer posicionar el nombre del candidato como la mejor opción para la ciudad o departamento, sin embargo, se omiten varias cosas de suma importancia las cuales la gente necesita y quiere ver en un candidato.

La primera, la mayoría de las personas dicen que los políticos solo los saludan, les abrazan, y los llaman por su nombre en épocas electorales, los próximos cuatro años los olvidan, no los saludan y nunca tienen tiempo para atender sus necesidades, este es el más grande error, porque la persona que fue elegida para un periodo de gobierno por cuatro años aparte de ocupar el cargo de mayor importancia de la ciudad, departamento o país, es quien debe tener claro que su cargo es denominado servidor público, dicho en otras palabras la persona que está dispuesta a servirle a la gente sin importar su color, estrato, si lo apoyo o no.

Si un gobernante entiende esto se convierte en un aliado y amigo del pueblo, aunque humanamente es difícil escuchar a toda la ciudadanía, el estar cerca de la gente ayuda a sentir las necesidades del pueblo como propias, en Santander hemos tenidos dos gobernantes que buscaron por medio de sus programas de gobierno llegar a la gente, satisfacer sus necesidades, el primero fue el Coronel Hugo Aguilar Naranjo, quien ostenta el record de ser el gobernador que a los 87 municipios de Santander dejo una obra en beneficio de la comunidad, y aparte de esto desarrollo en cada municipio del departamento los conocidos consejos comunales en la que el gobernador llega a oír las necesidades de la gente, atender sus requerimientos y a saludar a cada ciudadano como si estuviera en campaña pero en realidad lo que hacía era no olvidar las personas que lo habían hecho gobernador, persuadir aquellos que no habían votado por él, siendo un servidor de los ciudadanos y cumpliendo sus funciones como gobernador, dando respuesta a las problemáticas del departamento volviéndolo más seguro, recuperando la red hospitalizaría, sacando al departamento del anonimato, activando la economía por medio del turismo a través del icono de todos los santandereanos el Parque Nacional de Chicamocha.

Richard Aguilar Villa consigue meterse en el corazón de los santandereanos por medio de su programa de gobierno “Santander en serio – Gobierno de la gente” en el que establece una estrategia social denominada “Encuentro con mi gente” llegando a los diferentes municipios de Santander, y estos eventos el gobernador daba un apoyo para estimular el desarrollo empresarial, su equipo de gobierno analizaba las ideas de negocio que tuvieran mayor viabilidad y les otorgaban un incentivo denominado capital semilla para que pudiera desarrollar su empresa, el apoyo era dado en especie no en dinero para que las personas tuvieran lo que se denomina el plan para dar inicio a su proyecto empresarial y de esta manera logar contra restar la pobreza, el desempleo y que las persona viera al estado (gobernación) cercano a las necesidades de las personas.

Lo segundo que debe enfocarse un gobernante en su periodo de campaña es en prometer poco y hacer mucho. Este año mientras le preguntaba a una persona porque no quería saber nada de política, me dijo por qué todos los políticos prometen y no cumple, lo sorprendente es que era una joven de 17 años que aún no tiene la edad para ejercer su derecho al voto, no obstante, ya tiene una percepción de la política dura, y todo esto es a la radiografía electoral en la que los candidatos en medio de su afán de captar a sus electores los persuaden con promesas que incluso se extra limitan de sus funciones, o sencillamente son proyectos que no son viables, pero las ansias del poder los llevan asumir responsabilidades que no podrán cumplir.

Los objetivos de un gobernante deben ser claros, medibles y los más importantes alcanzables, un candidato a un cargo de elección popular debe saber controlar sus emociones y no permitir en un momento de furor que sus emociones lo lleven hacer promesas falsas, y lo peor que puede hacer un candidato es decir lo que la gente quiere escuchar, quizá esto genere popularidad y votos, pero a futuro esto será el declive del candidato hecho alcalde o gobernador quien con el paso de los años no le cumplió a la gente y los ciudadanos seguirán diciendo todos los políticos son igual.

En mi próxima columna les seguiré narrando las características de los gobernantes que necesita nuestro país.

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