“No estoy de acuerdo con la forma como Uribe lee la coyuntura y la forma como concibe el país”: De la Calle

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Humberto De la Calle Lombana visitó Santander y lo hizo para hablar de su aspiración presidencial, de su precandidatura por el Partido Liberal y espera que el 19 de noviembre su nombre sea el escogido por sus copartidarios para ser candidato presidencial.

De la Calle tiene como caballito de batalla el tema de la paz, de los acuerdos con las Farc logrados por él y el equipo negociador del gobierno en Cuba. Sin duda, el proceso de paz, estable y duradera, es el tema de su discurso y espera que bajo ese precepto se le vea como el hombre de la paz.

Alrededor de la fórmula para escoger al candidato único a la Presidencia, el liberalismo entró en una evidente crisis, marcada por la salida del proceso de escogencia de grandes fuerzas como la de Juan Manuel Galán, Viviane Morales y Piedad Córdoba, quienes decidieron hacerse a un lado y buscar una opción deferente para contender.

Muchos consideran que, aunque Juan Fernando Cristo –el otro precandidato con opción de triunfo- tiene la maquinaria a su favor, De la Calle será el ungido. En Santander, la mayoría de las fuerzas ‘rojas’ están de su lado y espera que no haya sorpresas en la consulta liberal.

Humberto De la Calle habló con Corrillos! y se refirió a su aspiración, a las ultimas desiciones sobre el acuerdo con las Farc en la Corte Constitucional y las diferencias que tiene con el jefe del Centro Democrático, el senador Álvaro Uribe.

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Muchas críticas al proceso de paz ¿Qué opina usted de esas críticas al proceso que encabezó?

“Las críticas son respetables, nosotros no nos oponemos a la crítica, aunque se ve que unos critican de buena fe y otros son intransigentes y hacen circular falsedades en las redes sociales. Pero cuando se quita la hojarasca y ve la realidad encuentra hechos positivos que se producen en el camino de la consecución de una paz firme. Primero el cese del fuego definitivo fue hace un poco más de dos años y el general Mejía lo ha dicho no ha habido a partir de ese momento una sola víctima mortal en la confrontación con las Farc. Estos señores dejaron las armas, las entregaron a Naciones Unidas, se destruyeron las armas, han configurado su grupo político. El Estado a través de la legislación viene cumpliendo jurisdicción especial de paz.

El once de octubre una sentencia de la Corte Constitucional muestra que teníamos razón cuando decía que teníamos que darle estabilidad a los acuerdos. Lo que pasó en la Corta, algo sencillo para no ponerle tanta tiza: los acuerdos hay que cumplirlos, la palabra hay que cumplirla y eso en el fondo es lo que dice la Corte Constitucional. Hay condiciones, los hechos son más elocuentes que las palabras y vamos bien”.

La Corte Constitucional blindó el acuerdo por doce años ¿pero el acuerdo quedó blindado en todos los aspectos?

“Queda blindado jurídicamente, pero en esto no podemos ser ingenuos, porque también hay una discusión política enorme. Grupos de opinión importantes, hay que reconocerlos, han dicho que hay que volver trizas el acuerdo, modificarlo en sus elementos esenciales, luego claro hay ahí un blindaje jurídico, pero de todos modos continúa una invitación a los colombianos a dar marcha atrás, a cambiar el camino, a olvidarnos de que no estar en un conflicto es una enorme oportunidad para acometer los problemas reales de la vida ordinaria de las personas. Voy a poner un solo ejemplo, seguridad. En las ciudades tenemos todos inseguridad y preocupación, tomar todos los recursos que destinábamos a la guerra y trasladarlos a la seguridad de las ciudades y las poblaciones es una conexión elemental entre las posibilidades que brinda haber terminado el conflicto y la satisfacción de los intereses concretos y reales de la población. Luego vamos buen, insisto en que este es el camino que hay que seguir y no deberíamos dar marcha atrás, eso es un error, pero el riesgo político existe como lo he señalado en la medida en que hay quienes insisten en que debemos echar hacia atrás”.

¿Se tenía presupuestado que hubiera integrantes de las Farc que no escogieran el camino de la paz?

“Siempre es una eventualidad. Durante los casi cinco años de las negociaciones siempre me lo preguntaron y siempre dije que era una hipótesis. Esto no es tan extraño, en todos los conflictos hay fracciones, personas que se separan. Por fortuna es una cosa limitada, pero tenemos que estar alerta, porque claro si también en forma simultánea todos estos mensajes de que van a volver trizas el acuerdo, ese es el riesgo, es darle incentivos a quienes quieren seguir en las armas. Lo que se ven son unas disidencias, deben tener sus razones. Lo que sí es evidente es que el mensaje de que en el 2018 esto se acaba, se vuelve trizas, es un incentivo para los violentos. Incluso otras organizaciones, ejemplo el Eln que está en proceso de paz, tienen que sentir un desestimulo y se crea la idea de que uno hace un acuerdo y después lo echa para atrás”.

Algunos precandidatos dicen que los acuerdos son ilegítimos lo mismo que la decisión de la Corte ya que eran obligatorios con la  decisión del plebiscito y después dijo que no, que no eran obligatorios ¿qué decir sobre ese tema?

“Lo que ocurrió es que se hizo un nuevo acuerdo, 98 por ciento de las inquietudes del No se incorporaron, se refrendó como lo dijo la Corte por la vía del Congreso, ese es un nuevo acuerdo que fue refrendado y que es legítimo. Venir ahora a decir que las decisiones de la Corte Constitucional son ilegitimas y que se pueden desconocer me parece que es un error”.

¿El Estado está en capacidad económica para resistir todos los compromisos adquiridos en este acuerdo?

“Hay una especie de flujo de caja que existe ya en Planeación Nacional para los gastos que demanda la implantación de los acuerdos, en un plazo de unos doce años, un presupuesto que permite esclarecer que hay capacidad fiscal de Colombia para asumir los compromisos. También tomando en cuenta recursos de la cooperación internacional. En esa materia estoy tranquilo, pero hacer predicciones a doce años en una situación fiscal un poco inestable genera preocupaciones, pero igual puede suceder al revés que la situación fiscal mejore. Dependemos mucho de un sistema económico que se basa en el petróleo, el carbón, la minería y eso genera incertidumbres y cualquier cosa que pase veo que hay claridad fiscal para asumir los costos del llamado posconflicto”.

El gobierno nacional acaba de presentarle al Fondo Monetario Internacional FMI un plan de financiamiento del proceso de paz ¿en qué consiste ese plan?

“Siempre tiene que haber hipotéticamente apoyo internacional. El FMI lo que tiene es abiertas líneas de contingencia, pero la previsión de Planeación Nacional en relación con los 92 billones que cuesta el desarrollo y la puesta en marcha del acuerdo me parece que están suficientemente financiados”.

Algunos de los puntos del acuerdo han avanzado, pero hay otros que están sin comenzar ¿quién tiene que empujar para avanzar en todos los puntos del acuerdo?

“Ambas partes tienen que cumplir. Primero en el plano administrativo sí ha habido deficiencias que hay que corregir y eso corresponde al gobierno. En la relación con otros poderes hay situaciones mucho más complejas: la puesta en marcha en el Congreso, luego la aplicación de la amnistía por parte de los jueces de garantías. A partir de la sentencia de este once de octubre que reitera el cumplimiento que se debe tener de la palabra y se debe seguir impulsando un cumplimiento rápido de lo pactado”.

Las Farc se quejan de que el Estado no cumple, que el afán era que ellos dejaran las armas, pero que ahora no se cumplen los acuerdos ¿por qué pasa eso?

“Ha habido dificultades, por ejemplo en las zonas de normalización hubo dificultades logísticas, administrativas. Ha habido reveses políticos en el Congreso, el último, difícil de explicar, del retiro de Cambio Radical después de llevar ocho años en el gobierno, incluso con la presencia determinante de su jefe, Germán Vargas Lleras, es extraño que ahora le den la espalda a lo que ya habían aprobado, porque la discusión actual es sobre unas normas legales, pero la norma constitucional fue aprobada incluso por Cambio Radical. Hay dificultades. Las Farc, me parece, emiten mensajes que son contraproducentes. Lo que ambas partes deben hacer es cumplir, segundo vencer las dificultades. Hay dificultades por los temas de amnistía que es asunto judicial una rama independiente del gobierno, el Consejo Superior de la Judicatura ha explicado del porqué se tiene que cumplir esa normatividad. La Jurisdicción Especial para la Paz -JEP- está en discusión en su ley estatutaria, eso tomará algún tiempo, es urgente tener la JEP. En general se cumple pero se entiende la preocupación de las Farc porque es necesario impulsar de manera muy decidida el cumplimiento de los acuerdos”.

El gobierno es el garante de los acuerdos de paz, pero dicen que usted sería el candidato de las Farc ¿qué opina al respecto?

“Yo garantizo el cumplimiento de los acuerdos y lo que tengo para ofrecer es eso. Las Farc tienen su propia ruta ideológica que es distinta a la mía, nosotros nunca hicimos concesiones de carácter ideológico en los acuerdos, nunca le pedimos a las Farc que renunciara a las ideas, tenían era que renunciar a las armas y eso ya ocurrió, ya hubo dejación de armas, luego lo deseable es que se incorporen a la política con sus propias ideas, distintas a las mías, no busco una coalición con las Farc. Suelo utilizar en esto el lenguaje popular: “Cada loro en su estaca”. Soy un demócrata y ahí voy caminando por el Partido Liberal al cual he pertenecido desde joven y que las Farc también tengan su espacio en un marco de garantías”.

De llegar a ser Presidente de la República, ¿a qué se comprometería?

“En primer lugar al cumplimiento de los acuerdos, pero lo que me parece fundamental para Colombia es: sin la guerra surgen oportunidades enormes, por ejemplo la lucha contra la inequidad. Esta es una de las sociedades más inequitativas del mundo y en Latinoamérica estamos al lado de Haití, de Honduras y de Guatemala, eso hay que cambiarlo y es posible hacerlo, entre otras cosas porque no tenemos que ocuparnos de estar en la confrontación militar, y porque muchos de los recursos que hoy van a la guerra pueden ir a elementos de política social, luego para una respuesta más general yo me enfocaría en la lucha contra la inequidad que me parece que es una prioridad absoluta en Colombia porque el crecimiento económico no ha sido incluyente y todavía hay zonas de inequidad muy grandes, trampas de pobreza y muchos niños colombianos que no logran igualar a quienes salen de una meta más adelante por razones no de su indisciplina o de su incapacidad, no es eso, sino circunstancias de la estructura de la sociedad colombiana que impide un desarrollo más equilibrado”.

¿Por qué a pesar de cerrar esos capítulos de la confrontación militar el paso siguiente es disminuirle los recursos a la educación, al deporte, a la ciencia, a la tecnología?

“La situación fiscal es difícil pero en efecto en esos casos hay que establecer prioridades y estoy de acuerdo en su pregunta porque en ciencia y tecnología tenemos una inversión del 0,28 por ciento del producto interno bruto PIB. Hay una situación fiscal, pero cuando uno tiene escasez de recursos lo que debe hacer es priorizar y en el caso de ciencia y tecnología en vez de llevar los recursos a una multiplicidad de pequeños proyectos lo que se debió hacer fue recoger recursos en dos o tres grandes proyectos estratégicos que cambien, tengan un efecto real en el desarrollo del país luego, lo que en el fondo es un problema de prioridad y de la responsabilidad que tenemos que tener los colombianos de llevar esto a su fin”.

¿Si el partido Liberal llega a darle el aval estaría dispuesto a aliarse a fuerzas de izquierda para blindar el proceso de paz?

“Desde el momento en que manifesté mi deseo de ser candidato dije justamente que era con el propósito de ir más allá. Si el 19 de noviembre soy el escogido se debe entender que seguiré en la búsqueda de más aliados para defender esta coalición progresista por la paz y hay posibles aliados, tengo buen diálogo con las personas que están en la baraja del lado de quienes defendemos la paz y que hay que configurar no solo uniendo a los políticos también a los movimientos sociales, intelectuales, sindicatos, recibo apoyo permanente de la llamada sociedad civil.

¿Si el Partido Liberal no le da el aval y no logra ser el candidato a la Presidencia, qué sigue en su vida?

“No tengo ningún plan B, he tenido más satisfacciones en la vida de las que me había imaginado. Nací en Manzanares, una población de Caldas, mi madre fue una educadora, viví en un barrio del Instituto de Crédito Territorial ICT, estoy casi que saturado de honores. Estoy en esto porque quiero defender este camino y también quiero defender una sociedad abierta que no busque el fanatismo ni el autoritarismo, eso me parece un error. Si el 19 de noviembre, cuando puede votar cualquier persona, no logro el aval, me comprometí a respetar el resultado y apoyar a la persona que gane. Pero estoy muy confiado, veo un creciente apoyo en relación con mi interés electoral en esta materia para el 19 de noviembre”.

¿Qué le diría a Álvaro Uribe, jefe del Centro Democrático, que siempre ha criticado el proceso de paz?

“Hay una acumulación de experiencias en materia de paz, hubo esfuerzos de Andrés Pastrana, el propio Álvaro Uribe lo intentó, y ahora lo logramos, deberíamos estar en la misma línea de no dejar que esto se dañe. Nunca he tenido confrontaciones ni insultos con Álvaro Uribe, le tengo respeto, no estoy de acuerdo con la forma en que lee la coyuntura y la forma como concibe el país, pero sí deberíamos buscar sino en buscar en unanimidad si en unos procedimientos que garanticen que el núcleo central de lo que significa la organización política colombiana se preserve de cualquier crisis grave. Creo que es muy mala la tendencia de intercambiar insultos y de poner a circular mentiras, tengo la esperanza de que manteniendo las diferencias en el futuro encontremos algunos puntos de encuentro”.

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