Copa, para la “Mejor Jugadora del Mundial”

Por: Luz Elena Mojica Gamboa/ Mi hijo de 13 años, exclamó: “Mami estas vacaciones se pasaron súper rápido, fueron muy pero muy cortas”. Y sí, es cierto, para todos los chiquillos en edad escolar independientemente de su calendario A o B, estas vacaciones se acortaron gracias a las experiencias vividas con el mundial de Rusia, el cual terminó hace 6 días con el triunfo de Francia y los colombianos se ubicaron como la selección número 9 del mundo.

Cada partido, fue como estar en una montaña rusa, a propósito, juego originario del mismo país donde se desarrolló este magno evento; esta atracción para desafiar las alturas, se creó en los alrededores de San Petersburgo, una ciudad rusa, allí un grupo de personas juntaron varios trineos, una especie de toboganes de madera para deslizarlos sobre pistas de hielo que tenían bajadas, subidas y curvas; esta espectacular forma de diversión la utilizó Catalina II la Grande (1729-1796), emperatriz rusa, quien para no aburrirse, en los jardines de su casa mandó a construir varias montañas.

Precisamente cada historia vivida en el mundial 2018, nos llevó al más grande nivel de adrenalina como si se tratará de estar en la montaña rusa más alta del mundo (Kingda Ka, ubicada en Nueva Jersey, tiene 139 ms. de altura y 206 Km por hora); risas, llanto, rabia, dolor, alegrías, tristezas, euforia, fueron algunos sentimientos experimentados a lo largo y ancho del desarrollo de este mundial; con la participación de nuestra amada selección Colombia, junto a mi familia percibí con cada célula de mi cuerpo momentos de éxito, frustración y derrota, vaya ¡Que gigantesca montaña rusa!

De todo lo ocurrido me llamó la atención el impacto causado por Kolinda Grabar-Kitarovic, la Presidenta de Croacia, país subcampeón del mundo; su carisma, sencillez, espontaneidad, alegría, efusividad, cordialidad, amabilidad, su pasión por el fútbol, su incondicional apoyo a los jugadores y al cuerpo técnico, su comportamiento como una hincha más hicieron de esta mandataria la jugadora No. 12 de la Selección Croata.

Kolinda, madre de dos hijos, habla siete idiomas, con 46 años de edad llegó al poder en el año 2015, siendo la primera mujer y la persona más joven en lograrlo, de ella se han dicho muchas cosas antes, durante y después del mundial; desde los comentarios de ser una Presidenta bonita y sexi, gracias a un falso montaje en redes que la hacía ver en un diminuto bikini; sus amigos cuestionados por la justicia; hasta las duras críticas de cómo llegó al poder apoyada por el partido ultraconservador Unión Democrática Croata, acusado de promover la Xenofobia y la antiinmigración.

El respaldo incondicional de esta mandataria a los jugadores rusos, vistiendo la camiseta de su país y rompiendo todas las reglas de protocolo, ha sido ampliamente aplaudido por muchos y hoy después del mundial criticada por otros. El politólogo croata Dejan Jovic profesor de ciencias políticas de la Universidad de Zagreb afirmó a BBC Mundo que “la afición de la mandataria es funcional con su proyecto para dominar áreas típicamente masculinas, con el fin de demostrar que ella es a la vez una líder fuerte y capaz sin dejar de ser popular entre un amplio sector de la población”.

Independientemente de lo que piensen sus detractores o sus más fervientes opositores; opino que a una inmensa mayoría de seres humanos habitantes de este planeta, nos gustó la actitud de Kolinda; por ejemplo, los viajes que hizo a suelo ruso fueron cancelados por ella misma, los permisos para ausentarse no fueron remunerados, descontándose de su salario los días que no trabajó por asistir al mundial; por ello su imagen y popularidad creció y dejó una inolvidable huella en el universo deportivo; para mí fue un comportamiento honesto, ejemplo a seguir por otros líderes políticos quienes con cada viaje oficial sin importar “la excusa” terminan desangrando el erario público; dinero sagrado de los contribuyentes.

Sin lugar a dudas, en este mundial, yo le entregaría a Kolinda la Copa del liderazgo, la honradez, la tolerancia, la alegría, la humildad, la sencillez  y la honestidad que deberían saber ganar todos los  políticos en el mundo.

Twitter: @LuzElenaMojicaG – Facebook: Luz Elena Mojica Gamboa

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