Los votos de las iglesias

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[:es]Columna de Carlos Alfaro Fonseca, Abogado/ En época electorales, un dudoso botín para los políticos son los fieles de las distintas iglesias y algunos cálculos hablan de que en Colombia puede haber más de siete millones de seguidores de los cultos religiosos.

Estos pastores son unos verdaderos vividores, impostores que han montado un negocio solo comparable con el narcotráfico o minería ilegal. Recaudan millones de sus feligreses, lo cual les permite vivir como verdaderos magnates. Además manipulan las mentes de las personas con miedos aprovechando su ignorancia.

Tanto que defienden la familia y son violadores y abusadores de las mujeres de sus iglesias, vagos, parásitos. Acaban con la voluntad de sus seguidores y prácticamente los vuelven unos idiotas útiles. Y cómo no van a tener poder si no hacen sino robar a los feligreses y acabar con sus patrimonios y aparte de eso no pagan impuestos.

Qué paguen impuestos como nos toca a todos los mortales de este país. Esos andan con la biblia debajo del brazo y paseando por el mundo con el dinero de los embrutecidos seguidores. Si Jesucristo regresara y viera tanta maldad de estos dizques pastores preferiría que lo volvieran a crucificar.

En Colombia están registradas ante el Ministerio del Interior más de seis mil iglesias. Es muy diciente de la ingenuidad de los colombianos, tan vivos que se suponen que somos, para conseguirse un garaje, una biblia y un megáfono constituyen una inversión segura y votos a la lata. Son entidades, por no decir individuos, con ánimo de lucro explícito y los laicos tenemos la responsabilidad de frenar esta proliferación ilegal de pirámides cristianas a través de las cortes; se crea cada día un templo a la estupidez, la ignorancia, la mentira y la sinrazón.

A pesar de lo peligroso, a los politiqueros colombianos les gusta mezclar la política y la religión como en la era medieval. Para ellos es una buena táctica, sobre todo con nuestro pobre pueblo que poco o nada está enterado de lo que lo rodea, el fanatismo religioso llevado a la política, ha llevado a las naciones a modelo como los países árabes donde las mujeres no tienen derechos, no pueden salir solas y ni estudiar, y si sospechan que alguien es gay simplemente lo condenan a muerte y si no eres de mi grupo o sectas religiosas pues entonces vamos a las famosas guerras santas, porque mi Dios es el verdadero y el tuyo no.

Ese fanatismo religioso debe quedarse en el hombre de las cavernas y en el hombre racional deben primar otros conceptos, para ser una sociedad mejor, obviamente dentro de valores de honestidad y respeto. Por eso somos lo que somos, un país de viejas rezanderas, de curas maricas y pedófilos, de machistas, de ignorantes, que aún creen que la biblia y la palabra de un avivato va a hacer el milagro de una vida mejor.

Colombia es un país de bobos, ignorantes, de creyentes en cuanto mito urbano y pendejadas existen, creen desde dios hasta el diablo, creen en fantasmas, duendes, en brujería, en el reiky, la reflexoterapia, la homeopatía, la medicina china, los yerbateros, en los rezos etc.

Hay que leer la biblia pero con ojos críticos pues con los simples ojos de la fe los resultados están a la vista: fanatismo, crueldad, desconocimiento de los derechos humanos y latente deseo de exterminio a quien piense o actúe diferente. Y muy mal hecho que un político tenga que recurrir a la manipulación de la fe cristiana o católica para obtener votos, deja mucho que desear; sobre todo porque la mayoría de esas personas predican mucho, pero no practican nada.

La mezcla de política y religión siempre resulta explosiva para una sociedad que se debe desarrollar con respecto a las diferencias de creer de cada ser. Colombia es un Estado Laico y nada más regresivo y peligroso que empezar a cercenar los derechos de las minorías y no faltaran los idiotas que sigan a estos fariseos en la fe, como ocurre con tanto seguidor de cuanto charlatán aparece creando nuevas iglesias, la moral laxa y la ética pobre en cubiertas de devoción ideológica o religiosa son el camino preferido de los regímenes populistas.

Y ninguna propuesta económica o social generan estos políticos. La gente no come fe, no trabaja con milagros ni se educa con apariciones. Nos estamos quedando de la revolución tecnológica por cuenta de tanto culebrero, tenemos a Thomas Paine que fue uno de los padres fundadores de los Estados Unidos y una de las grandes figuras de la ilustración; su lucha contra el racismo, la esclavitud, el sexismo, el dogmatismos religioso tiene como cima los derechos del hombre, un encendido panfleto en defensa de la democracia que publicó en 1971 espoleado por los ataques a la revolución francesa y escribió un apasionado alegato en defensa de los derechos inalienables del hombre.

Tienen emisoras, canales de televisión, colegios privados, clínicas; allí hay una fuente muy importante de capital que no paga impuesto. Es la razón por la que los dirigentes de esas iglesias evangelizan borregos para manipularlos según su conveniencia. Diezmos para enriquecerse o votos en sus campañas. Ahí tenemos a Viviane Morales, y otros senadores pastores como si la religión y la política no deberían estar separados. Y en Santander tenemos a las diputadas Ángela Hernández y Yolanda Vargas; a la exrepresentante a la Cámara, Johana Chaves García y en el Concejo de Bucaramanga al concejal Jaime Andrés Beltrán.

Ahí la frase de Nietzsche: Fue el hombre el que creó a Dios, y no Dios al hombre. Cada uno se inventa el Dios que le convenga, y a estos políticos les convienen los votos. Es la peor canallada contra un pueblo ignorante; es la multiplicación de los votos.

Pueden opinar en la política y los destinos de la sociedad pero de ninguna manera involucrarse en manejos y asuntos politiqueros, que son anatema para Dios. El cristianismo no se involucra con los tres poderes que rigen en el mundo: Religión, política y economía.

Qué negocio tan lindo son las iglesias; poca inversión y gran rentabilidad, eso es tan así que en una cuadra se pueden ver hasta tres antros de esos y es más fácil montarlas que hacer una escuela. Cosas de la vida y la falta de sensatez y malicia, primero se acaban las sobras que los marranos.[:]

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