La buena fe

Por: Lenin E. Pabón/ ¿Es usted de las personas que confía fácilmente en extraños que se le acercan? ¿Cree usted en la administración pública? ¿Sirve usted a menudo de fiador? ¿Presta usted dinero con facilidad? ¿Hace usted favores desinteresadamente o espera siempre algo a cambio? ¿Es usted buena persona?

Mis preguntas van encaminadas a reflexionar sobre las relaciones sociales, saber el por qué somos desconfiados y el por qué se ha perdido la presunción de la buena fe en las personas.

En antaño algunos negocios particulares se concretaban tan solo con dar “la palabra”, dar “la palabra” era como imponer un sello de honor, como empeñar la vida misma y si se incumplía era como estar condenados a cien años de soledad; de pequeño recuerdo que una vez vi a mi abuelo Cristóbal Rodríguez comprar un ganado con tan solo un estrechón de manos y desde ahí aprendí el valor de la palabra y la responsabilidad intrínseca que ésta conlleva.

Actualmente “la palabra” no es tomada en serio, los negocios o promesas se hacen por escrito con firma y huella en el documento final donde también se exige dos fiadores con finca raíz y que ésta no tenga afectación a vivienda familiar para poder embargar en caso de que el deudor no logre quedar bien con la obligación adquirida.

La sociedad tiene todo tipo de individuos con diferentes personalidades, nos encontramos con gente honrada y trabajadora que paga sus obligaciones mes a mes, los no muy honrados que les gusta ganar dinero sin el más mínimo esfuerzo y viven de la famosa y mal llamada “malicia indígena” “tumbando” al que se deje, los que prestan dinero y no pagan, los que han hecho quedar mal (por diferentes razones) a sus codeudores y muchos otros que conforman esta diversa comunidad llamada Colombia.

Por lo anterior, nos vemos en la obligación de desconfiar hasta de nuestra sombra porque son complejas las variaciones sociales que conllevan al ciudadano a actuar de una forma u otra, quizás por la enseñanza que recibimos del hogar complementadas con las de la escuela además de los medios de comunicación que han venido fallando en detrimento de la ética, la moral y las buenas costumbres.

El ser humano es “único e irrepetible” como me enseñaba el profesor Roso Edilio Romero y debido a ello, cada cual es un mundo diferente a pesar, de que tenemos ciertos patrones de comportamiento. Cada individuo actúa de acuerdo a como su poder de raciocinio le indica, en cómo ve su entorno, en como las circunstancias económicas e interpersonales lo coaccionan. Por eso, vemos maldad en algunos y bondad en otros, mala educación en estos y cortesía en aquellos etc…

Ya hablando en materia jurídica, el principio constitucional de la buena fe no requiere postulado normativo pero, debe hacerse explícita dentro del marco de la ley teniendo como objetivo la no vulneración de derechos por parte de la administración y esperando el cumplimiento de los deberes por parte de los administrados.

Aquí podemos leer un aparte de lo que nos dice  la Corte Constitucional en su sentencia C-544 de 1994: “La buena fe ha sido, desde tiempos inmemoriales, uno de los principios fundamentales del derecho, ya se mire por su aspecto activo, como el deber de proceder con lealtad en nuestras relaciones jurídicas, o por el aspecto pasivo, como el derecho a esperar que los demás procedan en la misma forma.  En general, los hombres proceden de buena fe: es lo que usualmente ocurre.  Además, el proceder de mala fe, cuando media una relación jurídica, en principio constituye una conducta contraria al orden jurídico y sancionada por éste. En consecuencia, es una regla general que la buena fe se presume: de una parte es la manera usual de comportarse; y de la otra, a la luz del derecho, las faltas deben comprobarse.  Y es una falta el quebrantar la buena fe”.

Lastimosamente se ha perdido este gran valor civil y vemos que en la realidad social actual ya no se presume la buena fe sino, la mala fe de las personas. Personalmente aplaudo a aquellas personas que aún poseen la virtud de cumplir con su palabra, ser serios a la hora de responder por los compromisos hechos y que no pasan por la vida tratando de dañar a sus semejantes.

Twitter: @PABONLENIN

Facebook: Lenin Pabón.

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