Ley de Páramos, la incomprendida

Por: Sergio Marín/ Así como la belleza está en los ojos del que la percibe, la recientemente aprobada Ley de Páramos ha sido objeto de loores y críticas, siendo importante tomarse un buen tiempo para buscar emitir, con cabeza fría, la más adecuada percepción de ella y para saber entender los intereses que se mueven detrás de cada grupo o sector que se ha venido manifestando.

El Proyecto de Ley 233/18S-126/16C “Por medio de la cual se dictan disposiciones para la Gestión Integral de los Páramos en Colombia”, fue presentado en agosto de 2016 por la Bancada del Partido MIRA, con el apoyo de otros congresistas, y en él, se aterrizó lo ordenado por la Corte Constitucional en febrero de ese mismo año.

Recordemos que mediante Sentencia C-035 de 2016, con ponencia de la Magistrada Gloria Stella Ortiz, se elevó a un máximo nivel, la imperante necesidad de preservar las fuentes hídricas imprescindibles para la vida, aún por encima de las actividades económicas como la Minería, haciéndose en aquel estudio, especial hincapié en la protección de los frágiles ecosistemas de páramos, para ser llamados ecosistemas estratégicos. (Ver sentencia)

Con esos lineamientos establecidos por la Corte, fue aprobada por el Congreso la Ley de Páramos, y su texto conciliado, fue publicado en la Gaceta del Congreso No. 484 el pasado miércoles 27 de junio (Ver gaceta), desde entonces, ha sido objeto de diferentes polémicas, mientras esperamos la sanción presidencial.

Primeramente, la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales (ASOCARS), ha solicitado al Presidente Santos objetar la Ley, toda vez que según ésta, perderían recursos de los cuales hoy disponen, señalando lo dispuesto en los artículos 24 y 25 de la aprobada normatividad, a esta petición se han sumado otras autoridades como el Gobernador de Antioquia y de Boyacá. (Ver pronunciamiento)

Igualmente, como era de esperarse, los mineros artesanales, hoy denominados por la nueva ley como “habitantes tradicionales de páramos”, ven con gran preocupación que se haya traducido en una Ley, la prohibición de efectuar tales actividades, restricción que en realidad fue establecida por la Corte con el fallo mencionado, en aras de garantizar los derechos al ambiente sano y al agua.

En realidad, con la Ley se han establecido fuentes de financiación suficientes para garantizar la sustitución y reconversión de las actividades desarrolladas en zonas de páramos, una serie de medidas que paulatinamente lograrán garantizar el sustento para aquellos que habitan en territorios ahora protegidos.

Tras su visita este fin de semana a Bucaramanga, el Ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, aseguró que la Ley de Páramos se constituye, como en efecto lo es, en una herramienta útil para “construir una nueva economía de los habitantes de los páramos”.

Sancionar la Ley mostraría claridad frente a la aquiescencia del Gobierno a la protección de estos ecosistemas estratégicos, sería más meritorio que el tweet Presidencial más reciente, uniéndose al #SpamDePáramos (Ver tuit).

La discusión frente a los efectos de la Ley de Páramos frente a nuestra región del Santurbán está abierta, en el marco del respeto y la cultura, como en el debate realizado por la 100.7 la mañana del pasado sábado, por motivo de sus 25 años.

Pdta: Concuerdo con Erwing Rodríguez-Salah del Movimiento Cívico Conciencia Ciudadana, al concluir que según el Parágrafo 3 del artículo 4 de la Ley de Páramos, la protección del Santurbán podría extenderse a la señalada por el Von Humbolt de 130.000 hectáreas, esto, si partimos de suponer que en la actualidad la delimitación del Santurbán no cuenta con piso jurídico. (Ver columna)

Su servidor.

Twitter: @Servidormarin

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