Sin libertad económica no hay libertad sexual

Por: Débora Melissa Escudero Sepúlveda/ La desigualdad económica es tan grave como la violencia económica que vivimos muchas mujeres cuando somos obligadas por sus parejas a entregar su salario contra nuestra voluntad, porque mientras en la violencia económica afecta a una sola mujer, la desigualdad económica de género afecta a todas las mujeres por igual.

Todavía existe mucho desconocimiento sobre el papel de la mujer en la economía y ni que decir de las condiciones desfavorables frente al otro género. Más allá de la brecha salarial que implica que en el país un hombre gane aproximadamente un 20% de lo que gana una mujer, la sociedad ha diseñado barreras económicas exclusivamente para las mujeres, por ejemplo los productos básicos denominados de línea rosa.

Según una investigación de la economista Natalia Moreno Salamanca existe un impuesto rosa para la gran mayoría de artículos de consumo exclusivo para mujeres. En una comparación con los productos que consumen las mujeres y los hombres se encontró que en productos de características iguales con la única diferencia de tener una etiqueta rosada las diferencias de los precios oscilaban entre el 5% y el 20%. Una situación imperceptible para muchos, pero cuando se comparan los precios, es evidente que hay una injusticia al cobrarle a una mujer un valor adicional en el producto por el simple hecho de ser mujer.

Dentro del estudio de la economista Natalia Moreno se destacan los siguientes valores en productos de las mismas características como peso y contenido: Talcos Mexana: chicas (18.000), chicos (17.100). Más 900 pesos (5%) DeoPies: chicas (14.200), chicos (12.800). Más 1.400 pesos (10%) Cuchillas Gillette: chicas (10.400), chicos (9.900). Más 500 pesos (5%) Leche de soya: chicas (10.800), chicos (9.000). Más 1.800 pesos (20%). La comparación es alarmante, urge revisar el llamado impuesto de rosa para todos los productos de consumo exclusivo de las mujeres.

Otro ejemplo muy conocido a nivel nacional fue cuando en el 2016 en el marco de la discusión de una reforma tributaria en el congreso se hablaba sobre gravar a las toallas higiénicas y otros productos de primera necesidad para las mujeres con un IVA del 19%, luego de una lucha organizada por mujeres valientes se logró llegar a un IVA del 5%.

La Corte Constitucional tumbó el pasado mes de noviembre el impuesto a las toallas higiénica y tapones, ponencia de la magistrada Gloria Ortiz, quien estuvo a favor del demandante en que este impuesto era regresivo y que iba en contra de la igualdad y la equidad, pues se estaba gravando un producto de necesidad básica de las mujeres, lo que les impone una carga tributaria solo por el hecho de nacer mujeres.

Según la magistrada Ortiz, “este es un producto insustituible para mujeres de bajos recursos en los momentos actuales, esto no significa que el legislador en el futuro no pueda hacer una análisis sobre las situaciones o avances en la tecnología en materia de salud o higiene para las mujeres”.
Añadió que la medida era necesaria pues en muchos lugares del mundo las mujeres incluso “no pueden ir al colegio o al trabajo en los momentos en los que se encuentran menstruando”.

Los anteriores ejemplos son evidencias que dentro de la construcción del Estado colombiano existen políticas sexistas que vulnera los derechos de un grupo poblacional, urge  avanzar en medidas que permitan resolver esta inequidad porque mientras no exista una igualdad económica no habrá una igualdad sexual (de  genero).

Twitter: DeboraMelissaEs

Facebook: Débora Escudero

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