El que no cambia, el cambio lo cambia

Por: Fredy Horacio Chinchilla Reyes/ Estamos ante un momento único en la historia de la humanidad en la que somos testigos de un cambio dramático del panorama social, que está redefiniendo el modo en que vivimos, trabajamos y nos divertimos.

Hoy en díá ese cambio en el paisaje ya está en marcha, lo que nos da la oportunidad de crear un legado duradero para las siguientes generaciones. Esta oportunidad es posible por la convergencia de dos mundos, el físico y el digital, que está impulsada por la conectividad, el big data, la analítica y la nube; que se combinan para posibilitar el Internet de las cosas.

Winston Churchill dijo una vez que “mejorar es cambiar”, por lo que ser perfecto es haber cambiado frecuentemente. Esta idea aplica cada vez más a las industrias, organizaciones y gobiernos, así como a las personas de forma individual. Perseguir el cambio abre nuevas oportunidades. El cambio nos conduce hacia un legado duradero y no es el momento de pausar esa búsqueda.

Nuestras decisiones hoy están determinando como la tecnologíá cambiará la sociedad. No hay duda de que la rápida integración entre el mundo físico y el digital está cambiando aspectos fundamentales de nuestras vidas y trabajos. Como sociedad, queremos mayor sostenibilidad y menor desperdicio, un mínimo impacto en el clima, más movilidad, servicios personalizados y mayor inclusión. Estas son solo algunas de las promesas que podemos abordar con el Internet de las cosas. Una de las patas de lo que el Foro Económico Mundial ha llamado la Cuarta Revolución Industrial.

La historia nos enseña que adoptar las revoluciones industriales impulsa las economías, creando nuevas oportunidades para mejorar la sociedad y aumentar la innovación. Nacen nuevas compañías, emergen nuevos servicios, se mejora la calidad de vida y se crean nuevas oportunidades de empleo.

¿Cómo afectará esto al mundo en el futuro?

Y un mundo con cosas “inteligentes” conectadas (por ejemplo una máquina de café o un frigorífico) donde el articulo será́ gratuito o con un coste nominal. La gente pagará según el valor añadido de los servicios a lo largo de la vida de ese elemento, permitiendo una innovación constante y la actualización de servicios.

Un mundo donde la monitorización ayudará a detectar y prevenir desastres medioambientales antes de que ocurran, gracias a sistemas inteligentes de medición.

Un mundo donde la industria agropecuaria utilizará la tecnologíá digital para proporcionar la comida que necesita una creciente población. Un mundo donde las ciudades inteligentes suministraran un mejor retorno de los impuestos a través de toda una serie de nuevos servicios.

Un mundo donde los doctores y muchos otros profesionales serán ayudados por los datos recogidos desde dispositivos inteligentes para hacer su trabajo de forma más eficientes y mejor que ahora.

Un mundo en el que no existan aparatos desconectados y “conectado e inteligente” será la norma. Lo smart será definido en función de los servicios habilitados por los datos generados.

La convergencia de los mundos físicos y digital están en proceso. La tecnologíá se está convirtiendo en el núcleo conductor de cómo las funciones sociales están redefiniendo el panorama en el que vivimos y trabajamos. Las organizaciones y gobiernos han de adaptarse para aprovechar esta situación cambiante en beneficio de todas las personas.

Las tecnologías que les sirven a la gente, las organizaciones y los gobiernos para empoderarse a su vez así mismos, para hacer realidad la promesa de la cuarta revolución industrial. Todo lo necesario es el deseo de aprovechar la oportunidad y cambiar del mundo.

A pesar de la importancia de la tecnologíá, en la cuarta revolución industrial, está no es suficiente por sı ́sola. La naturaleza de los cambios que estamos experimentando requiere que las organizaciones y administraciones evolucionen sus modelos de negocio, se enfoquen en los servicios y se refuercen para cumplir nuevas expectativas de compromiso.

Esto no es muy diferente de lo sucedido en las revoluciones industriales previas, que acarrearon cambios significativos en la forma de trabajar, vivir y disfrutar; llevando a la sociedad y la economíá hacia adelante.

Lo que diferencia a la Cuarta Revolución Industrial de las anteriores es que está propulsada por la información continua, lo que convierte la creación y uso del conocimiento en un activo fundamental. Esta economía del conocimiento simboliza la llegada de esta nueva revolución. El uso de los datos por parte de las organizaciones crea un conocimiento que les permite:

-Fortalecer el compromiso de los clientes a través de experiencias nuevas y diferenciales.

-Empoderar a los empleados en nuevos niveles de agilidad y productividad, seguramente en una cultura digital.

-Optimizar operaciones para ser más eficientes a través de la digitalización de procesos de negocio, aprovechando la nube y modernizando los espacios de trabajo durante este proceso.

-Ayudando a transformar productos y a reimaginar negocios para disrumpir sus industrias.

Las organizaciones deben comenzar a decidir en qué quieren influir y cómo. A partir de ahí, necesitan considerar un enfoque de extremo a extremo para instrumentar y recoger todos los datos como parte básica de sus operaciones. Posteriormente la atención se traslada a cómo pueden utilizar esos datos de palanca para convertirlos en conocimiento que ayude a cumplir los objetivos estratégicos.

Tenemos un ejemplo de iniciativa gubernamental por parte de Jersey, que permite a sus ciudadanos rastrear los autobuses de la isla. En este caso, ofrecen nuevas fuentes de información a los ciudadanos para ayudar a los padres a saber, por ejemplo, cuando va a llegar el autobús del colegio de sus hijos a una parada donde puedan recogerles; de modo que no tengan que esperar ninguna de las dos partes. Se trata de un ejemplo muy simple, pero las ciudades inteligentes ofrecen grandes posibilidades con un potencial impacto para las personas.

Los proyectos iot necesitan sensores o elementos físicos para monitorizar e interactuar con el entorno de forma digital. Habitualmente las partes más expuestas de una plataforma de software digital de Internet de las cosas son las físicas, especialmente:

-El software que opera en el artilugio y cómo de seguro es.

-Como se manejan los datos y de qué forma se almacenan localmente y se trasladan.

-Como de seguro es el intercambio y la ejecución de comandos y controles.

-Como se realiza la identificación y autenticación para evitar problemas.

Las llamadas cosas “inteligentes” están, generalmente, conectadas. Siempre en funcionamiento y siempre generando datos. Estos datos requieren una evaluación sobre la marcha que ofrezca el nivel de servicio que demandan las personas. Puesto que la cantidad de datos no paran de crecer esto implica que la plataforma sea:

-Accesible de forma universal. Los servicios deben funcionar siempre en cualquier momento y lugar.

-Segura y de confianza. Nada amenaza más a esta revolución que la falta de seguridad o fiabilidad.

-Rápidamente escalable. Nunca se sabe cuándo puede ocurrir la next big thing. Mira el ejemplo de Pokemon Go… E imagina que tu servicio explota de forma similar. Necesitas asegurar que puedes escalarlo, tanto para arriba cuando surge la fiebre como hacia abajo cuando la demanda baje.

¿Dónde se encuentra nuestro límite? ¿Dónde está el límite de los avances tecnológicos?”

“La cuarta revolución industrial propicia mejores y mayores oportunidades en los diversos campos del conocimiento”.

Estamos inmersos en una revolución tecnológica que modificará la manera cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos tanto a nivel social como laboral. La cuarta revolución industrial, o Industria 4.0, tiene el potencial de elevar los niveles de ingreso global y mejorar la calidad de vida de la población. No obstante, como en todas las grandes revoluciones, este proceso de transformación solo beneficiará a aquellos que sean capaces de innovar y adaptarse al cambio.

“La digitalización es una oportunidad y si no la sabemos gestionar, puede ser una amenaza.”

En un futuro, la robotización permitirá́ convertir los trabajos más duros en automáticos ya que un robot puede hacer lo mismo que una persona con la diferencia de que éste no se cansa nunca. No obstante, las habilidades humanas como la creatividad, la inteligencia emocional o el compromiso generan un valor añadido que no puede ser sustituido por máquinas. Y finalmente un  dato puede ser para preocuparse o actuar

Cerca del 65% de los empleos actuales a futuro irán desapareciendo en un  lapso no  mayor de 20 años y el 50% de las Pymes  no están subsistiendo más de cinco años, en este orden de ideas ¿Qué piensa hacer?

Twitter: @fredy_asesor

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