La propuesta indecente de Ecopetrol ¿Qué tan conveniente es para el país?

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[:es]Al mejor estilo de “sin tetas no hay paraíso”, los barranqueños tendrán que bajarse los calzones y permitir que sobre sus zonas petroleras se use la técnica Fracking en las actividades de exploración de crudos en yacimientos no convencionales (YNC), si es que quieren que Ecopetrol retome la propuesta del Proyecto de Modernización de la Refinería de Barrancabermeja (PMRB). (Ver: edición formato virtual versión impresa)

En pocas palabras, lo que plantea Juan Carlos Echeverry, presidente de la compañía, es que si los porteños quieren hacer realidad el anhelo del PMRB deben aceptar de buena gana el Fracking, considerada por expertos y ambientalistas como un grave riesgo para la salud y el medio ambiente. Una decisión difícil de tomar.

Es claro que el petróleo gota a gota se agota en el país. Según la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), las reservas actuales de crudo alcanzarán para cinco años más y, a partir de entonces, el país pasará de ser productor a importador. Ese hecho tiene al gobierno en una búsqueda desesperada por estirar esa cifra, incluso cuando los bajos precios han hecho caer la exploración y la producción.

Desde hace cuatro años Colombia le abrió la puerta al Fracking, una controvertida técnica para extraer hidrocarburos de yacimientos no convencionales. Fracking, en lenguaje petrolero, significa fracturar capas de la tierra mediante agua a presión. Pero aquí la cuestión no es la tecnología en sí misma, pues ya se ha utilizado en Colombia para mejorar el rendimiento de algunos pozos, sobre todo en los Llanos Orientales.

Los detractores del Fracking apuntan entre sus principales riesgos la posible contaminación del agua tanto por aditivos químicos como por fugas de metano, el gas que se extrae de la roca de esquisto y la ocurrencia de sismos. Ecopetrol ve en esta técnica su salvavidas para volver a tener algo que refinar, ya que hace muchos años no descubre nuevos campos.

Durante el Primer Foro Yacimientos No Convencionales que se llevó a cabo en Barrancabermeja, Echeverry dejó en claro que “la suerte de la refinería depende si hay crudo para procesar y la suerte de la reserva de los crudos está ligado a que se permita la exploración de los crudos no convencionales”.

Aclaró el presidente de la petrolera que “solo con crudo garantizado podemos pensar en modernizar la refinería, si no hay con que cargarla no hay PMRB, si hay con que cargarla entonces sí la hacemos”.

 

Lo bueno y lo malo

En Barrancabermeja el Presidente de Ecopetrol fue más allá y afirmó que “no hay otra actividad comercial, empresarial o industrial que genere más ganancias y tributos al Estado colombiano que la producción petrolera, de ahí la importancia de priorizar la exploración convencional y si el país y particularmente Barrancabermeja y el Magdalena Medio lo permiten, también la exploración no convencional. Es normal  que exista oposición a las exploraciones no convencionales, pero entonces necesitamos que nos traigan soluciones reales y concretas al problema que se le presentaría al país al dejar de percibir los ingresos de la renta petrolera”.

Juan Carlos Echeverry sabe muy bien que lo nuevo en el negocio es sacar petróleo de donde nunca antes se había logrado. A diferencia de los yacimientos convencionales, mucho más sencillos de explotar, con el Fracking se trata de romper la roca madre de la tierra, a kilómetros de profundidad. Para lograrlo, las empresas inyectan a gran presión millones de litros de agua mezclada con químicos, para así extraer el petróleo o el gas atrapados en ella.

El fracking es producción de hidrocarburos a otra escala y magnitud. Según el Government Accountability Office (GAO), la oficina estadounidense que provee información científica al Congreso de ese país, la cantidad de agua usada en un pozo varía con la geología del yacimiento, pero en los no convencionales suele estar entre los 19 y los 46 millones de litros por pozo (una piscina olímpica tiene aproximadamente 2,5 millones).

En la actualidad, en Colombia existen 14 contratos de exploración y producción para hacer Fracking en yacimientos no convencionales ubicados en Norte de Santander, Santander, Cesar, Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Tolima. De ese total, seis bloques hacen parte de los Proyectos de Interés Estratégico para la Nación (Pines), lo cual quiere decir que están entre las prioridades económicas del Estado. Por eso reciben tratamiento especial para que sus procesos de licenciamiento, consulta previa y compra de predios sean más expeditos.

 

No hay plan b

Actualmente la producción petrolera en el Magdalena Medio es de 110.000 barriles diarios. Pero podría ser mayor. El presidente de la petrolera colombiana, Juan Carlos Echeverry, dijo que ni Ecopetrol, ni el país ni la USO, “nos podremos dar el lujo de no ir por los convencionales, mucho menos Barrancabermeja y la refinería de la región”.

En desarrollo de los proyectos de hidrocarburos no convencionales, en la región se podrían realizar inversiones de entre US$16.000 y US$42.000 millones para elevar la producción petrolera en un periodo de 26 años, de los actuales 102.000 barriles diarios a por lo menos 400.000 barriles por día. Se necesitaría perforar al menos 6.700 pozos y cada uno podría tener un potencial de 750.000 barriles acumulados.

El alcalde de Barrancabermeja, Darío Echeverri Serrano, indicó que está de acuerdo con la implementación del Fracking, “si es compatible con el medio ambiente”. La región tiene un potencial de 4.500 millones de barriles de petróleo que también pueden ser la salvación para la refinería de Barrancabermeja.

El alcalde está de acuerdo con el desarrollo de los no convencionales “siempre y cuando  sea sostenible, que sea amigable y compatible con el medio ambiente”. También señaló que ese petróleo debe permitir y generar desarrollo en las provincias y en las regiones. Insistió en que “sí se cumplen las condiciones ambientales se puede desarrollar esa industria”.

Recordó que el corregimiento de El Centro actualmente produce ente 60 y 70.000 barriles de crudo y apenas quedan de regalías $7.000 millones. “Qué podemos hacer con $7.000 millones en un corregimiento que tiene 31 veredas y 26.000 personas y que hoy no tiene acueducto para toda la población, ni gas y que reclama vías e inversión social”, se quejó el mandatario municipal de Barrancabermeja.

 

Precaria normatividad

Desde 2012, cuando se empezó a entregar en concesión los primeros bloques para Fracking en yacimientos no convencionales, el gobierno empezó a construir una normatividad específica para esta actividad. Al efecto la ANH realizó cuatro talleres en los que participaron 24 conferencistas internacionales y 235 funcionarios de entidades nacionales y locales y algunos académicos. Y realizó tres visitas a campos en producción, una en Canadá y otras dos en Estados Unidos.

Así mismo, la ANH contrató al experto estadounidense David Neslin para que proporcionara las bases para la reglamentación técnica, los términos de referencia para los estudios de impacto ambiental y los requerimientos para los planes de manejo ambiental. Para el gobierno, como resultado de esa estrategia, Colombia cuenta hoy con una regulación soportada en el mejor conocimiento disponible acerca de las mejores prácticas internacionales en lo que a Fracking se refiere.

Sin negar la importancia de la experiencia de otros países, varios expertos y hasta la Contraloría General de la República coinciden en que la reglamentación colombiana se desarrolló con base en una precaria información sobre las condiciones geológicas e hidrológicas propias del país.

Por esa razón, en 2012, la Contraloría emitió una Función de Advertencia y hace dos años, en un seguimiento a dicha medida, aseguró que la regulación sobre Fracking “requiere mayores adelantos en materia de generación y aplicación de conocimiento técnico y ambiental local para evitar efectos negativos sobre los recursos naturales, el agua y la salud pública”.

 

Explosión social

La actual crisis petrolera no se explica solo por la caída de los precios. Al país lo recorre la insatisfacción que se expresa en huelgas, paros, demandas, intentos de consultas populares, entre otras manifestaciones públicas. Las comunidades quieren tener mayor capacidad para decidir sobre sus territorios, y sentencias como la emitida por la Corte Constitucional en favor de la autonomía local han potenciado ese deseo.

Un claro ejemplo es San Martín, en donde gran parte de la población se ha manifestado contra el Fracking mediante el bloqueo de las áreas de trabajo de la compañía Conoco, con lo que se ha retrasado el avance del proyecto de exploración.

En Puerto Wilches y en Barrancabermeja, dos de los municipios de Santander donde también existen contratos de exploración para Fracking, ya se registran las primeras manifestaciones En ambos casos, la incertidumbre frente a una actividad riesgosa se combina con la falta de confianza en las autoridades para manejarla.

Con este panorama queda claro que, por ahora, el camino que trazó el gobierno para expandir las menguantes reservas petroleras del país mediante el Fracking está lleno de riesgos y conflictos.

Pero en el caso de Barrancabermeja, que se ejecute el Proyecto de Modernización de la Refinería es una propuesta que empieza a tentar a sus autoridades, por lo que no sería raro que el mandatario local le “venda su alma al diablo” si quiere reactivar la economía regional.

(Lea también: La propuesta indecente que Ecopetrol les hizo a los barranqueños que raya con lo ambiental)[:]

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