El Glifosato: Un debate de ética y sostenibilidad

Por: Paola Guarín/ El pasado jueves la Honorable Corte Constitucional realizó audiencia pública donde concurrieron el presidente Iván Duque y el expresidente Juan Manuel Santos debatiéndose sobre este la pertinencia o no  de la aspersión del herbicida Glifosato como método de erradicación de los cultivos ilícitos.

Como si se tratara del enfrentamiento de posturas políticas y medios para lograr acérrimo convencimiento, deja  entrever que cada una de las tesis expuestas por Duque y Santos, son tan opuestas  como sus planes de gobierno. Sin embargo lo tangencialmente impotente es abrir un debate ético y técnico sobre la erradicación de cultivos ilícitos y las sostenibilidad de las zonas afectadas por el olvido del Estado.

Hablar de cultivos ilícitos en un verdadero Estado Social de Derecho es dignificar los intereses de los agricultores y brindar un apoyo especial a estas zonas olvidadas cuyo conflicto armado fue esa cereza que le faltaba al pastel, como medio precursor de estas malas prácticas agrícolas que de una u otra manera es una salvavidas económico en la gran parte de estos marginados municipios rurales.

En Estados Unidos, Dewayne Johnson acaba de aceptar el pago de 78 millones de dólares que una juez de California le ordenó a la Multinacional Monsanto para indemnizar al exagricultor porque, según él, el herbicida RoundUp incidió en el cáncer de piel que sufre y hoy se encuentra en etapa terminal. Así mismo se demostró en este proceso litigioso las consecuencias lesivas y contraproducentes a la salud pública en la aplicación de este glifosato.

En los campos de Colombia, para nadie es un secreto que la utilización  del glifosato se ha usado para los cultivos tradicionales desde hace varias décadas para combatir  plagas. Es importante cuestionar qué tan provechoso puede ser el glifosato desde la esfera sostenible y agrícola, pues la existencia de riesgos y secuelas como afecciones en vías respiratorias, el reumatismo entre otros, por la cuestión de que la gente se moja y está expuesta a estos químicos durante dos o cuatro horas, o a veces el día completo aplicando el herbicida según la extensión que se tenga.

Los grandes expertos en la materia coinciden, que hace falta capacitación  de los campesinos es un factor que influye en la alteración de las dosis de los agroquímicos debido al estado meteorológico de las regiones y zonas del país. La ausencia de pedagogía por parte de distribuidores de Glifosato y la masiva comercialización, deja entrever que la ignorancia supina en este caso, es el mal ejemplo de una la manipulación masiva de este tipo de productos, que afecta de manera directa a nuestros recursos naturales y la salud de los agricultores.

El debate está abierto no sin antes recomendar al Gobierno Nacional, las entidades de control, los catedráticos y expertos, en dinamizar soluciones a nuestro sector primario más amigables con el medio ambiente, dejando de lado soluciones facilistas que en poco o nada ayudan a nuestros agricultores.

Correo: paolaguarin1985@gmail.com

Twitter: @Bupagu

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