El (in) feliz periodista

Por: Luis Eduardo Jaimes Bautista/ En Colombia la época de un feliz periodista, viene cayendo en picada por un “in”, una razón de apuño, por la implosión que han creado los medios, radiales y televisivos a excepción de los medios escritos y publicados en papel. Hace años, los periodistas se formaban fuera de la academia, crecían y maduraban en las tipografías. Allí tenían su formación intelectual, gracias a los textos literarios de grandes maestros de las letras universales.

En la medida que las universidades creaban las facultades de comunicación social, entraba un hito en la formación del profesional, jóvenes a un nuevo periodismo, que iba llenando las esferas políticas, sociales, económicas y culturales, de grandes medios en manos de capitalistas que dominan la información local, nacional e internacional.

Remontarme a los tiempos comarcanos de nuestra ciudad, es traer a la memoria, a muchos de nuestros empíricos (periodistas) que por ese amor y pasión al periodismo, hicieron de la información un santuario a la verdad en emisoras locales y que hoy ya se han marchado, dejando su legado con un sinsabor mental, porque para hacer periodismo hoy en los medios radiales y televisivos se tiene que pagar. Conllevando a que la profesión u oficio convierta a unos pocos en seudoperiodistas, golpeados por las pautas publicitarias que tienen que mendigar a las direccionadas entidades públicas: (Alcaldía, Gobernación y entidades descentralizadas).

En tanto que algunos medios escritos, sobreviven en el diario de las noticias, soportando los altos costos del papel, impuestos y la autocensura, sino se habla bien de las administraciones. Es una guerra que al perderse la ganan quienes tienen el mando para fortalecer el poder. Analicemos quiénes son los dueños de las revistas y diarios capitalinos. Quedando el periodista a merced de los hilos como marioneta.

Así pasan los siglos y los años y llegamos a la época de la IA (Inteligencia Artificial) y los más modernos medios audiovisuales de la televisión digital y satelital. Absorbida por los teléfonos androide-Smartphone, que dominan al hombre y crean una crisis de identidad. Llegando a una cómoda situación de los medios y de los periodistas, detectando el monopolio de la información en la sociedad y que poco a poco se está acabando. Considerándose una parte de los periodistas profesionales en una élite con dominio exclusivo para imponer el control de los debates. Pecando de orgullo y despojados de un estatus de “curas seculares” por las redes sociales. Gracias a la Internet.

La blogósfera, ha comenzado a crecer, como una explosión en la nueva sociedad de redes que cada ciudadano se toma como “periodista” en potencia… delante de su computadora, teléfono celular, tableta, el internauta que domina la web, se disputa y envía información, ya sea verdadera o falsa, colocando un estatus de supremacía, porque tiene en su medio a los grandes que impulsan a que suban información. Perdiendo identidad en algunos casos el periodismo profesional, debido a la inmediatez, sin darle tiempo a la investigación y verificación de los hechos.

Son tantas las implicaciones éticas,  morales, que se pierde la conciencia del discurso, porque no existen los límites para la censura o la autocensura. La turba en las redes sociales se parece a las turbas en la vida real, que es preferible el silencio, porque la censura es más violenta que la misma violencia verbal. Se tiene que entender que los alcances de las palabras en Internet son diferentes a los de un colectivo de puños y chuzos. Después de todo, la civilización comenzó cuando dejamos de tirarnos piedras y comenzamos a insultarnos. Solo que en Internet el insulto es masivo, amplificado y las palabras duelen.

Entonces, ¿qué pasa cuando el acoso en Internet tiene efectos más allá de desprestigio o la calumnia? ¿Puede culparse al bullying online de generar daños irreparables o solo tendremos un nuevo periodismo del chisme, donde se empodera el más fuerte?

Hemos llegado, al todo lo instantáneo, porque el tiempo absorbe al hombre y caemos como decía Albert Camus: “Se quiere informar rápido en lugar de informar bien, y la verdad no sale ganando con ello”.

Twitter: @LuisEduardoJB1

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