Ciudad bonita, pero insegura

Por: Diego Armando Lozada Trujillo/ Para nadie es un secreto que en los últimos años los índices de conductas delictivas en nuestra ciudad han aumentado. En Bucaramanga todos opinan y toman decisiones, pero no existe un norte o una hoja de ruta.

Parece que las decisiones en materia de seguridad han quedado única y exclusivamente a cargo del Comandante de Policía de la capital santandereana. El Brigadier General Manuel Antonio Vásquez ha adelantado una buena labor, ha demostrado ser un funcionario capaz y diligente, pero su tarea se ha visto empañada; no por su incapacidad, sino por la falta de acompañamiento o apoyo en materia de generación de políticas públicas por parte de la Administración Municipal. El comandante de policía no puede cobrar el tiro de esquina y cabecearlo.

Bucaramanga ¿Cómo Vamos?, una importante organización de medición y análisis de la perspectiva de los ciudadanos, esta semana hizo pública unas cifras que dejan preocupado a cualquiera. En los últimos tres años la idea de que nuestra ciudad es segura se ha venido desdibujando. La percepción de seguridad bajó nueve puntos (De 50% a 41%) y las personas que se sienten inseguras subió diez puntos (De 14% a 24%).

Aquí se tiene que adelantar una labor titánica; no solo actuar cuando se cometen los homicidios, hurtos u otros delitos. Se requiere entender las circunstancias sociales y psicológicas. Se perdieron cuatro valiosos años, en los que se pudieron adelantar muchas acciones, planes o estrategias. Pero no hay que llorar sobre la leche derramada, las cosas pueden mejorar.

Las mediciones no se equivocan, los bumangueses no creen que las cosas mejoraron en la ciudad (Resultados Bucaramanga ¿Cómo vamos?). Esto no es para hacer caso omiso, ni para desviar los reflectores a otros problemas. Esto no es cuestión de hacerse el “loco”.

Los actores políticos que serán elegidos este año, deben crear e implementar una política pública seguridad que contenga resultados a corto y largo plazo. Para su creación, se debe tomar atenta nota de las diferentes problemáticas. Las cuales van desde la falta de iluminación de calles, hasta las famosas ollas de microtráfico. El éxito está en dejar de tomar decisiones detrás de un escritorio. Se debe escuchar a los bumangueses y tomar acciones en su beneficio.

Según el Observatorio Ciudadano de Santander, en los bancos duermen 14 mil millones pesos (fondos de seguridad) mientras tanto en las calles de Bucaramanga crece la inseguridad, el miedo y la impotencia de vivir en una ciudad bonita, pero insegura.

Los altos índices de inseguridad, no solamente se disminuyen instalando más cámaras de seguridad o con un policía cada dos cuadras. Nuestra ciudad reclama unas estrategias de prevención, unas mesas de trabajo en las que se incluyan a los jóvenes; que son la población a la que se le adjudica comisión de la mayoría de los delitos.

Candidatos a la alcaldía de Bucaramanga, el insumo de su plan de gobierno está en las 17 comunas y tres corregimientos de nuestra ciudad. No solamente copiando el discurso trillado de nuestro actual Mandatario. La comunidad, las empresas, los jóvenes, las juntas acción comunal, los frentes de seguridad y los ciudadanos de pie, piden a gritos una hoja de ruta clara para mejorar en esta materia.

Qué la fiesta democrática de este año esté cargada de propuestas que se puedan cumplir. Qué los ciudadanos nos demos el gusto de escoger y podamos inclinarnos por un ideal de ciudad incluyente y progresistas, donde se resuelvan las problemáticas que aquejan a los ciudadanos.

Esperamos que el próximo alcalde o alcaldesa, entienda que la plata no es para tenerla guardada en los bancos; si no para utilizarla en mejorar la calidad de vida de los bumangueses.

Contar con los recursos y no desarrollar programas o soluciones, ¡también es corrupción!

Twitter: @DiegoALozada

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