El feminismo y su historia

Por: Valentina Acevedo/ El 8 de marzo es la conmemoración de la mujer por su constante lucha para que no pisoteen sus derechos, una lucha por la igualdad. Recordemos el acontecimiento que marco a esta fecha el 8 de marzo de 1857, cuando cientos de mujeres de una fábrica de textiles de Nueva York salieron a marchar en contra de los bajos salarios, que eran menos de la mitad a lo que percibían los hombres por hacer la misma tarea. Esa jornada terminó con la sangrienta cifra de 120 mujeres muertas a raíz de la brutalidad con la que la policía dispersó la marcha.

Para poder entender mejor este tema debemos remontarnos en la historia en el siglo XVIII en el renacimiento donde ser mujer se trataba de cuidar la casa, criar a los hijos y ser el servicio sexual de tu marido, no se podía estudiar, votar, ni tomar decisiones familiares, no se podía decidir con quién se casaba, y si se llegaba a trabajar, todo ese dinero se depositaba en tu marido.

La revolución francesa traía consigo la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” que fue aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789. Pero esta, Influenciada por la doctrina de los derechos naturales, los derechos del hombre se entendían como universales por lo tanto no se incluyó a la mujer. Lo fue hasta que apareció Olympe de Gouges que fue escritora, dramaturga, panfletista y filósofa política francesa, que toma el texto de la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” y lo replica y escribe “Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana” en 1791.

Luego en 1792 Mary Wollstonecraft que fue una filósofa y escritora inglesa,  escribe “Vindicación de los derechos de la mujer” que sería considerado como uno de los textos que funda el feminismo donde nos explica que la diferencia entre los géneros Hombre y Mujer no es algo natural si no que este es Cultural, algo que se producía a través de la educación.

El 21 de marzo de 1804 fue publicado el Código Civil francés o también llamado El Código Napoleónico que logra extenderse por Europa, exige a las mujeres que deben actuar con obediencia a sus maridos sin reclamo alguno, y deja a las mujeres sin derechos civiles y políticos.

Recordemos a Betty Friedan una socióloga que escribe “La mística de la feminidad” en 1963 donde nos habla de que las mujeres viven insatisfechas en su estilo de vida que aparenta ser maravilloso ya que sienten que priorizan el cuidado de otros que a sus propios deseos.
Betty después conforma con otras mujeres el movimiento NOW (National Organization for Women) que fue el mayor movimiento de la mujer hasta entonces, comienza entonces el feminismo Liberal.

Empezaron a salir dos ramas muy importantes del Feminismo. El Feminismo Liberal y el Feminismo Radical, ¿De qué tratan? El feminismo Liberal argumenta que la sociedad tiene la falsa creencia de que las mujeres son, por naturaleza, menos capaces que los hombres intelectualmente y físicamente, por lo tanto, tiende a discriminar a las mujeres en la academia, el foro y el mercado. Por lo tanto su lucha es por la igualdad de los sexos por medio de lo político y legal.

El feminismo Radical surge en los Estados Unidos a finales de los 60, y esta sostiene que la raíz de la desigualdad social en todas las sociedades hasta ahora existentes ha sido el patriarcado, la dominación del varón sobre la mujer. Esta corriente se centra en las relaciones de poder que se organizan en la sociedad, construyendo la supremacía masculina, entre otras cuestiones debido al papel reproductivo del hombre y la mujer.​ Se denomina feminismo radical porque se propone buscar la raíz de la dominación.

En este siglo XXI se ha ido tomando una mayor conciencia sobre las desigualdades. Se ha conseguido mucho gracias a todas a esas mujeres que se arriesgaron para que el futuro que venía fuera mejor.

Twitter: @valentina2001a

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