Nervios y más, antes y después del Icfes

Por: Valentina Acevedo/ Después de meses de preparación y charlas intensivas de nuestros padres y profesores sobre la importancia de este como un gran salto a tener una mejor educación superior, estábamos contando con los dedos de la mano los pocos días que quedaban para la prueba y cuando pensábamos en eso, el frio se apoderaba de nuestros cuerpos y era imposible dejar de pensar en el Icfes cuando ya estaba tan cerca y debíamos demostrar que tanta preparación iba a dar frutos en los resultados.

Había llegado el momento tan esperado por muchos. Lo recuerdo muy bien, todos estábamos en nuestros celulares en línea recibiendo miles de mensajes de nuestros compañeros, unos lloraban, unos daban mensajes de ánimo sin importar quien fueras; todos con la gran intriga de saber cómo iba a ser y qué nos iba a pasar después. Eso sí, fue muy difícil conciliar el sueño, era muy difícil hacerlo con tantas dudas revoloteando en nuestras cabezas, recordábamos una y otra vez la carrera que tanto anhelábamos y de cuánto debía ser el porcentaje, pero luego de la melancolía, recordábamos quiénes éramos, habíamos llegado tan lejos y faltaba mucho más porque este apenas era el comienzo.

Ya era el día. Nos levantamos aún con un poco de nervios pero era más grande la seguridad en nosotros mismos.
La mayoría llegó una hora antes al sitio que nombraba la citación; algunos esperaban solos, otros habían tenido la suerte de encontrase con sus amigos y tener la calma de sentirse como en casa.
Ya era la hora de presentar el examen y los alumnos ansiosos esperaban la orden para empezar- diría que fue una de las pocas veces que llevaba el material escolar básico completo; era mejor que sobrara a que hiciese falta.

Una vez terminada la prueba nos fuimos a casa con la seguridad de que todo salió bien y que no era tan terrible como se pintaba.

Ahora quedan un par de semanas para la entrega de los resultados, para aquella prueba que se veía muy aterradora pero que contenían algunas preguntas muy simples, pero como no todo es color rosa, estas mismas palabras las han dicho promociones anteriores recalcando que el Icfes era demasiado fácil y parecían más bien una serie de preguntas para niños de primaria y al final se llevaban una sorpresa.

Esta prueba no lo puede definir sobre usted cómo es como persona, pero le puede brindar un sinfín de puertas que lo llevarán a tener mejor educación, a estudiar lo que anhela en donde quieran.
Ya casi se aproxima y de nuevo regresan esos nervios por saber cuál será el resultado y nos imaginamos a nuestros compañeros de grado en un futuro donde nos reunirán y cada dirá si hizo o no lo que tanto quería hacer con su vida.

Es triste mirar como algunos van por carreras obligados por familiares, o por el hecho de que estas generan más demanda y dejan de pensar en la felicidad de ellos mismos, donde solo serán sometidos como maquinas en algo que no los llenará y al momento de buscar trabajo, trabajaran como personas automatizadas que no durarán mucho ejerciendo eso, que es lo que se mucho hoy en día, personas que toman profesiones por distintas causas que no les logra conceder la felicidad a lo largo de ella. Piense bien en lo que va a estudiar, no sea que termine siendo todo un mártir para usted. Vocación, profesión y ocupación… ¿Sabes cuáles son sus diferencias?

Hacer una carrera sin vocación solo para tener tu lugar en el mundo que será efímero, lo pensaría más de dos veces.

Twitter: @valentina2001a

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