Tics para la coyuntura electoral

Por: Graciliana Moreno Echavarría/ Estamos en plena campaña electoral en la cual se concretan las apuestas políticas teniendo como telón de fondo las elecciones presidenciales. El próximo domingo 17 de junio, Colombia realizará elecciones de segunda vuelta para decidir quién será el próximo Presidente de la República.

Una diversidad de expresiones configuran la autodenominada derecha en Colombia y en esta segunda fase con Iván Duque y Martha Lucía como fórmula para la Presidencia y Vicepresidencia, quienes han concretado una alianza entre las huestes dirigidas por el expresidente Álvaro Uribe, el expresidente conservador Andrés Pastrana y el exprocurador Alejandro Ordoñez, al que se le han unido no solo el excandidato presidencial German Vargas Lleras, sino también Viviane Morales y recientemente una fracción del Partido Liberal, con el expresidente Cesar Gaviria a la cabeza.

Este sector representa una gama de expresiones políticas que a lo largo de muchos años han hecho parte del establecimiento y en muchos casos han estado vinculados a la trágica historia de corrupción, abusos de poder, clientelismo y manejos político-administrativos de concentración de la riqueza y las oportunidades a favor de unas minorías. Comparten ellos el deseo de hacer trizas los Acuerdos de Paz suscritos entre el Estado colombiano y las ya desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, ahora ya convertidas en Partido Político.

Tienen poco que ofrecer, pues estuvieron en el Gobierno durante 12 años y difieren muy poco en términos programáticos con el Gobierno de Juan Manuel Santos a quien apoyaron cuando se lanzó a la presidencia de la República en el año 2010. A ellos les conviene que el país siga estancado en el tema de la guerra y se aferran a que el punto central de la campaña sea el de la modificación de los Acuerdos sobre todo en el aspecto de la justicia que entre el Congreso y la Corte Constitucional ya han limitado seriamente al excluir a los civiles responsables de la Jurisdicción Especial de Paz así como al limitar la responsabilidad de los militares de alta graduación en esa misma jurisdicción y desestiman la preocupación sobre estos temas.

Comparten sus postulados económicos neoliberales, el extractivismo como centro del modelo de desarrollo, la creencia de que basta con garantizar que el mercado funcione que por sí mismo él se encargará de resolver los problemas. Por ello sus propuestas son cosméticas y no encaran temas como el proceso de desindustrialización del país, la crisis ambiental y el cambio climático, la pobreza rural poco les interesa y mucho menos los millones de familias que constituyen la llamada economía campesina.

Sus políticas sociales son asistencialistas, solo dirigidas a los más pobres de los pobres con subsidios a la demanda y han concentrado todo el esfuerzo fiscal en manos de la clase media emergente, descansando en ella buena parte de las tasas impositivas.

La otra franja es la representada por el candidato Gustavo Petro y Ángela María Robledo, como fórmula a la presidencia y vicepresidencia del reconocido campo de la izquierda y centro izquierda colombiana. A este bloque se han unido además de Clara López Obregón, Carlos Caicedo, Claudia López y Antanas Mockus del Partido Verde y en la cual convergen además de los tres precandidatos los partidos Alianza Social Independiente, ASI, La Unión Patriótica (UP), Mais, Fuerza Ciudadana,  Todos somos Colombia, Progresistas y el apoyo de la fuerza política legal surgida de la conversión de las Farc en movimiento político.

A la fecha, no ha sido posible, la unión a esta franja de los excandidatos Humberto de la Calle ni de Sergio Fajardo, como amplios sectores del llamado bloque alternativo esperaban. No obstante se ha ido reconociendo la adhesión y el respaldo de diversos sectores sociales, sindicales, de artistas, académicos, intelectuales, gremios y personajes de la vida pública a favor de la propuesta que encarna la Colombia Humana, como se ha denominado el programa de Gustavo Petro.

En las encuestas Gustavo Petro le estaría pisando los talones a Iván Duque y tal vez esta circunstancia ha hecho que el ambiente político se muestre tenso y significativamente polarizado, al punto de estar generando tensiones en ámbitos familiares, de trabajo, comunitarios y aún más evidente en las redes sociales. Existe evidencia sobre las técnicas empleadas especialmente en el sector representado por la derecha, sobre el uso reiterado de las acusaciones, señalamientos, montajes, desinformación, uso del miedo sobre el eventual riesgo de conversión a la crisis venezolana y trayendo a colación el pasado insurgente de Gustavo Petro, entre otras.

De la misma forma aunque con menos intensidad, el bloque de izquierda enjuicia al otro sector sobre sus vínculos con el parapolítica y la corrupción. No es extraño encontrar en chats y/o redes sociales debates incendiarios que en ocasiones culminan con desafíos a muerte o pueden incluso erosionar los vínculos afectivos. Los expertos en salud mental vienen trabajando para dar mayor claridad en estos aspectos.

Un ejemplo son las investigaciones de John Suler, de Rider University en Estados Unidos, en las que observa que los ambientes virtuales como el caso de Twitter, sacan a relucir aspectos de la personalidad que normalmente están ocultos y a este fenómeno le da el nombre de “Efecto de desinhibición on-line”.

Es por ello que conviene recordar algunos tics sobre habilidades comunicativas para el cuidado del tejido social y familiar en esta coyuntura electoral:

-Las relaciones humanas implican, entre otras cosas, respeto, comprensión, afecto y reconocimiento, aspectos que en este tipo de plataformas quedan reducidos y velados.

-No agredir ni usar ninguna forma de amenaza al contradictor u opositor político.

-No divulgar imágenes, mensajes o testimonios de terceros con contenidos que puedan denigrar o distorsionar la imagen de los candidatos o de alguien de su equipo. El cyberbullying es una práctica considerada como acoso virtual.

-Conservar una actitud ética tolerante, incluso cuando su identidad está oculta en el ciberespacio y nadie les esté viendo.

-Comprender, valorar y respetar las diferencias de opinión y/o de preferencia política.

-Pensar antes de responder o publicar.

-Comprender que la coyuntura electoral es un momento pasajero y que los vínculos familiares, de amistad, de equipo de trabajo y/o de convivencia comunitaria son más permanentes y puede ser posible conservar dichos vínculos reconociendo y respetando las diferencias.

Avanzar en estos pequeños tics puede ser útil en el cuidado emocional personal, familiar y/o social y por ende puede llegar a ser una contribución al necesario clima de convivencia pacífica en la diversidad que requiere nuestro país. Se requerirá de una gran movilización desde la sociedad civil si queremos que se avance en la consolidación del proceso de Paz. Esa es la tarea.

Twitter: @graciliana61

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