Plan Nacional de Desarrollo: ¿Expropiador de pensiones?

Por: Fredy Horacio Chinchilla Reyes/ La osadía del actual gobierno de Iván Duque Márquez ya rompió el molde y lo mandó para la porra, pues el descaro y la falta de escrúpulos es lo más vil que se pueda hacer con el futuro económico de millones de colombianos que a pesar de haber hecho un gran esfuerzo por intentar llegar a ser un colombiano más que pueda recibir una mesada medianamente digna después muchos años poder pensionarse y con esta migaja de mesada pensional pretender vivir si a eso se le puede llamar vivir, diría más bien intentar sobrevivir.

Tal osadía por parte del actual gobierno no es otra de sus canalladas al jugar con el pírrico ingreso que tendrían quienes no pueden ya por efecto de lo estipulado en las normas acceder a una pensión y a lo que accedería es a una devolución de aportes que en principio sería algo interesante, es decir “del ahogado el sombrero”, pero hay precisamente un gran ‘pero’ o más bien mico, orangután o cualquier otro primate.

Actualmente, según el ordenamiento jurídico, si no se alcanza a pensionar como ya se mencionó tendría una devolución de los aportes, si está en Colpensiones le devolvería esos aportes y si está afiliado a un fondo privado esos aportes más los intereses y si muere esa platica se la entregan a los herederos, pero, ¿qué modificaciones se vendrían con el nuevo Plan Nacional de Desarrollo en su artículo 117? Hay un oscuro panorama para esos miles y miles de colombianos que no se pensionaran.

Es importante mencionar que el Gobierno ha manifestado que no haría reforma pensional por ahora y ahí está el detalle como de forma soterrada mediante el artículo 117 del  Plan Nacional de Desarrollo si incluye una reforma pensional, a mansalva por la espalda y a traición, y orquestado por mentes siniestras como Alberto Carrasquilla y el artífice detrás de todo eso el “Maestro de Maestro del engaño y titiritero mayor”, el único, el incomparable e irrepetible, en escena el señor Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Ese “minúsculo” cambio establece (Artículo 117 del Plan Nacional de Desarrollo) que si llegado el momento de pensionarse no reclama la devolución dentro de los diez días siguientes, oh sorpresa, pasará a ser mendigo del Estado y del fondo de pensiones, pues esa plata es convertida en BEPS (Beneficios Económicos Periódicos), es un sistema que procura auxilio a las personas que especialmente están en la informalidad que no alcanzaron a pensionarse.

Ese ahorro con la reforma deja de ser del cotizante pues se lo van a pagar a cuenta gotas, por mensualidades y si muere ya no la heredaría la familia del beneficiado (Ah tumbe tan verriondo), hoy los BEPS son en promedio de $ 40,000 pero el monto mensual a recibir sería según lo que haya aportado, lo que el bolsillo propio pudo ahorrar, es importante resaltar que el año pasado (2018) hubo un millón (1´000.000) de devoluciones, un millón que no se pensionaron, 770.000 de fondos privados que fueron desplumados durante varios años manejándole la plata a su “antojo”  (en puentes que se caen, carretas 4G que no se terminarán, sociedades con Odebrecht) y que además se quitan de encima esa incomodidad de una vez por todas. Ahora bien. El promedio de lo devuelto fue de treinta y cinco millones de pesos m/cte. ($ 35´000.0 00).

Un ejemplo es el siguiente de los treinta y cinco millones de pesos ($ 35´000.000). Lo reitero otra vez no es heredable y sus hijos o cónyuge perderían el derecho de recibir este beneficio y un segundo aspecto es que de ese ahorro le darían una mesada de ciento cuarenta y cinco mil pesos ($ 145.000) mensuales, una verdadera limosna, es tener un país de mendigos con pensión, esto es realmente infame y si esto es inaceptable esta es de lujo, en el sector público el promedio de cuatro a cinco millones de pesos ($ 4´000.000 a $ 5´000.000), lo que nos llevaría a recibir todo un capital mensual, de dieciséis a dieciocho mil pesos ($ 16.000 a $ 18.000) pero que es muy alentador y ese monto si es de unos diez millones de pesos (10´000.000) la mesada sería más o menos de cuarenta mil pesos ($ 40.000).

Esto es muy claro, acá se cocina una reforma pensional por debajo de la mesa, esto es vil y miserable jugar con dinero ajeno. Negarles a los que tienen derecho de la devolución y entregárselo a cuentagotas a esos aproximadamente un millón (1´000.000) de beneficiados, en estos casos es mejor recibir el monto total y no limosneado, pues esto le permitiría con una bese de 35, 40 o 50 según lo ahorrador tener una mejor posibilidad de iniciar un emprendimiento o inversión pues pretender vivir con 16, 30 o 145.000 pesos mensuales no es horroroso no es digno y esto solo es hacerle como siempre el negocio al sistema y perverso en muchas ocasiones al sistema financiero, que de hecho requiere una reforma estructural de fondo para que este realmente al servicio los ciudadanos y no el país y los ciudadanos arrodillados a mezquinos intereses de un sector terriblemente rico que no se compadece.

No se desconoce que la banca y todo el sistema financiero es clave en el desarrollo de un país y sus ciudadanos, pero que grandes y gigantescos montos de dinero se queden en pocas manos está llevando a una debacle al país en lo social en lo económico, pues son responsables en gran medida en el robo de los sueños, las esperanzas de millones de colombianos y donde los fondos privados en el caso de Colombia han sido parte de ese lastre orquestado desde el gobierno que dirigió nuestro destino entre 2002 y 2010.

Ese primate, mico o como le quieran llamar, no es otra cosa que el artículo 117 del Proyecto de Ley del Plan Nacional de Desarrollo que esperamos no sobreviva por el bien y el futuro de nuestra patria, de nuestros ciudadanos y del futuro promisorio de la economía del país.

Twitter: @fredy_asesor

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