Expresidente Alan García se suicidó tras su vinculación al escándalo Odebrecht

Alan García, expresidente del Perú, murió este miércoles luego de haberse disparado en la cabeza en un caso de suicidio que se registró cuando era detenido por la Policía judicial de su país al ser vinculado al escándalo LavaJato / Odebrecht.

«Esta mañana ha sucedido este lamentable accidente: el presidente tomó la decisión de dispararse», reportó inicialmente su abogado Erasmo Reyna en la puerta del Hospital de Emergencias Casimiro Ulloa, en Lima.

El hospital indicó que García, de 69 años, sufrió «una herida de bala en la cabeza» y fue intervenido quirúrgicamente para salvarle la vida, algo que finalmente no se logró.

García, expresidente de Perú entre 1985-90 y 2006-2011, era detenido en su vivienda del limeño distrito residencial de Miraflores en las primeras horas del día cuando decidió dispararse.

La Policía presentó una orden de detención preliminar judicial hasta por el plazo de diez días por la presunta comisión del delito de lavado de activos en un caso vinculado al escándalo LavaJato / Odebrecht que investiga una fiscalía especializada.

Las acusaciones en su contra

Antes de emitirse la orden de detención, García había declarado el martes que no se asilaría ni escondería, en tácita alusión al frustrado asilo que pidió a Uruguay en diciembre.

La justicia dictó en ese mes 18 meses de impedimento de salida del país.

La detención ordenada a García era por diez días y buscaba, según la Fiscalía, recoger nuevos elementos en la investigación ante un eventual riesgo de fuga.

A fines de 2018, Alan García, tras abandonar la embajada uruguaya, dijo que estaba a disposición de la Fiscalía de lavado de activos que lo investiga por corrupción.

El exmandatario permaneció durante 16 días en la embajada uruguaya, donde solicitó asilo «ante la inminencia de una orden de detención». El pedido fue rechazado por el gobierno de Uruguay tras revisar la documentación entregada por Lima y por el solicitante.

En las últimas semanas, García había reiterado que «no existe ninguna delación, prueba o depósito que me vincule a ningún hecho delictivo y mucho menos con la empresa Odebrecht o la realización de alguna de sus obras».

García estuvo bajo la lupa además por supuestos sobornos pagados por la empresa brasileña Odebrecht para obtener un contrato de construcción para el metro de Lima durante su segundo mandato.

El año pasado alegó ser «perseguido político», pero su versión fue desmentida por la justicia y el gobierno peruano.

El expresidente peruano era sometido a una investigación preliminar de la Fiscalía, pero aún sin ser procesado.

Según la fiscalía, el entonces presidente García y otros 21 funcionarios conspiraron para «facilitarle» a la empresa holandesa ATM Terminals que ganara en 2011 la concesión de la Terminal Norte del Puerto del Callao, vecino a Lima.

Por el escándalo de Odebrecht en Perú también están investigados los exmandatarios Alejandro Toledo (2001-2006), Ollanta Humala (2011-2016) y Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), éste último bajo detención preliminar hasta el 20 de abril, así como la opositora Keiko Fujimori, quien está en prisión preventiva.

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