Un cambio sí, pero no así

Por: Ricardo Soto Gómez/ Ya van casi tres meses desde que el nuevo gobierno asumió el poder. Este llegó con todo a modificar las reglas de juego político. Dentro de estos cambios se destaca una reforma política que tiene varios artículos, lo cuales han generado polémica.

Uno de ellos es el que tiene que ver con la extensión de los períodos de los actuales mandatarios y otro es el de las listas cerradas que, en mi opinión, no contribuye a la aparición de nuevos liderazgos.

En la Comisión Primera de la Cámara de Representantes -con 24 votos a favor y 8 en contra- se aprobó en primer debate una polémica propuesta que busca impulsar la unificación de periodos, es decir, que los cuatro años de periodo del presidente, congresistas, alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y ediles comiencen y terminen al mismo tiempo.
Para lograr esto, una de las propuestas es extender el periodo de los actuales mandatarios locales hasta julio de 2022, es decir que todos aquellos que hoy están al mando, podrían ejercer y extenderse en el cargo, por dos años y siete meses más.

Si bien, por tratarse de una reforma a la Constitución todavía resta un largo camino donde se necesitan siete debates más antes de sancionarse y para plasmarse como reforma en la carta magna, muchos pensamos que esta es una violación a los mandatos del pueblo, que en el 2015 hizo efectivo su derecho y eligió a sus alcaldes, gobernadores y demás representantes de corporación públicas regionales por cuatro años.

Si bien, unificar los períodos traerá grandes beneficios al país, o por lo menos así lo expresan los ponentes y defensores de este punto de la reforma, también estamos los que pensamos que no es otra cosa que una artimaña política, todo con el fin de que los partidos políticos tradicionales puedan articular mejor las maquinarias en elecciones. Y ganar tiempo para lograr la vigencia total de la reforma en las siguientes elecciones que de ser así serían en el 2022.

En cuanto a el artículo acerca de las listas cerradas para elecciones de concejos, asambleas y congreso, se puede decir que, sobre el papel, la propuesta tiene como finalidad el fortalecimiento de los partidos, así también el de robustecer la democracia con la creación de elecciones interpartidistas primarias para la organización de estas mismas.

Pero lamentablemente no estamos en el momento adecuado para aprobar este artículo de la reforma por dos razones principalmente. Lo primero sería el tiempo, ya que se vienen elecciones para el 2019 y cambiar las reglas del juego sobre la marcha no sería justo, muchos de los futuros candidatos debieron renunciar a sus cargos en el sector público o lo harán en los próximos días, por lo que darle vía libre a este punto de la reforma a mediados del próximo año sería un completo despropósito.

A su vez, y como segundo argumento, sancionar esta parte de la reforma iría en contravía de la lucha contra la corrupción, por el contrario, haría que esta aumente y las listas de los partidos se armen a dedo o a conveniencia, impidiendo la integración de nuevos líderes o caudillos.

Para esto debemos fortalecer el registro de militancias dentro de los partidos y realizar una buena estructuración de los mecanismos de elección interna, es decir, dejar clara las reglas del juego para los comicios primarios. Por último, debemos avanzar en la implementación del voto electrónico, todo el pro de fortalecer la confianza en el sistema electoral.

Si bien el espíritu de ambos artículos es el contribuir al mejoramiento de la democracia, considero que no hay que apresurar el aprobar las propuestas, tampoco el desecharlas, simplemente debemos entrar en el debate y lograr un consenso que tenga como eje principal fortalecer nuestro pluralismo.

Redes Sociales: @ricardosotogom

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