¿Habrá salida a tanto desatino en Barrancabermeja?

Por: Gloria Adelina Chipagra Rincón/ Como nunca antes, vemos a nuestra Barrancabermeja, la cálida y morena, en un  duro y doloroso trance de más de 4 años; el más largo y temerario desazón, que llegó sin avisar, como un golpe inesperado y fuerte, como ningún otro percibido durante su vida municipal.

En el momento se respira desesperanza y angustia en los rostros de  hombres y mujeres, otrora prósperos y con una visión positiva del futuro; hoy golpeados por las pérdidas, las deudas en los bancos y la indolencia del Estado.

Barrancabermeja es hoy como una fotografía; estática en la productividad; pero el desempleo es rampante y la falta de gobernabilidad campea.

Sin embargo esta bella región; llamada la tierra prometida, es la misma, con sus riquezas, con sus ventajas comparativas y sus oportunidades de siempre; ignoradas, eso sí, por largo tiempo; porque se culturizó en que era más atractivo el petróleo con todas la dadivas que ofrecía; esta cultura se inyecto en el ADN de los barranqueños, por Ecopetrol y los gobiernos de turno.

Pero hay que alzar la vista, porque sus ciénagas no se han ido, ahí están, llamando como siempre  a esos emprendedores que prefirieron el confort de la industria del petróleo (así fuera trabajar tres meses y pegarse a la malla 9); ahí están esos paisajes, ahí está su gente linda pujante descendencia de Yarima y Pipatón; sus tierras útiles para desarrollos agrícolas de gran envergadura, su perfecta ubicación en el entorno nacional e internacional, ahí está el amado Río Grande de la Magdalena, con su potencial de apoyo a sectores productivos ahí está el puerto, ahí el aeropuerto, ahí está lo que queda del ferrocarril.

Entonces, ¿qué le hace falta a esta ciudad? Pues algo muy sencillo romper de tajo esa nociva dependencia exclusiva de la industria del petróleo, a la que todo se le perdona y  casi nada se le exige, aquella que está bien, aunque Barrancabermeja este mal.

No se trata de estigmatizar la industria petrolera, no hombre; se trata de reconocer que no tiene nada para ofrecer a los habitantes de Barrancabermeja; esa industria se encuentra en un estado tal, que no nos necesita y, que más bien esta urgida de descargar  presión en  otros actores que no  se ven ni a corta ni larga distancia.

Tenemos que identificar el problema y ser valientes, no negarnos la realidad ni disimularla con pinceladas rosa y pajaritos de colores. Empecemos, retomando aquello de las ventajas comparativas de la ciudad:

1- Su posición estratégica: Facilita la entrada y salida de  mercancías, desarrollo del comercio de cuanto producto se requiera, todo se puede vender y comprar.

2- Barrancabermeja está rodeada de agua y como pocas ciudades parecemos Venecia y ¿en que se puede aprovechar?: Pues en desarrollos turísticos de toda índole que le den la oportunidad de ocupación a parte de ese 34% de personas aptas para laborar y que no tienen dónde.

3- Grandes extensiones de tierra aptas para el desarrollo de grandes proyectos agroindustriales como el caucho, cacao, palma.

4- Desarrollo de piscicultura en sistemas controlados, para eso se necesita terminar con la contaminación de la industria en los diferentes cuerpos de agua.

5- El desarrollo de logístico aprovechando el ferrocarril, el puerto multimodal, el aeropuerto y la red de vías nacionales e internacionales que rodean y atraviesan a  nuestra bella hija del sol, aquí el sector comercio tienen mucho espacio.

Bueno, tenemos las ventajas, ahora nos corresponde discernir sobre lo que podemos hacer. En primer lugar se hace necesario que seamos conscientes que lo debemos hacer, nosotros; si, nosotros mismos; nadie nos va a venir a dar el empujón; por el contrario el empujón debe hacerse de adentro hacia afuera creando nuevas redes en las que participe la academia, los empresarios y sus sectores, el gobierno local y departamental, para generar industrias, emergentes que  nos permitan una mejor productividad, empleo y calidad de vida.

Para hacer eso debemos cambiar nuestra manera de percibir las cosas, debemos abandonar el facilismo, debemos dejar de extender la mano y esperar a que nos la llenen sin ningún esfuerzo, debemos activarnos y cambiar esa realidad y ¡entrarle duro! al emprendimiento.

No obstante se debe tener mucho cuidado pues, la razón principal por la que los emprendimientos fallan, es debido a que se elaboran productos o servicios que no solucionan necesidades o problemas reales; es decir, debemos saber de antemano cual es nuestro mercado al cual se dirigirá, lo que implica estudiarlo y analizarlo de antemano para poder diseñar un producto o servicio a medida de esas necesidades; de esta forma nos evitaremos pérdidas de tiempo y dinero y todo lo contrario estaremos diseñando productos y servicios por los cuales los clientes pagaran lo que sea.

Para llegar a eso tenemos que cambiar la forma como vemos el mundo y sus realidades, debemos incrementar nuestra curiosidad, ser más inquisitivos, hacer uso de nuestra fuerza de voluntad, imprimirle, disciplina, pasión, decisión, constancia, tiempo y esfuerzo; no temerle al fracaso, pues con solo pensar  en el ya  habremos fracasado.

Tengamos en cuenta que no hay negocios sin productos o servicios; que estos deben resolver problemas relevantes a  sus clientes y que estos están dispuestos a pagar por esos productos y servicios.

Entonces, ¿vamos a identificar una buena idea de negocio? Habrá que empezar detectando esos problemas o necesidades y nos vamos a convertir en parte activa de esa solución, esa solución debe ser clara, innovadora, diferenciada, generadora de empleo, generadora de empresa formal, se debe dejar trasmitir, explicar, detallar, compartir.

De esta forma hallaremos los aliados o socios con los cuales se sacará adelante el negocio y encontrar la forma de  trasmitir  el sentido de urgencia a personas clave para el éxito de la iniciativa.

Conocer las necesidades e interés de los actores más relevantes alrededor de una situación problemática, es fundamental para la construcción de negocios; no conocer a profundidad los actores relevantes alrededor de los problemas que queremos resolver, puede llevarnos a tomar pésimas decisiones que nos hagan diseñar productos y servicios que nadie comprara.

En conclusión, cambiar nuestros puntos de vista: Al momento de emprender es muy importante acercarse a las situaciones problemáticas y a los actores que están a su alrededor con mente abierta y libre de juicios o predisposiciones sobre temas específicos.

Quiero terminar con una frase célebre de Albert Einstein. “Hay una fuerza más poderosa que la maquina a vapor, que la energía atómica: Es la voluntad”.

Twitter: @GloriaChip

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