¿Qué escribo?

Por Dilmar Ortiz Joya/ Me siento frente a mi pc y veo la hoja blanca para comenzar a escribir la columna de opinión. Me pregunto: ¿Qué escribo? Pienso… Podría ser sobre la reciente situación irreverente que pasó en el Congreso esta semana, en donde y como señal de “protesta” (digo “protesta” si a esa conducta se le puede llamar así) lanzaron en “paracaídas”, desde las “barras”, unos ratones a las curules de los senadores del partido Centro Democrático ¿Qué culpa tienen estos diminutos animalitos de los problemas del país?

O escribir sobre la reciente aparición de nuestro alcalde “suspendido” en las redes sociales, dándole nuevamente fresco a su lengua y “cantando” la tabla frente a los temas de corrupción. Mejor escucho nuevamente el disco de “despacito” de Luis Fonsi que ha obtenido más de 5.7K de reproducciones y no me canso de oírlo.

O mejor escribo sobre las novedades del proceso penal seguido contra el exalcalde “Lucho”; los reconocimientos a nuestra atleta Caterine Ibargüen; o las erradas penas máximas por parte del equipo “tiburón” en sus últimos encuentros futboleros ¿Qué escribo?

Al final y después de pensar todos estos temas y otros más que pasan por mi mente, – me pasa el tema de escribir sobre el “Kama Sutra”. Sí “el kama Sutra en la empresa” – libro que estoy terminando de leer, escrito por Rafael Galán y Fernando Montero – en donde se hace un símil entre el tratado sobre el deseo y las 69 posturas que te darán placer en el trabajo. Me explico. Trata sobre todo lo que tiene que ver con el aprendizaje de técnicas infalibles para salir airoso de crisis y responsabilidades de cualquier clase (No sean mal pensados); decido mejor escribir sobre ésta época del año, la más esperada por todos sin importar el credo religioso. La Navidad.

Sí, hablemos de la navidad, pero en el sentido que deberíamos entenderla. Primero que todo la Navidad no puede ser sólo el mes de diciembre de cada año, Navidad debe serlo los 365 días del año. Si fuese así, el mundo sería muy distinto, toda vez que la alegría, caridad, regocijo y familiaridad que nos acompaña en éstas fiestas perduraría en nosotros siempre.

Nos saldrían más arrugas, pero producto de la risa; nuestro corazón se “infartaría” pero de gozo al ver a los demás felices y nuestras familias se “pelearían” por compartir más tiempo en cada momento.

¿Qué distinto sería si nuestros ojos observaran a los demás con el sentido de misericordia que lo hacemos en éstas fechas decembrinas? No habría tantas personas pidiendo una oportunidad en las calles.

El mundo y nuestras vidas serían diferentes. Comenzaríamos, allí sí, a construir esa paz sostenible, duradera y anhelada por todos, porque se regalarían más sonrisas que “madrazos”, más abrazos y menos “arepazos” (concejal vs alcalde de Bucaramanga) más besos menos ofensas, más te quiero menos intolerancia, más oportunidades de prosperidad y menos actos de corrupción.

Me pregunto entonces: ¿Por qué esperar once meses para hacer un cambio de actitud frente a la vida y frente a nuestros seres sintientes? ¿Por qué esperar hasta la noche buena para llegar a abrazar a mi mamá? ¿Por qué carajos esperamos que suene el disco “faltan cinco pa´las doce” para viajar y reunirnos con nuestros seres queridos y no pensamos más bien que cualquier día también es navidad para encontrarnos y compartir? ¿quién dijo que solamente se “estrena” ropa en diciembre y que la que tenemos regalada la guardamos exclusivamente para el 24 o 31 de diciembre, cuando la vida es demasiada corta y no sabemos si nos vestirán por última vez con un traje de “madera”? ¿Por qué se tiene que esperar a que suene el villancico “mamá donde están los juguetes” para regalar uno a un niño? ¿Por qué todavía nos preguntamos “Adonay porque te casaste Adonay”?

Miren ustedes, apreciados lectores, que el comercio nos ha llevado a pensar que efectivamente tenemos que correr estas fechas de diciembre meses atrás. Es por ello que, desde octubre y en algunos almacenes desde julio, están colocando adornos de navidad y lanzan promociones para hacernos sentir que estamos en noche buena y a nosotros se nos llenan los corazones de gozo y vemos cerca la natividad de Jesús. Nuestra alegría comienza a reflejarse en el rostro cuando comenzamos a abordar los meses terminados en “bre” (septiembre, octubre, noviembre y diciembre) porque comenzamos a degustar los olores característicos a buñuelo, natilla y tamal.

Luego, yo los invito a reflexionar sobre éste término. “Navidad”. Navidad no es compra y destape de regalos, no es ponernos el mejor o nuevo vestido, no es preparar la exquisita cena, no es el único momento de reunirnos con nuestra familia y amigos y expresar todo el sentimiento de amor hacia ellos; por el contrario, navidad es tener a ese “Dios nacido” (llámenlo como lo quieran llamar) dentro de nosotros en todas las épocas del año y en nuestras vidas para ser cada día mejores personas, mejores seres humanos, respetuosos de los demás y cumpliendo con nuestros sueños y anhelos sin hacerle mal a nadie.

Escritas éstas líneas, no me resta sino desearles de corazón, y especialmente a todo el equipo que conforma la familia de ésta casa periodística – Corrillos – a su director Juvenal y a todos mis lectores “un día” feliz de Navidad, porque recuerden, Navidad son todos los días del año ¡Benditas almas!

Correo: dilmar23@hotmail.com

Twitter: @dilmarortizjoya

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