¿Aspirar o negociar? La veintena de pretendientes de la alcaldía de Barrancabermeja

La compleja situación judicial y disciplinaria que afronta el alcalde Darío Echeverri Serrano, que ha generado una crisis en la gobernabilidad del municipio, ha llevado a que las diversas fuerzas comunales, sociales, religiosas y políticas; hayan puesto toda su atención en lo que serán las próximas justas regionales, especialmente la elección del mandatario barranqueño.

A 15 meses de las elecciones, el ambiente en Barrancabermeja ya tiene una temperatura elevada, especialmente porque muchos de los que están en el sonajero creen tener el derecho para suceder al encartado burgomaestre y desde ya están en redes sociales y en los barrios, haciendo “correr la bola” acerca de su posible aspiración.

Esta situación de precampaña ya es normal en el Puerto Petrolero. Durante año y medio se asoman todo tipo de dirigentes, unos con condiciones (plata y votos) para llegar hasta el final y otros con la idea de recoger un ‘pucho’  de incautos y “vendérselos” a los tres o cuatro que a la postre se inscriban formalmente en un negocio llamado “acuerdo programático”.

En las elecciones de 2015 el nivel de participación fue muy positivo, el 70.10 por ciento de los ciudadanos barranqueños se hicieron presentes en las urnas (115.158 votos). En esa jornada Echeverri Serrano del Partido Liberal se alzó con el triunfo (31.173 votos), pero en esta ocasión desapareció la marcada polarización entre el candidato del gobierno de turno y los que le quieren arrebatar el poder.

Este hecho se puso en evidencia al revisar la votación alcanzada por tres candidatos que le siguieron a Echeverri: Liliana Patricia Botero de Cote, avalada por ‘Barrancabermeja Social’ (21.937 votos); Horacio Henao García, del Partido Alianza Social Independiente (21.116 votos) y Jonathan Stivel Vásquez Gómez, de ‘Educación Para Todos’ (20.700 votos). Entre ellos, la diferencia no superó los 2.000 sufragios.

En esa contienda también participaron Yaneth Mojica Arango del Partido de la U y quien tuvo el respaldo del entonces gobernador Richard Aguilar (9.208 votos); el eterno candidato a todo Álvaro Pérez Vides por el Partido Alianza Verde (2.504 votos) y Pedro Luis Gómez Martínez por el Partido Cambio Radical, pero que a última hora se adhirió a Echeverri (1.456 votos). Además, alcanzaron a retirarse dos aspirantes más, uno del Polo Democrático y otro de la Unión Patriótica.

La lucha por el poder local

Hasta las elecciones de 2015, la competencia por el primer cargo barranqueño era entre la fuerza que confeccionaba Elkin Bueno Altahona (tres veces alcalde) y su archienemigo el Partido Liberal. Incluso, sumando los débiles, en el tarjetón no aparecían más de cuatro candidatos.

Pero esa dinámica ha variado del cielo a la tierra, incluso, en las pasadas elecciones el Puerto Petrolero fue uno de los municipios de Colombia donde se registró mayor número de aspirantes inscritos. En total fueron nueve, dos alcanzaron a retirar su inscripción y uno desistió públicamente.

En 2019 se proyecta la misma situación. El alto número de posibles aspirantes se calcula por la desintegración política existente. Todo aquel que ha generado algún impacto público en los últimos meses se siente con el derecho de ser alcalde y otro tanto aprovecha para pescar en río revuelto y hacer su agosto en octubre.

Empezaron a sonar varios personajes calificados en fuerzas políticas definidas. Entre ellos están “los amigos de Darío”, aquellos que ocuparon algún cargo en la administración o que son defensores gratis de su administración; “los opositores al gobierno”, entre ellos concejales, exconcejales y todo aquel que se ha dedicado a criticar y/o a demandar al alcalde; “los revocatorios” , dirigentes que asumieron la revocatoria del Mandato y que se pusieron de moda por la fallida contienda y otro sector que se autodenomina “independientes”, pero que solo buscan su beneficio económico o ubicarse en una lista para Concejo o Asamblea, en el peor de los casos.

Los que ya se asoman

El exalcalde Elkin Bueno Altahona, el abogado Alfonso Eljach Manrique y el médico Pedro Flórez Olivares; siempre son los primeros nombres que suenan al avizorarse la contienda electoral. Los tres –en algún momento- han hecho parte de la misma fuerza política.

Y esa condición no es gratis, Bueno Altahona se ha lanzado en cuatro ocasiones y en tres ha triunfado y sin temor a equivocaciones, es considerado el máximo elector para la alcaldía, es dueño de un capital electoral digno de admirar, votación que –según los analistas- no es endosable, por lo que nunca ha podido poner sucesor.

Por su parte Eljach, quien siempre ha estado interesado en el cargo, madrugó a expresar que no es candidato –por ahora- y que “veo muy lejana esa oportunidad”. Sin embargo se le cuenta dentro de los que podrían estar jugando. En las elecciones pasadas acompañó a Liliana Botero y ha sido “amigo” del gobierno de Echeverri.

Y Flórez Olivares lleva dos intentos infructuosos para la alcaldía. Hace cuatro años quiso probar para la Asamblea por Cambio Radical, con el apoyo del entonces alcalde Elkin Bueno y del Representante a la Cámara Ciro Fernández, pero se quemó. Pese a su capacidad gerencial, es el de menor posibilidad para aspirar dentro de esa línea.

Los que ya empezaron a moverse

Dentro del ‘ramillete’ de posibles aspirantes a la alcaldía hay un grupo que desde hace un tiempo viene moviéndose en redes sociales, barrios y dentro de los mismos procesos electorales recientes. Seguramente alguno de ellos (o todos) podría tener su foto en la tarjeta electoral.

De esta colección hace parte uno de los líderes de la revocatoria del mandato de Echeverri, se trata del joven profesional en Comercio Internacional, Pablo Arteaga. Fue quien, en radio nacional, denunció al alcalde por algunos hechos irregulares de su administración y que hoy tienen al funcionario en casa por cárcel. Es considerado un líder de opinión.

También suena el exconcejal liberal, Alfonso Baeza Acuña, quien aspira a reivindicar a su colectividad ante los grandes y desafortunados hechos que hoy tienen al alcalde (de su partido) –por el momento- por fuera del gobierno. Cuenta con un equipo de base, el mismo que le produce réditos en todas las elecciones. Es uno de los dirigentes consentidos del senador Jaime Durán Barrera.

Uno que no ha parado de hacer campaña desde 2015 cuando se quemó, es el joven Jonathan Vásquez, que alcanzó una sorpresiva votación. Sin embargo, con el ánimo de mantenerse vigente, decidió apoyar para el senado al poderoso, polémico y cuestionado dirigente cesarence Luis Alfredo Gnecco, por lo que recibió fuertes críticas, incluso de su propio equipo político.

El reconocido abogado Leonardo Granados, proveniente del Partido Mira, integra este grupo de aspirantes con posibilidades. Su labor de denuncia crítica, especialmente en los temas ambientales, le ha permitido catapultarse en la opinión pública. Hoy, producto de su labor tiene por fuera del cargo a la directora de la CAS, sellada una planta de Terpel y en jaque a la empresa Rediba.

Y por el lado de la fuerza del alcalde Echeverri, el exconcejal Jhon Jairo Moros Rhenals y el exdirector de Inderba, Christian Juliao Camacho; venían haciendo campaña fuertemente en los barrios de la ciudad, sin embargo, la medida de aseguramiento contra su jefe político también los cobijó a ellos, por lo que sus aspiraciones –por ahora- también quedaron congeladas.

Los que aspiran, pero en secreto

Dentro de la veintena de nombres de posibles aspirantes al primer cargo municipal -y que de alguna forma han expresado su deseo de participar en la contienda- están concejales, exconcejales, exsecretarios de despacho, empresarios y líderes sociales. Su estrategia está centrada en recoger algunos votos y si la cosa les suena, llegan al final. Sino, su destino será el mejor postor.

Hemos recopilado nombres como el del gerente de Aguas de Barrancabermeja, Sergio Jesús Amarís Fernández; el concejal del Partido de la U, Paul Solorzano; el exconcejal de la UP, David Ravelo Crespo (condenado inicialmente por la muerte de David Núñez, pero luego fue revocada su sentencia); el exgerente de Fertilizantes Colombianos, Juan Carlos Sierra Ayala; el actual director de la Oficina de Paz y Convivencia, Luis Eduardo Velázquez; el joven pero desconocido dirigente, Nicolás Andrés Contreras; el líder rural, Carlos Moreno (de la línea de Darío Echeverri); la médica y exconcejala, Claudia Andrade (hija del exsenador Aristides Andrade y apoyada por Yidis Medina) y el exdirigente conservador Nicolás Alberto Palacio Delgado.

Aún faltan los nombres que salgan de la coalición que apoyó a Gustavo Petro en la ciudad, quienes creen –al igual que el ‘uribismo’- tener chance para proponer un candidato con posibilidades. Por los lados de la izquierda aparecen los nombres del diputado Camilo Torres y Roberto Schmalbach mientras que por la derecha, sigue vigente Liliana Botero, a quien le faltaron pocos votos para arañar una curul en la Cámara.

Por ahora la contienda del próximo año pinta interesante, especialmente porque la diversidad de candidaturas generará que se minimice el calor de la polarización política, que tanto daño le ha hecho a la ciudad en los últimos tiempos.

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