El fiscal general que produce miedo II

Por: Lenin E. Pabón/ “Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”: Francisco de Quevedo.

Antes de escribir esta columna de opinión he tenido sensaciones de tristeza de impotencia y de asombro debido al capítulo actual sobre el gran escándalo de corrupción de Odebrecht donde se vincula a Corficolombiana una filial del Grupo Aval y también vincula al Fiscal General Néstor Humberto Martínez Neira.

Mis sensaciones tienen motivos por la responsabilidad que tengo como patriota como columnista de opinión y no es, para menos porque, como ciudadano colombiano me duele el país, me entristece ver como destrozan (y no de ahora) la separación de poderes que es la columna vertebral de una democracia robusta y sólida.

Los corruptos ganan la batalla, la gran prensa se rinde ante la delincuencia de saco y corbata y el pueblo sumergido entre la supervivencia objetiva y la ignorancia existencialista.

Un ente tan importante como la Fiscalía General de la Nación no puede ser secuestrada por el hampa organizada y verosímil, no puede ser manipulado por la politiquería; el ente acusador debe estar a años luz de todos aquellos fenómenos que quieren corromperle, debe ser una institución inmarcesible.

El fiscal corrupto se pavonea donde quiera que vaya,  sabe que es intocable aquí en Colombia y es protegido por la élite poderosa del establecimiento y sus secuaces incrustados en las instituciones de nuestro país.

El panorama de la justicia es desalentador, hay un ambiente lúgubre y oscuro alrededor de las investigaciones de corrupción que cubre al Fiscal, no se ve algún tipo de luz para llegar a los culpables, para llegar a los autores intelectuales de los sobornos hechos.

Al leer algunas personalidades públicas y de opinión como Rodrigo Uprimny Yepes un jurista colombiano cuya especialidad es el Derecho Constitucional y Yesid Reyes Alvarado un abogado y político colombiano. Hijo del expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía observo detenidamente que todos coinciden en que la única manera de salvar del desprestigio a la Fiscalía es que el señor NHM renuncie de manera inmediata e irrevocable.

La gran prensa está en deuda con el pueblo colombiano al no exigir de manera incesante la renuncia del Fiscal, la gran prensa optó por restarle importancia al hecho de corrupción más importante de América Latina, optó por rendirse a los intereses de los corruptos; la gran prensa pasará a la historia y será condenada moralmente por cómplice y pusilánime.

Me embarga la desesperanza, se pierde la decencia, la virtud de la que leí de Montesquieu, se pierde el amor incondicional frente a nosotros mismos del que hablaba Friedrich Nietzsche en su gran obra El Anticristo.

Queridos lectores, disculpen el pesimismo pero, es que no se ve por ningún lado que los corruptos  caigan y paguen sus fechorías, nos roban de frente y no hacemos nada. Pido al cielo una cosa cada día y es que la justicia haga su trabajo e ilumine con sabiduría a las personas responsables de impartirla.

Twitter: @PABONLENIN

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